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En su segunda versión del Concurso Women UP I+D, dos investigadoras adjudicaron sus proyectos, los cuales deberán ser ejecutados durante los próximos meses.

Con el fin de fortalecer el liderazgo de mujeres investigadoras de la Universidad Católica del Norte y promover la equidad de género en la ciencia, tecnología e innovación, el Consorcio Science Up, a través de su Eje de Liderazgo y Participación Femenina, junto al proyecto InES Género de la UCN, realizaron la segunda versión del concurso Women UP I+D: Ciencia con Perspectiva, quienes anunciaron los resultados.

La convocatoria fue dirigida a académicas investigadoras de la Facultad de Ciencias, Facultad de Ciencias del Mar y del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad Católica del Norte, quienes postularon su proyecto de investigación aplicada durante el primer semestre de este año.

Si bien el concurso estuvo orientado a estas unidades académicas, uno de los principales atributos de las iniciativas seleccionadas es su carácter interdisciplinario, integrando conocimientos, metodologías y capacidades provenientes de distintas áreas. “Esta articulación fortalece la calidad científica de los proyectos, potencia su capacidad de innovación y contribuye a generar soluciones con mayor impacto para los desafíos del territorio y la sociedad”, explicó Pilar Gómez Yoma, Project Manager de Science Up UCN.

Tras la revisión de los proyectos postulados, las investigadoras ganadoras son:

“Estamos muy felices de poder realizar esta nueva versión de Women Up. Es muy enriquecedor empaparse de los proyectos que postulan, como siempre son excelentes proyectos (…) Felicitar a las flamantes adjudicadas y a sus equipos. Esperamos que esta instancia permita aportar un granito de arena al desarrollo de los proyectos y confiamos en que seguirán impulsando investigaciones lideradas por mujeres en la macro zona norte”, comentó Yamile Molina Meriño, Gestora del Eje de Liderazgo y Participación Femenina.

Con la adjudicación del concurso, cada proyecto recibirá un monto máximo de $5.000.000.- para su desarrollo y ejecución, que tendrá una duración de cinco meses y contará con el seguimiento y apoyo del Consorcio Science Up.

“Conectadas por la Ciencia” emitió su primer capítulo con la participación de la académica del Departamento de Química de la UCN, Dra. Claudia Núñez Soto.

Con el propósito de visibilizar el aporte de mujeres en ciencias, promover referentes femeninos en investigación e inspirar a nuevas generaciones, el Proyecto InES Género, junto al Consorcio Science Up de la Universidad Católica del Norte, estrenaron el primer capítulo de “Conectadas por la Ciencia: Las mujeres que impulsan la investigación de la UCN”.

A través de un formato podcast, “Conectadas por la Ciencia” abre un espacio para divulgar y reconocer el trabajo de investigadoras UCN, así como sus trayectorias, experiencias y los desafíos que han marcado su camino en la academia.

“Nos pareció importante poder divulgar lo que están haciendo y conocer también sus trayectorias desde lo humano, lo profesional y lo académico. Creemos que las trayectorias académicas son relevantes de visibilizar porque no son lineales, sino que también cuentan las historias de vida de las mujeres investigadoras”, comentó la Directora del InES Género, Dra. Carolina Salinas Alarcón.

Por su parte, la Gestora del Eje de Liderazgo y Participación Femenina de Science Up UCN, Yamile Molina Meriño, destacó que la iniciativa “es un espacio que nos permite mostrar a niñas, adolescentes, investigadoras noveles e incluso a investigadoras consolidadas, referentes que podrían ser su inspiración en el mundo de las ciencias, no solo para embarcarse en este maravilloso camino sino también para considerar líneas que quizás jamás pensaron como viables”.

En el primer capítulo cuenta con la participación de la Dra. Claudia Núñez Soto, académica del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias de la UCN, quien recorre su experiencia como investigadora de procesos de extracción del litio y desarrollo de sensores para estudio de enfermedades en mujeres.

Los capítulos de Conectadas por la Ciencia estarán disponibles en Youtube (UCN_Chile), Spotify (Conectadas por la Ciencia UCN) y LinkedIn (Universidad Católica del Norte).

Académicas presentaron sus proyectos de ciencia aplicada con perspectiva de género, que ya dialogan con empresas, pacientes y comunidades y se nutren de redes entre mujeres científicas.

