Entrevista
La coordinadora del Eje de Armonización Curricular de la iniciativa Science Up, Consorcio Ciencia 2030; reflexiona sobre lo que la llevó a ser una investigadora en matemática, rescatando una infancia con pocas diferencias de género y el efecto del liderazgo en su formación.
¿Cómo es una mujer científica? Una pregunta que traía una serie de estereotipos a los compañeros universitarios de la Dra. Galina García Mokina, desde una personalidad tímida y aburrida hasta el cuestionamiento de si siquiera existen. Una imagen que no calzaba con ella, una líder alegre y sin miedo a hablar en público. Cualidades que hoy son muy importantes para su actual cargo en la Facultad de Ciencia de la Universidad de Santiago de Chile: Vicedecana de Docencia.
¿Cuándo surgió su interés por la ciencia?
Desde muy chiquita tenía definido que me gustaba la matemática y la física. Mis padres son ingenieros y siempre cultivaron mi amor por la ciencia. En la escuela también, donde veían mi potencial y me daban la opción de participar en muchas actividades extracurriculares. Así empecé a ir a las olimpiadas.
¿Le gustaban las competencias?
Más bien tener buenos resultados. A mis amigas y a mí nos iba bien académicamente y éramos responsables, pero también alegres y sin miedo a hablar en público, entonces siempre nos elegían para todo, incluso para representar al colegio. Nosotros desde la primaria votamos para elegir a un Jefe de escuela, un Jefe de estudios y uno de actividades; los que recibían capacitaciones. Mi grupo siempre salía elegido.
¿Había una figura femenina que la haya influido?
Para mí siempre fue mi mamá. Ella me apoyaba en todo y me incentivaba a entrar a colegios especializados, como el Preuniversitario de Ciencias Exactas, durante los estudios de media. Para entrar a este colegio había que pasar por unas pruebas e ir a unas escuelas de verano, las que eran parte de un programa en el cual cada municipalidad preparaba a un grupo de estudiantes para entrar a ese colegio. Luego se hizo una selección y solo una amiga mía y yo fuimos escogidas. Lo bueno es que, gracias a la buena preparación que obtuvimos en este colegio, entrar a la universidad y, en particular el primer año, fueron fáciles para nosotras.
¿Habían diferencias en torno al género?
En la universidad tal vez. Entré a licenciatura en Física y cada vez que decíamos qué estudiábamos nos decían “¿están seguras?”, como diciéndonos “no puede ser”. Es que éramos alegres y divertidas, y tal vez creían que los físicos eran aburridos. Además todos pensaban que era una carrera muy difícil para nosotras. Nos miraban y decían “están locas” o “ustedes no van a terminar”.
Pero en lo demás, nunca sentí que un profesor hiciera diferencias, como “si eres niña no vas aquí”. Todos competíamos por igual. Eso sí, en un comienzo entramos muchas y luego quedamos muy pocas, aunque también desertaron hombres. Es que era una carrera dura.
¿Tal vez los roles de lo femenino y lo masculino en Cuba son más paritarios?
Yo creo que sí. Diferencias de salario no hay. Saliendo de la universidad tenemos dos años para pagar la carrera y todos tienen el mismo salario, no importa si eres hombre o mujer. Además, allá todo el mundo trabaja, la mujer tiene seis meses de postnatal y luego tiene que volver a trabajar, porque hay lugares donde cuidan a los niños desde muy pequeños y así apoyan a las mamás en su regreso al trabajo.
¿Las tareas domésticas se compartían?
En mi casa sí, cada uno tenía sus responsabilidades. Por ejemplo, mi padre era militar y tenía menos tiempo en la casa, pero cuando llegaba tenía que estudiar con nosotras, acostarnos para dormir, en las mañanas llevarnos al colegio, etc. Todo dividido.
¿Cuándo y por qué comenzó su investigación en matemática?
Cuando terminé mi carrera trabajé en el Instituto de Oceanografía en investigación, pero tenía ganas de más. Los postgrados en Cuba cubren muy pocas áreas, así que era difícil. Una amiga que fue a Chile a una escuela de verano me habló de un doctorado en matemáticas y me pareció interesante, pensé que yo siendo física podría hacerlo. Postulé y así llegué.
