Tras completar tres sesiones de formación, las participantes se preparan para iniciar un proceso de mentoría con estudiantes de pregrado de las Facultades de Ciencias adscritas.
Con éxito finalizó el Programa de Formación de la Red de Mentoras del Consorcio Science Up, que contempló tres sesiones dirigidas a 15 estudiantes de postgrado e investigadoras postdoctorales, quienes se prepararon para asumir el rol de mentoras.
Tras completar esta etapa formativa, las participantes se preparan para iniciar un nuevo proceso de mentoring, esta vez dirigido a estudiantes de pregrado de las Facultades de Ciencias de las universidades que integran Science Up. El objetivo es brindar a las nuevas mentees acompañamiento y herramientas que contribuyan a potenciar su liderazgo y desarrollar habilidades vinculadas a la investigación, el desarrollo, la innovación y el emprendimiento (I+D+i+e).
Se espera que las mentorías comiencen a mediados de octubre, una vez conformadas las duplas. Durante el proceso, se realizarán sesiones grupales con las integrantes de la Red, orientadas a acompañar su experiencia, promover la reflexión y compartir buenas prácticas.
Proceso de aprendizaje y formación
Durante tres sesiones, las participantes abordaron herramientas y metodologías para desarrollar procesos de mentoring, con énfasis en el acompañamiento, la escucha activa y la generación de espacios de confianza. El proceso fue guiado por Loreto Schnake, coach ontológica profesional avanzada de Newfield Network, quien acompañó a las futuras mentoras en la preparación para este nuevo desafío.
La tercera y última sesión permitió poner en práctica los aprendizajes adquiridos durante el programa y reflexionar sobre los desafíos que implica acompañar a estudiantes que se encuentran iniciando sus trayectorias en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
Sobre esta última sesión, Loreto Schnake destacó los avances observados durante las sesiones y el compromiso de las participantes con el proceso: “Al finalizar las sesiones formativas, se nota que las mentees han ido ganando confianza en su futuro rol y están más familiarizadas con la metodología de mentoring compartida en los talleres. Particularmente la práctica entre pares rindió buenos frutos. También veo que hay preocupación por hacerlo bien y entusiasmo para contribuir de la mejor manera al desarrollo de las estudiantes”.
Asimismo, la tallerista les compartió algunos consejos finales a las mentoras para afrontar este proceso: “Primero, que sean aplicadas; que planifiquen cada sesión con la guía a mano, sabiendo en qué etapa del proceso están y qué corresponde en cada una. Acompañar no se improvisa, y lo que se acuerda al inicio es lo que sostiene todo lo que viene después. Y segundo, que se relajen y confíen en su propia sabiduría. Tienen más trayectoria que las estudiantes a las que van a acompañar, y no necesitan tener todas las respuestas; de hecho, no es su trabajo tenerlas. Que disfruten el proceso: la mentoría se construye de a dos”.
Un espacio para acompañar
Para las participantes, el proceso formativo también significó una oportunidad para reflexionar sobre sus propias experiencias y sobre las herramientas necesarias para acompañar a otras mujeres en sus trayectorias.
Rocío Urtubia, académica e investigadora de la Facultad de Ciencias UCN, valoró la posibilidad de llevar los conocimientos de una mentoría a una situación práctica: “Una cosa es comprender conceptualmente cuál es el rol de una mentora y otra muy distinta es enfrentarse a una conversación real, escuchar activamente, hacer las preguntas adecuadas y, sobre todo, evitar la tendencia de querer entregar inmediatamente una solución. Para mí fue muy valioso entender que acompañar también significa dar espacio para que la otra persona encuentre sus propias respuestas, respetando sus tiempos y su proceso”.
Sobre los desafíos que espera enfrentar en su futuro rol, agregó: “Uno de mis principales desafíos es aprender a acompañar sin asumir que, por mi experiencia, tengo que tener todas las respuestas. Espero poder construir una relación de confianza en la que mi mentee se sienta escuchada, pueda reconocer sus propias capacidades y tomar decisiones con mayor seguridad. También me gustaría aportar desde mi experiencia como mujer en ciencia, investigación e innovación, compartiendo aprendizajes, redes y oportunidades cuando sea pertinente, pero siempre respetando que cada trayectoria es distinta. Creo que este proceso también será un aprendizaje para mí, porque ser mentora implica no solo compartir experiencia, sino también aprender a escuchar y acompañar de una manera mucho más consciente”.
Por su parte, María Pía Arancibia, investigadora Postdoctoral de la Facultad de Ciencias de la UCN, destacó el valor de compartir experiencias entre pares y reconocerse en trayectorias similares: “Me pareció una instancia de respeto, confianza y colaboración entre pares, donde muchas nos dimos cuenta que hemos pasado por situaciones similares tanto en aspectos personales como profesionales. También que estas experiencias nos permitirán afrontar de mejor forma nuestro rol de mentora, el cual, principalmente es acompañar, orientar y apoyar a las mentees en el camino que están comenzando en sus carreras STEM, sin imponer nuestros criterios o ideas, sino más bien, instando a que confíen en ellas mismas y sus capacidades”.
De cara al inicio del acompañamiento con estudiantes de pregrado, las expectativas que tiene son: “Apoyar a las mentees que quieran que las acompañe en esta red, desde mis propias experiencias y aprendizajes obtenidos, tanto de las cosas que me han salido bien como de mis fracasos. Mi intención como mentora no es ser un referente, más bien quiero que sepan que todo se puede superar si te rodeas y te apoyas en las personas correctas”.
Con el cierre de este proceso formativo, las 15 nuevas mentoras se preparan para comenzar el acompañamiento de estudiantes de pregrado de las Facultades de Ciencias durante octubre, dando continuidad al trabajo de la Red de Mentoras del Consorcio Science Up.