En la Universidad de Santiago de Chile se realizó, el pasado miércoles 22 de julio de 2025, la ceremonia de cierre y conversatorio de la primera versión de Women Up I+D Usach, programa semillero de proyectos científicos liderados por académicas, organizado por el Consorcio Science, proyecto Ciencia e Innovación para el 2030 financiado por ANID, de la Facultad de Ciencia y la Facultad de Química y Biología de la Usach.

Durante la jornada, autoridades, equipos de investigación e integrantes de los tres estamentos de la comunidad universitaria revisaron los avances de los proyectos apoyados por el programa, cuyo enfoque no solo fue impulsar iniciativas de I+D, sino también incorporar los desafíos de género en sus propuestas.

“Promover una mayor participación de mujeres en investigación no responde únicamente a un principio de equidad. También significa ampliar perspectivas, enriquecer las preguntas de investigación y generar mejores soluciones para los desafíos científicos, tecnológicos y sociales de nuestro país”, señaló la vicerrectora de Investigación, Innovación y Creación de la Usach, Dra. Andrea Mahn Osses.

Agregó que el financiamiento inicial es relevante, pero que también lo son las redes, el acompañamiento, la mentoría y la posibilidad de colaborar con otras personas, porque estos apoyos pueden marcar la diferencia entre una buena idea y un proyecto capaz de consolidarse y crecer.

En la misma línea, el director del Consorcio Science Up en la Usach, Dr. Juan Escrig Murúa, destacó el carácter de fondo semilla de Women Up I+D. 

“Existen varios programas, tanto a nivel nacional como institucional, que apoyan proyectos de investigación. Sin embargo, muy pocos salen a buscar las ideas de nuestras académicas para impulsar pequeñas iniciativas, muchas de ellas desarrolladas junto a estudiantes, que luego pueden transformarse en proyectos de mayor alcance. Ese es precisamente el gran aporte de Women Up I+D”, afirmó.

Las investigadoras valoraron que el programa no sólo proporciona recursos, sino también acompañamiento en gestión, mentoría, administración de proyectos y redes entre mujeres científicas, ampliando la capacidad de proyectar investigaciones en etapas tempranas. 

“Esta iniciativa es una consolidación de lo que el Eje de Liderazgo y Participación Femenina de Science Up ha generado en nuestra universidad. Estamos muy contentas y el hecho de que, junto con cerrar esta primera etapa lancemos la segunda convocatoria, es una muestra de que vamos por buen camino”, expresó la Dra. Karen Manquián Cerda, Coordinadora de este eje en la Usach.

Mujeres que convierten la ciencia en solución

Las presentaciones técnicas mostraron iniciativas en distintas áreas del conocimiento, todas orientadas a fortalecer procesos de maduración temprana de investigación con proyección aplicada.

Entre ellas se presentó el trabajo liderado por la Dra. Claudia Ortiz Calderón, enfocado en la estandarización de la producción de biomasa en cultivos de cianobacterias autóctonas de interés biotecnológico mediante control de temperatura, con el objetivo de aportar soluciones sustentables desde la biotecnología y responder a necesidades concretas de una empresa de base científica tecnológica vinculada a la universidad, la spin-off REMA SpA.

“Para nosotros, como empresa REMA, este proyecto Women Up fue fundamental para poder resolver una problemática dentro de la I+D de la empresa con perspectiva de género, permitiendo la inserción de una estudiante en práctica para abordar este problema”, rescató la cofundadora y CTO de esta empresa, Dra. Darlyng Pontigo Gallardo.

Otra de las exposiciones fue la de la Dra. Dhanalakshmi Radhalayam, quien desarrolló un proyecto centrado en nanocompuestos para remoción avanzada de contaminantes en agua. En su presentación, la investigadora describió Women Up como una experiencia que amplió su comprensión sobre liderazgo en investigación, gestión de proyectos, mentoría y comunicación científica.

La Dra. Estíbaliz Ampuero Llanos presentó, por su parte, un proyecto de validación de péptidos orientados a modular la matriz extracelular neuronal, con potencial aplicación en el estudio de enfermedades neurológicas e inflamatorias crónicas. Valoró este tipo de apoyo que sirve para iniciativas que muchas veces no encuentran cabida en otros instrumentos de financiamiento.