Cuando uno llega a Chile hace muchos cursos y ahí va viendo que es lo que más le gusta. Como yo venía de la física me gustaba lo aplicado y así me especialicé en teoría de control en ecuaciones diferenciales, así como en problemas inversos, que en palabras simples, es cuando en un modelo conocemos las ecuaciones pero no las condiciones iniciales o las fuerzas que actúan sobre el sistema, y el objetivo es, usando mediciones posteriores del estado, poder recuperar esos datos inicialmente desconocidos.
Sobre el Día Internacional de la Mujer Matemática, ¿por qué cree que es importante celebrar?
Que por primera vez se tenga una ganadora de la Medalla Fields (la matemática Maryam Mirzakhanies, en 2014) es un logro que hay que celebrar. Para nosotras este tipo de conmemoraciones son súper importantes, porque nos visibilizan. Es una manera de decir que existen mujeres matemáticas y estamos contribuyendo. Pero no es un desafío de un día, es diario.
Desde la armonización curricular hay iniciativas para visibilizar el trabajo de las mujeres a través de las mallas, proponiendo cursos que tengan de forma transversal este objetivo. Pero no solo tiene que estar en la malla, sino también en acciones fuera del aula que nos ayuden a cambiar culturalmente, como modificaciones en nuestra forma de comunicar.
En colaboración del Eje de Liderazgo y Participación Femenina, gestamos el documento “Recomendaciones para el uso de un lenguaje no sexista”, el cual buscamos que ayude a cambiar actitudes, para que también se refleje la incorporación de la perspectiva de género en nuestro lenguaje.
En el Día Internacional de la Creatividad e Innovación, el representante del Consorcio Science Up fue a los estudios de Radio Usach y Santiago Tv para comentar cómo se aborda este desafío en las facultades de ciencia.
El Administrador del Proyecto Science UP en la Universidad de Santiago de Chile, Adolfo Ocaña, asistió el 21 de abril de 2023 al programa radial “Enlace Usach”. Esta entrevista se gestó en el marco del Día Internacional de la Creatividad e Innovación, celebrado por primera vez en esta casa de estudio, en la cual logró abordar las diferentes aristas que tiene esta iniciativa Ciencia e Innovación 2030.
“Este es un proyecto bastante particular, porque está diseñado específicamente para desarrollar emprendimiento en la universidad”, para lo cual destacó las estrategias que hoy se implementan en la Facultad de Ciencia y la Facultad de Química y Biología que son parte del Consorcio en la Usach.
En esta conversación con el periodista Rodrigo Alcaíno, el Administrador del Proyecto logró difundir los objetivos del Consorcio, su dinámica de trabajo y que es lo que busca aportar a la comunidad estudiantil en las tres universidades que lo conforman: Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad Católica del Norte y la Universidad de Santiago.
“Nosotros estamos trabajando para desarrollar en las y los estudiantes competencias emprendedoras” destacó, mencionando que tres capacidades que se buscan desarrollar: identificación de oportunidades, atraer a sus proyectos los recursos valiosos (monetarios y no monetarios), y el liderazgo; las cuales se abordan en su programa para estudiantes que comenzó a impartirse en abril: Growing Up! Cuéntanos tu idea.
Vincularse con el entorno socioeconómico estrechando lazos con los egresados, construir una comunidad donde las mujeres puedan desarrollarse en igualdad de condiciones para que el país aproveche ese potencial y hacer las adecuaciones curriculares necesarias para potenciar a largo plazo la formación de las competencias emprendedoras de las y los estudiantes y las generaciones futuras; fueron parte de las estrategias descritas.
“La idea es que el conocimiento generado en las universidades potencie el desarrollo del país a través de su traducción en nuevas innovaciones, nuevos negocios, nuevas empresas”, señaló, destacando el caso de Pablo Zamora, egresado de la Facultad de Química y Biología que fundó Not Company, que hoy es parte del Comité estratégico del Consorcio.
“Estamos ahora justo a la mitad de la implementación de este proyecto, que contempla tres etapas. La primera principalmente fueron visitas a las universidades del extranjero para obtener buenas prácticas” señaló, describiendo cómo a partir de esta experiencia se desarrolló un plan estratégico para la segunda etapa con mira al 2030, la cual se está implementando desde 2021 y que ahora está en revisión para continuar por tres años más, para luego comenzar una etapa de consolidación.
Con la esperanza de involucrar más a la comunidad académica, estudiantil e incluso la funcionaria en los proyectos de innovación, el nuevo Vicerrector de Investigación, Innovación y Creación de la USACH se suma al Consejo Consultivo de Science Up.
Desde el 2022, el académico de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), Dr. Jorge Pavéz, asumió como la máxima autoridad de la actual Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación (VRIIC) de esta casa de estudios, integrándose también al Consejo Consultivo del Consorcio Science UP.
En su calidad de Vicerrector de la VRIIC USACH, hoy es uno de los máximos líderes del consorcio en la universidad, luego del Rector Vidal. Responsabilidad que lo llevó en enero de 2023 a participar del Encuentro Anual del Consorcio, donde se evaluó no solo la gestión del segundo año de la etapa de ejecución de este proyecto Ciencia e Innovación 2030, sino también en el que se trazaron las líneas de acción para este nuevo año.
¿Cuál cree que es el mayor aporte del Consorcio Science UP a la USACH?
Desde mi perspectiva, los proyectos estratégicos deben procurar desarrollar nuevas capacidades que le permitan a la institución y a sus actores actuar de forma conectada y articulada frente a las nuevas dimensiones que fuertemente nos solicita la sociedad integrar, como la perspectiva de género, la transferencia, la innovación social y científico-tecnológica; son los puntos de inspiración para estos proyectos.
Science Up sin duda está empujando en la misma dirección que los programas de la VRIIC, por eso nosotros nos sentimos beneficiados. Al principio es un pequeño cambio de timón, pero a mediano y largo plazo, esa variación se transformará en un enorme cambio.
¿Qué le parece que las tres universidades que son parte del Consorcio subieran en el ranking del Estudio Gea Universitas?
Sin duda que las tres universidades hayan avanzado en este ranking, en gran parte, se debe a estos proyectos de gran envergadura que hemos logrado en el último tiempo, porque si uno mira en detalle las cifras, en cuanto a la primera dimensión sobre generación de conocimiento, estas universidades se han mantenido. El impacto fuerte está en la tercera dimensión: transferencia e innovación.
Por ejemplo, la USACH en la dimensión de transferencia e innovación obtuvo 11,5 puntos, y la Pontificia Universidad Católica, que está en un puesto sobre nosotros, tuvo 12,6. Estuvimos muy cerca y más cerca aún de la Universidad de Chile, que tuvo 11,9.
No obstante, sabemos que existen diferencias entre estos dos planteles y nosotros, en cuanto a los recursos que manejan, su masa crítica de investigadoras e investigadores, cantidad de centros, cantidad de programas de postgrado, etc. Sin embargo, a la hora de las mediciones, estamos muy cerca. Más allá del resultado final del ranking, es importante ver que hay más abajo de estas mediciones.
¿Cuáles son los desafíos para las facultades de ciencia este 2023?
En el equipo central de gobierno de la universidad, vemos que hoy en día en términos del impacto de la ciencia y de la transferencia de la innovación de base científica, nuestras facultades e instituciones tienen el gran desafío de potenciar lo que se ha hecho. En algunas líneas estamos entrando en etapas de consolidación y es posible potenciar esos desarrollos, para ello el desafío fundamental en este campo es desarrollar más y mejores grados de vinculación entre los actores del ecosistema de I+D+i+c.
Cómo vincular al estudiante e investigador, que están desarrollando una interesante e insospechada investigación. Cómo vincular esa investigación y a estos actores con una problemática, una necesidad social, una necesidad tecnológica. Ahí es donde entran estos proyectos tan importantes, que van incorporando estos elementos en la cultura de la investigación, que hacen y propician esta vinculación, esta visualización del ecosistema de investigación, transferencia e innovación.
¿Cómo visualiza el apoyo del consorcio a la comunidad este 2023?
La Dirección de Innovación y Emprendimiento de la Vicerrectoría (DINEM), está llevando adelante iniciativas en un terreno extremadamente fértil respecto a años anteriores, porque están estos dos proyectos, Ingeniería 2030 y Science UP, que están empujando fuertemente la innovación. Esta alianza virtuosa está dando resultados magníficos. Si hubiéramos seguido solos, el resultado no habría sido el mismo.
Es necesario avanzar en el desafío de incorporar mayormente a los investigadores y a los académicos a estas iniciativas, porque el aporte que han hecho los estudiantes es enorme y quizás va a seguir creciendo, pero ahora hay que involucrar a más académicos y también, ¿por qué no?, a los funcionarios.