También expuso la Dra. María Pilar Sánchez Olavarría, quien lideró un proyecto orientado a la transformación y rehumanización de la salud mediante un aula abierta para formar monitores ambientales mayores en Estación Central, bajo el enfoque Una Salud y a través de baños de bosque. La académica subrayó que se trata de una iniciativa pensada para mejorar la calidad de vida y el bienestar integral de las personas mayores, promoviendo prácticas de salud accesibles, conciencia ambiental y equidad en territorios urbanos marcados por la vulnerabilidad social.

En representación de la Dra. Catalina Sandoval Altamirano, el Dr. Fabián Martínez expuso un proyecto sobre microesferas bioactivas para tratamientos antimicrobianos en patologías periodontales, basado en materiales naturales y con proyección en salud bucal. La Dra. Sandoval, en el conversatorio, destacó que programas como Women Up I+D permiten dar pasos concretos desde la experimentación hacia soluciones aplicadas en salud, acercando el trabajo de laboratorio a las necesidades de pacientes y equipos clínicos.

Más que financiamiento

Uno de los ejes más reiterados en la jornada fue que el programa no solo entregó recursos para ejecutar proyectos, sino que también abrió espacios de formación, acompañamiento y colaboración entre investigadoras.

Tras las exposiciones técnicas, la actividad continuó con un conversatorio moderado por Luciana Cerna Sciaccaluga, profesional del Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Consorcio Science Up en la Usach, quien invitó a reflexionar sobre las trayectorias personales detrás de la producción de conocimiento científico.

En ese diálogo, las expositoras compartieron experiencias vinculadas al estrés académico, la conciliación entre vida laboral y personal, la construcción de redes de apoyo, la mentoría entre mujeres y la necesidad de abrir espacios más cómodos, diversos y colaborativos dentro de la academia.

Una de las participantes resumió esa idea al señalar que “la vida es hostil y cansadora y uno necesita esa liberación”, en referencia al valor de construir redes donde no sea necesario demostrar permanentemente capacidades o legitimidad profesional.

En otro momento del conversatorio, se subrayó que los equipos liderados por mujeres también pueden aportar formas de trabajo marcadas por el cuidado, la colaboración, el manejo de conflictos y la creación de ambientes laborales más acogedores.

La Dra. Radhalayam destacó que el programa le permitió conectarse con otras mujeres inspiradoras de distintas disciplinas y reforzar habilidades que no siempre se adquieren durante la formación doctoral, como la administración financiera, la conducción de equipos y la comunicación accesible de la ciencia. “I realized that if people don’t understand our research, it has much less impact”, señaló la académica, al remarcar la importancia de comunicar la investigación en un lenguaje simple y accesible para públicos más amplios.

“Estos proyectos hablan de fortalezas individuales, pero también colectivas. Creo que son esenciales estas instancias formativas y también culturales, conversacionales sobre cómo es hacer ciencia hoy en día en Chile”, finalizó Cerna.

El programa invita a académicas a desarrollar iniciativas con impacto social y productivo, combinando financiamiento semilla, mentorías y una instancia final tipo demo day abierta a la comunidad.

El Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Consorcio Science Up, proyecto de la Facultad de Ciencia y la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, lanzó la segunda versión de Women Up I+D Usach – Semillero de Proyectos Científicos Liderados por Académicas. La iniciativa busca potenciar el liderazgo a través del desarrollo de proyectos de investigación con potencial de I+D aplicada y una conexión con la perspectiva de género. Las postulaciones estarán abiertas hasta el 31 de agosto de 2026.

Women Up I+D Usach acompaña a las investigadoras en la maduración temprana de resultados de investigación, facilitando la transición desde la investigación básica hacia la generación de valor aplicado con impacto social, tecnológico y público. Enmarcada en los principios de equidad de género, innovación y desarrollo sostenible, la convocatoria promueve una ciencia de excelencia, inclusiva y con fuerte vinculación con el entorno.

Al igual que en su primera versión, se seleccionarán cinco proyectos, cada uno con un financiamiento semilla de $2.000.000, destinados a apoyar la ejecución de iniciativas durante tres meses: octubre, noviembre y diciembre de 2026. Adicionalmente, las académicas seleccionadas accederán a formación y herramientas estratégicas orientadas a fortalecer la viabilidad, el impacto y la sostenibilidad de sus proyectos, así como su articulación con el ecosistema de innovación, transferencia tecnológica y emprendimiento.

La convocatoria está dirigida a académicas de la Facultad de Ciencia y de la Facultad de Química y Biología de la Usach, quienes pueden postular de forma individual o en equipos, liderados siempre por una académica como directora del proyecto. Se bonificará la conformación de equipos diversos y multidisciplinarios, con diversidad de género y participación de estudiantes de pregrado y posgrado, con énfasis en la inclusión de mujeres.

Las postulaciones se podrán realizar hasta el 31 de agosto de 2026, a las 17:00 horas, exclusivamente a través de la web: Postulaciones Science Up aquí.

El proceso contempla etapas de evaluación, ejecución financiera y entrega de informe final técnico, incluyendo una instancia tipo demo day en la ceremonia de cierre, donde las académicas presentarán los principales resultados de sus proyectos.

Con el propósito de evaluar los avances alcanzados y proyectar los desafíos de la etapa de consolidación del Consorcio Science Up, autoridades y equipos directivos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), la Universidad Católica del Norte (UCN) y la Universidad de Santiago de Chile (Usach) participaron en la reunión anual del Directorio Estratégico. 

El encuentro se realizó en el Centro de Estudios de Postgrados y Educación Continua (CEPEC) de la Usach, instancia en la que se revisaron los principales indicadores del proyecto, se compartieron las iniciativas desarrolladas en las tres instituciones y se analizaron posibles lineamientos para el futuro del proyecto. 

Durante la jornada, las autoridades destacaron los avances logrados tras seis años de trabajo colaborativo para fortalecer las capacidades de investigación, desarrollo, innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica (I+D+i+e+tt) en las facultades de ciencias, así como la importancia de proyectar la continuidad del proyecto más allá de su actual etapa de ejecución.

Sobre este encuentro, Luis Mercado, Vicerrector de la Vicerrectoría de Investigación, Creación e Innovación (VINCI) de la PUCV, mencionó su parecer sobre la etapa de Consolidación: “Esta actividad es muy  importante, porque nos permite un encuentro entre los directivos y representantes junto con los ejecutivos del proyecto y coordinadores de las tres universidades, en donde podemos integrar resultados, integrar metas y ver de qué manera podemos llegar a un término exitoso luego de estas diferentes fases que ha tenido el proyecto y donde prácticamente estamos al borde de alcanzar el 2030”. 

Por su parte, María José Henríquez, directora ejecutiva de Science Up, añadió que: “Esta jornada fue muy eficiente, tomamos determinaciones importantes para el cierre, para la relación con los externos al Consorcio, y para la consolidación de este importante proyecto en las tres universidades”. 

En tanto, el director del proyecto en Usach, Juan Escrig, indicó que: “Estamos en nuestro último año de la segunda etapa, por lo tanto, estamos analizando un proceso consolidado de lo que han sido estos primeros seis años, y estamos esperanzados respecto de lo que se viene como una futura etapa tres del Consorcio Science Up”. 

La decana de la Facultad de Ciencias del Mar en UCN, Niris Cortés, enfatizó que: “Es una etapa no menos importante por ser la última, porque también estamos discutiendo eventuales opciones de continuidad, los indicadores, lo que hemos cumplido, lo que queremos hacer después como grupo de trabajo, y eso es muy importante”. 

Paola Chandía, Secretaría de Investigación en UCN, indicó que: “Este encuentro ha sido un espacio muy significativo, ya que estamos viendo los resultados más concretos del Consorcio y también visualizando y tomando acuerdos de cómo darle continuidad para asentar todas las iniciativas, todo el movimiento que se ha hecho para ir avanzando en I+D+i+e+tt”.

La decana de la Facultad de Ciencia Usach, Galina García, mencionó los cambios de cultura que este proyecto ha significado en la facultad: “Este proyecto ha sido muy importante para la facultad de ciencias, ya que nos ha transformado, no solamente a las personas, a los académicos, a los estudiantes con  nuevas ideas”. 

“Queremos que esto las autoridades lo entiendan y nos puedan permitir llegar a la consolidación de este proyecto en los años venideros. En 2027 queremos que este tipo de proyectos lleguen a permitir que la ciencia de este país se proyecte a los niveles que tiene que estar, una ciencia del primer mundo”, Dr.  Bernardo Morales Muñoz.

En 2026, la iniciativa culmina la Etapa de Implementación de su Plan Estratégico (2023-2026), cuyo objetivo es fortalecer la investigación, el desarrollo, la transferencia tecnológica, la innovación y el emprendimiento de base científico-tecnológica en las facultades de ciencias, mediante la participación activa de académicos/as, investigadores y estudiantes de pregrado y postgrado.  