Con respecto a los estudiantes, coincido plenamente con que el talento está distribuido democráticamente. No importa el nivel socioeconómico, si hay talento, “hay talento”. Ahora, cómo ese talento logra tener condiciones virtuosas para desplegarse, para expandirse, para generar desarrollo e innovación; ahí es donde cobran gran relevancia las políticas, los recursos, y justamente estos proyectos estratégicos. Pero ese talento está y en nuestra universidad se nota, se nota fuertemente.
Uno de los ganadores de nuestro Demo Day señaló estar sorprendido por ganar, pero que encontraba que ser parte del equipo que propuso esta innovación y su transferencia era una manera de devolver a la sociedad lo que había invertido en ellos
Esas cosas a uno le llegan fuerte, porque tiene esa llamita dentro que cuando uno la sopla y crece, lo sientes.
Muchos de nuestros estudiantes son la primera generación de su familia que ingresa a la universidad y de forma muy legítima buscan mejorar sus condiciones de vida al convertirse en profesionales que van a trabajar en una empresa o institución. Lo interesante es que están visualizando que ese puede no ser el único camino, que existe también la posibilidad de que a través de la transferencia, la innovación y emprendimiento pueden desarrollar sus talentos y potencialidades. Dependerá de nosotros que las condiciones ambientales sean apropiadas para que ese talento logre cristalizar ese sueño que tiene el y la estudiante; y también su familia.
Desde que comenzó la segunda etapa de nuestra iniciativa Ciencia 2030, hemos desarrollado la serie “Mujeres líderes de la academia”. Este 8 de marzo, contamos con ocho entrevistas de académicas de la universidades que son parte de nuestro del Consorcio Science Up, a las cuales les invitamos a conocer.
Doctora en Física, Premio Nacional de Ciencias, Directora del Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y la Nanotecnología (Cedenna) y académica de la Universidad de Santiago.
“Hoy tenemos la libertad de buscar horizontes en espacios en los que hasta ahora los hombres están sobrerrepresentados, pero para eso es importante que no pongamos límites a nuestros pensamientos ni aceptemos que otros pongan barreras a nuestros sueños”, Dra. Dora Altbir Drullinsky.
Doctora en Astrofísica, profesora de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Presidenta de la Sociedad Chilena de Astronomía y Coordinadora del Eje de Liderazgo y Participación Femenina de Science Up.
“Está comprobado que los artículos hechos por mujeres se citan menos, por ello, desde el inicio, una adopta esta técnica de usar solo el apellido y no el nombre propio. Actualmente, la Astronomía a nivel internacional se ha dado cuenta de que existen estos sesgos inconscientes, por lo que ya se está aplicando un método de evaluación completamente anónimo. De esta manera, vemos cómo la balanza se va equilibrando y empezamos todos a competir en la mismas condiciones”, Dra. María Argudo-Fernández.
Doctora en Química, Decana de la Facultad de Química y Biología Universidad de Santiago y actual presidenta del Consejo de Decanos y Decanas de las Facultades de Ciencia del CRUCH.
“Demostrar liderazgo para una mujer en esta Facultad no es complejo, pero no me gusta la palabra demostrar, me gusta la palabra reconocer. Porque demostrar significa que hay que justificar las acciones constantemente, pero ser reconocido como líder es algo que naturalmente debiera ocurrir”, Dra. Leonora Mendoza Espíndola.
Doctora en Ciencias mención Geología, Directora del Programa de Doctorado en en Ciencias Mención Geología de la Universidad Católica del Norte y Coordinadora del Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Consorcio Science Up.
“Como los hombres son muchos más, ellos tienen la posibilidad de repartirse las obligaciones (de liderazgo), pero nosotras tenemos que estar en todas. Claramente debemos impulsar la contratación de más mujeres científicas y que realmente exista una paridad de género, así se despresuriza a las que estamos actualmente”, Dra. Joseline Tapia Zamora.
Doctora en Bioquímica, académica de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago, Socia fundadora de Ambiotek SpA y Coordinadora del Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Consorcio Science Up.
“Yo no me imagino ser una profesional sin un vínculo con la sociedad, sin poder retribuir y mejorar la calidad de vida de las personas y el medio ambiente. Esa intención y las puertas que he abierto a lo largo de mi carrera me han llevado naturalmente al emprendimiento. Creo que las mujeres tenemos mucho que aportar en esta área, especialmente como líderes”, Dra. Claudia Ortiz Calderón.