Columna de opinión publicada en BioBio.cl, escrita por Juan Escrig Murúa, Profesor Titular del Departamento de Física de la Universidad de Santiago e Investigador del Centro de Nanociencia y Nanotecnología, CEDENNA.

Cuando plantamos un árbol, nadie espera sentarse bajo su sombra al día siguiente. Sabemos que antes de ver ramas, hojas o frutos deben crecer raíces. Durante meses, e incluso años, puede parecer que ocurre muy poco. Sin embargo, es precisamente en ese período silencioso cuando el árbol construye los cimientos que le permitirán resistir el viento, crecer con fuerza y ofrecer sombra a las generaciones que vendrán.

Las universidades funcionan de la misma manera.

Vivimos en una época en que todo parece medirse por la inmediatez. Esperamos resultados rápidos, indicadores crecientes y cambios visibles en plazos cada vez más breves. Sin embargo, los cambios más profundos de una universidad no ocurren en el tiempo que dura un proyecto. Ocurren cuando evolucionan las formas de enseñar, cuando nuevas generaciones comienzan a pensar distinto, cuando la colaboración reemplaza al trabajo aislado y cuando la innovación deja de ser una actividad excepcional para convertirse en parte de la cultura institucional.

Con esa convicción nació hace algunos años la Convocatoria Ciencia e Innovación para el 2030. Su diagnóstico era tan claro como vigente: las Facultades de Ciencias desarrollaban investigación de excelencia, pero aún existía un amplio espacio para fortalecer la innovación, la transferencia tecnológica, el emprendimiento de base científico-tecnológica y la vinculación con los desafíos del país.

El propósito nunca fue producir más publicaciones. Fue lograr que el conocimiento generado en nuestras universidades pudiera traducirse con mayor rapidez en bienestar para las personas y en oportunidades para Chile.

La apuesta era tan ambiciosa como necesaria. Porque la innovación no nace por decreto. Se construye formando personas con nuevas competencias, generando vínculos con el sector productivo, promoviendo el trabajo interdisciplinario, fortaleciendo el liderazgo de las mujeres en investigación y creando espacios donde el conocimiento pueda convertirse en soluciones concretas para la sociedad.

Todo ello exige modificar currículos, abrir nuevas oportunidades para el estudiantado y el cuerpo académico y, sobre todo, construir una cultura universitaria donde la ciencia dialogue naturalmente con la innovación.

Los resultados comienzan a ser visibles. Hoy miles de estudiantes se forman en entornos donde innovar, emprender, proteger propiedad intelectual o colaborar con empresas e instituciones públicas deja de ser una excepción para convertirse en parte de su experiencia universitaria. Existen nuevas metodologías de enseñanza, programas de investigación aplicada, redes de colaboración entre universidades y múltiples iniciativas que están ampliando el impacto de la ciencia chilena.

Hace unos días participé en el Directorio Estratégico del Consorcio Science Up, junto a representantes de las tres universidades que impulsan esta iniciativa. Más allá de los indicadores y de los desafíos propios de toda política pública, hubo una convicción compartida: los cambios culturales más importantes ya comenzaron. Y precisamente por eso, este es el momento en que más necesitan consolidarse.

Ese es, probablemente, el mayor legado de Ciencia 2030. Una estudiante de física ya no imagina necesariamente su futuro solo en un laboratorio. Un estudiante de biología puede pensar también en crear una empresa de base científica-tecnológica. Una investigadora entiende que una patente, una colaboración con la industria o el desarrollo de una tecnología también forman parte de su contribución al país. La ciencia sigue siendo ciencia, pero ahora dialoga de manera natural con la innovación, el emprendimiento y las necesidades de la sociedad.

Y ese beneficio no queda encerrado entre los muros de una universidad. Cuando un hospital incorpora una tecnología desarrollada en Chile, cuando la minería reduce su impacto ambiental gracias a investigación nacional, cuando surge un emprendimiento científico que genera empleos de alta especialización o cuando una innovación contribuye a enfrentar la escasez hídrica, detrás de esos avances hay personas capaces de transformar conocimiento en soluciones.

Ciencia 2030 busca precisamente formar ese capital humano. Aunque muchas veces pase inadvertido para la ciudadanía, sus beneficios terminan llegando a toda la sociedad.

Es precisamente aquí donde surge una pregunta que trasciende a un programa específico: ¿Qué ocurre cuando una política pública comienza a producir los cambios para los cuales fue concebida, pero su financiamiento se acerca a su fin?