Doctora en Microbiología y Parasitología, académica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Coordinadora del Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Science Up.
“Si les gusta la ciencia, si les atrae estar todo el tiempo aprendiendo cosas nuevas y saliendo de su zona de confort, busquen un/a buen/a mentora/a, alguien que se interese en desarrollar sus habilidades y enseñarles a hacer ciencia, pero que también tenga clara la brecha de género y haga esfuerzos por disminuirla”, Dra. Paulina Schmitt Rivera.
Doctora en Física, académica y ex-vicedecana de Investigación y Postgrado de la Facultad de Ciencia de la Universidad de Santiago; y Coordinadora del Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Consorcio Science Up.
“Todos quieren poner a una mujer en cargos administrativos, porque nunca dicen que no (se ríe), son muy proactivas para trabajar, para cooperar, etc. Pero eso siempre va en desmedro de su carrera como investigadora, siempre. Entonces, ¿qué apoyo les estamos dando a esas mujeres? No digo que no hagan esas labores, está súper bien que las desarrollen, pero apoyémoslas para que no dejen de lado su investigación”, Dra. Paola Arias Reyes.
Doctora en Estadística, académica del Departamento de Matemáticas de la Universidad Católica del Norte y parte del Directorio de la Sociedad Chilena de Estadística.
“Es relevante destacar que es primera vez que la SOCHE será presidida y tendrá en su directorio académicas de la zona norte”, destacó en su entrevista sobre su nombramiento como parte del Directorio de la Sociedad Chilena de Estadística la
Dra. Karol Santoro Pizarro, investigadora del Departamento de Matemáticas de la Universidad Católica del Norte.









El Doctor en Microbiología y docente del Instituto de Biología de la PUCV, Roberto Bastías, es el creador de “Kiwiphage”, un bioinsumo basado en bacteriófagos para el control de la bacteria causante del cáncer del kiwi.
“Kiwiphage” forma parte de los proyectos de Rápida Implementación de Science Up, Programa que apoyó el proceso que este equipo de investigación ya venía llevando a cabo con la ayuda de financiamiento Fondef IDeA, para la realización de las actividades experimentales durante 2015-2018. Con el apoyo final del Consorcio, el equipo logró impulsar las últimas fases del proceso de transferencia tecnológica.
Se espera que el proyecto tenga un impacto positivo para la industria, ya que permitirá mantener controlada una pandemia que no ha tenido una solución definitiva y ha limitado la producción nacional e internacional del kiwi. De esta manera, “Kiwiphage” se hace cargo de una problemática real de la industria agrícola, logrando una conversación exitosa entre lo que el sector productivo del país necesita y lo que la academia puede brindar en respuesta a ello.
¿Cómo fue el proceso para llegar a Kiwiphage?
Fue un proceso largo, que duró más de cinco años. Partió con una idea sencilla que surgió luego de leer una noticia sobre los problemas que estaba causando la bacteria Psa a la industria del kiwi.
Luego de eso, formamos un equipo con las profesoras Carolina Yáñez y Ximena Besoaín y partimos evaluando los aspectos más sencillos y básicos de la idea con un proyecto interno de la PUCV, esto nos permitió generar resultados preliminares para adjudicarnos fondos externos. En el desarrollo de esta idea tuvimos que aprender muchas cosas porque tuvimos que interactuar con organismos estatales y también con el sector privado, lo que nos permitió entender las distintas necesidades de cada sector.
No fue fácil tampoco, porque parte importante del proyecto se realizó durante el periodo de pandemia, con todas las restricciones que eso implicaba. En este punto fue muy importante la colaboración que establecimos con el sector privado. En todo este tiempo participaron estudiantes de pre y postgrado y también investigadores postdoctorales; entonces, el que hayamos podido llegar a un resultado positivo también es gracias a ellos y al apoyo que nos brindó la Universidad en todo momento.
¿De dónde nace tu interés por emprender?
En realidad, no me considero un emprendedor porque para ser emprendedor hay que hacer mucho más de lo que nosotros hacemos en nuestro grupo de investigación. Me gusta realizar investigación en ciencia básica, pero también me gusta la investigación aplicada que intenta resolver problemas. En este sentido, sí considero importante que cuando uno realiza investigación aplicada, esta no quede solamente en un artículo científico o guardada en un cajón, entonces intento que lo que nosotros hacemos vea la luz, para lo cual es necesario colaborar con el sector privado.
¿Cómo ha sido tu proceso formando parte de los proyectos de Rápida Implementación de Science Up?
En un comienzo no tenía muy claro en qué consistía el proyecto. Sabía que la idea era apoyar a proyectos que estuviesen en etapas avanzadas de desarrollo para que pudiesen transferirse o implementarse, entonces en nuestro caso utilizamos esta oportunidad de apoyo para finalizar algunos últimos detalles del proyecto y, además, para terminar el proceso de solicitud de patente.
Creo que todo eso fue muy importante para que la empresa se decidiera a firmar un convenio de licenciamiento con la Universidad por nuestra tecnología. Muchas veces los objetivos que busca un proyecto de investigación aplicada no son suficientes para que una nueva tecnología pueda implementarse o transferirse definitivamente; entonces, herramientas como las que entrega Science Up son muy bienvenidas.
También formas parte del eje de Vinculación con el Entorno Socioeconómico de Science Up, ¿cuál crees que es la relevancia de la aplicación de estos temas como emprendimiento, transferencia tecnológica, en las universidades del Consorcio?
Creo que Chile y las universidades en general, tienen un enorme potencial para realizar emprendimientos, porque poseen la materia prima más importante que es el intelecto de sus profesores y estudiantes.
En las universidades, constantemente se generan ideas con un alto potencial de innovación, pero no siempre llegan a puerto, entonces considero muy importante que se implementen programas como Science Up, que le entregan herramientas a los estudiantes para que puedan desarrollar sus ideas y emprender.
¿Cómo crees que se podría incentivar el emprendimiento de base científico-tecnológica en estudiantes de pre y postgrado?
Incentivar el emprendimiento de base científico-tecnológica es algo complejo. Creo que es muy difícil despertar el interés en una persona que naturalmente no tiene una inclinación por emprender. Lo que sí ocurre, es que existe muchos estudiantes de pre y postgrado que tienen ideas y ganas de emprender, pero muchas veces no cuentan con las herramientas o el apoyo para poder hacerlo.
Science Up ha implementado una serie de iniciativas que van en ese mismo sentido, por ejemplo, en este semestre recién pasado, junto a la gente de Valparaíso Makerspace, se impartieron una serie de talleres asociados a la innovación y emprendimiento en cursos de pre y postgrado. En estos cursos, las y los estudiantes debieron elaborar propuestas de proyectos originales que tuvieran elementos de innovación y emprendimiento, para lo cual se apoyaron en las herramientas que les fue entregando la gente del Valparaíso Makerspace.
¿Cuál es tu consejo para las y los estudiantes de las facultades de ciencias que quieren emprender?
En realidad, no sé si soy la persona más adecuada para dar un consejo en ese sentido, porque como dije, no me considero realmente un emprendedor. Sí les puedo decir, que si tienen el interés por realizar investigación aplicada o desarrollar proyectos de base científico-tecnológica, que exploten ese entusiasmo, que sean perseverantes y que aprovechen todas las oportunidades que la Universidad les entrega.
Desde la transformación digital a la escasez hídrica fueron algunos de los temas propuestos por el “Muro Science Up” a los niños y niñas en las actividades masivas de divulgación científica desarrolladas en la Usach en octubre de 2022, donde también se visibilizó el trabajo de mujeres innovadoras.
En las últimas décadas, octubre ha sido denominado el mes de la ciencia, desplegándose en todo Chile actividades de divulgación, tradición de la cual son parte la Facultad de Ciencia y la Facultad de Química y Biología, quienes desarrollaron este 2022 el Festival de Ciencia y la Feria Científica, los eventos científicos de divulgación más importantes de la USACH, instancias que fueron vistas por el Consorcio Science Up como una oportunidad para despertar el interés por innovar con perspectiva de género.
“Estas actividades fueron desafiantes para Science Up, ya que nos obligó a diseñar una actividad para niños y niñas, en lugar de estudiantes universitarios y académicos/as. El resultado fue exitoso, tuvimos una alta participación durante las jornadas, lo que nos permitió reflexionar en conjunto con las y los asistentes sobre los desafíos del mundo actual que se pueden enfrentar desde la ciencia”, destacó el Project Manager de Science Up en la Usach, Adolfo Ocaña.
El “Muro Science Up” (https://bit.ly/MuroScienceUp) planteó diversas problemáticas a niños y niñas, entre 7 y 12 años, invitando a dar soluciones a éstas a través de dibujos y post-it. “Desafíate, innova y emprende” fue el lema que motivó a decenas de visitantes a dar respuesta al desperdicio de comida, la transformación digital, la escasez hídrica, entre otros temas propuestos por el Eje de Vinculación con el Entorno Socioeconómico en la Usach, y ejecutado por la Unidad de Virtualización de la Facultad de Química y Biología.
Parte importante de esta propuesta es “El Memorice LyPF” (https://bit.ly/MemoriceLyPF_Usach), juego interactivo creado por el Eje de Liderazgo y Participación Femenina de la Usach y la Unidad de Virtualización de la Facultad de Ciencia. En éste se presentaron 16 perfiles de innovadoras, de diferentes lugares del mundo y épocas. Una actividad que no solo buscó visibilizar a mujeres científicas, sino también a reflexionar cuánto sabemos de ellas.
FESTIVAL DE CIENCIA 2022
En el marco del cuadragésimo séptimo aniversario de la Facultad de Ciencia de la Usach, esta unidad mayor organizó, el pasado sábado 8 de octubre, el Festival de Ciencia 2022, evento desarrollado en la explanada del Planetario, que acercó la ciencia de manera creativa a las familias. En esta instancia participaron activamente tanto la Facultad de Química y Biología como el equipo asociado al Consorcio Science Up en la Usach.
“Estamos muy contentos de volver a reencontrarnos con la gente. Los stands estuvieron llenos todo el día. En ese sentido, el público respondió de manera extraordinaria”, señaló a Usach al Día el Decano de la Facultad de Ciencia de la Usach, Dr. Juan Escrig,
Con el objetivo de apoyar la organización de este Festival de Ciencia, su Dirección de Vinculación con el Medio lanzó previamente su propio Fondo de Vinculación con el Medio, el que buscaba financiar proyectos de divulgación de estudiantes, tanto de la Facultad de Ciencia como de la Facultad de Química y Biología. Más de 40 propuestas de divulgación fueron seleccionadas.
“Es gratificante saber y estar con nuestros estudiantes, como siempre tan comprometidos”, destacó la Decana de la Facultad de Química y Biología de la Usach, Dra. Leonora Mendoza. Una colaboración posible gracias a una alianza estratégica entre estas facultades, gestada en el marco del Consorcio Science Up, que “siempre apoya y se compromete con el auspicio y patrocinio de estas actividades”, expresó.
Luego de dos años, la Feria Científica organizada por la Facultad de Química y Biología volvió a realizarse en formato presencial. Esta decimotercera versión, inaugurada en el Jardín Infantil Usach, se desarrolló al aire libre el 25 y 26 de octubre de 2022 frente a esta facultad, contando con la colaboración de la Facultad de Ciencia y el auspicio del Consorcio Science Up.
“Les agradezco profundamente por haberse acoplado a este proyecto, que la facultad viene desarrollando hace 13 años, incluso en pandemia en formato híbrido. Esta actividad se hace porque realmente nos interesa que la ciencia llegue a todos los colegios y a todas las personas que quieran conocer nuestra universidad y facultad. Esperamos verlos el próximo año en una nueva versión”, destacó la decana de la Facultad de Química y Biología, Dra. Leonora Mendoza, en su mensaje de agradecimiento.
Más de 2000 personas se inscribieron para visitar este evento. Entre los stand estaban los proyectos ganadores de otras versiones del Concurso de Colegios Dra. Elsa Abuin, también organizado por esta facultad, que este año se realizó en modalidad online para que más escolares pudiesen participar. También presentaron propuestas lúdicas otras iniciativas, entre ellas Science Up, y de estudiantes de las Facultades de Química y Biología, y Ciencia.
“Yo di una vuelta por todos los stand y estaban repletos, el sistema escolar respondió muy bien, los chicos estaban muy motivados de poder volver a una actividad presencial. Una muy buena iniciativa de la Facultad de Química y Biología, quienes tienen mucha experiencia en esta organización, por eso quisimos sumarnos y ponernos a su disposición. Nuestros estudiantes se portaron un siete y pudieron mostrar con mucha paciencia todo lo que realizan en nuestras carreras”, finalizó el decano de la Facultad de Ciencia, Dr. Juan Escrig.