Chile ya enfrentó ese desafío con Ingeniería 2030. En ese momento comprendió que cambiar la cultura de las universidades requería algo más que una etapa de implementación. Por eso creó una etapa de consolidación, permitiendo que las capacidades instaladas dejaran de depender de un financiamiento extraordinario para convertirse en parte permanente de las instituciones.

Hoy Ciencia e Innovación para el 2030 enfrenta un desafío similar. En los próximos meses, el país deberá decidir si abre un concurso de consolidación que permita desarrollar una tercera etapa, asegurando que las capacidades construidas durante estos años se integren definitivamente a las universidades.

No se trata simplemente de extender un programa. Se trata de consolidar una política pública que ya comenzó a cambiar la manera en que Chile forma a las y los profesionales que liderarán la ciencia, la innovación y el desarrollo tecnológico durante las próximas décadas.

Las universidades no producen resultados inmediatos. Forman personas. Construyen capacidades. Generan confianza. Instalan nuevas formas de colaboración. Y todo eso requiere tiempo.

Con demasiada frecuencia discutimos cuánto cuesta financiar la ciencia. Mucho menos discutimos cuánto cuesta interrumpir políticas públicas que ya demostraron su capacidad para generar capacidades permanentes. Ese costo rara vez aparece en una planilla presupuestaria. Se expresa en redes que se debilitan, innovaciones curriculares que pierden impulso, equipos que se dispersan y oportunidades que dejan de existir precisamente cuando comienzan a madurar.

En otras palabras, el mayor riesgo no es dejar de financiar un proyecto; es desaprovechar una inversión pública cuyo mayor retorno probablemente aún está por venir.

Las raíces no aparecen en las fotografías. Permanecen ocultas, trabajando silenciosamente mientras el árbol comienza a crecer. Con las políticas públicas ocurre exactamente lo mismo. Su verdadero éxito no consiste en inaugurar proyectos, sino en construir capacidades que permanezcan mucho después de que el financiamiento haya terminado.

La discusión ya no es si Ciencia 2030 fue una buena idea. La evidencia muestra que comenzó a cambiar la manera en que nuestras universidades forman científicas y científicos. La verdadera discusión es si tendremos la visión para consolidar ese cambio mediante un concurso que permita desarrollar una tercera etapa, tal como ocurrió con Ingeniería 2030, o si dejaremos que una política pública concebida para transformar el futuro concluya precisamente cuando sus raíces comienzan a afirmarse.

Las raíces no necesitan discursos. Necesitan tiempo. Chile ya tomó la decisión más difícil: apostar por una nueva manera de hacer ciencia desde sus universidades. Ahora corresponde dar el siguiente paso y consolidar esa apuesta.

Porque los países que lideran el conocimiento no son aquellos que inician más proyectos, sino los que tienen la convicción de sostener las buenas políticas públicas hasta que den sus frutos.

Desde el 15 de julio al 4 de diciembre se encuentran abiertas las postulaciones al Programa de Rápida Implementación 2026, impulsado por el Consorcio Science Up en colaboración con la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV). 

El programa está dirigido a investigadoras e investigadores de la Facultad de Ciencias PUCV, que cuenten con proyectos de investigación aplicada en etapas avanzadas de desarrollo, con potencial para:

El objetivo del Programa es apoyar iniciativas científico-tecnológicas con alto grado de desarrollo, entregándoles asesoría técnica, acompañamiento profesional y un financiamiento de hasta $1.500.000 de pesos para la ejecución de actividades orientadas a:

Durante la ejecución del programa, los proyectos seleccionados contarán con seguimiento especializado por parte de profesionales del Consorcio Science Up y la OTL PUCV. 

Requisitos:

¿Cómo postular?

Para postular, las y los interesados/as deberán completar el formulario de postulación disponible [descargar aquí] y enviar la documentación requerida al correo: [email protected], indicando en el ASUNTO: Postulación Rápida Implementación PUCV/Nombre del director o directora del proyecto postulante.

Las propuestas deberán contemplar una fecha de finalización no posterior al 4 de diciembre de 2026. 

Revisa las bases del Programa a continuación:

BASES PUCV PROGRAMA Rápida implementación 2026_vfDescargar

Con el objetivo de acercar a las nuevas generaciones al mundo de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), y de promover la equidad de género en las asignaturas STEM a nivel escolar, el programa Ciencia Sin Límites realizó el Encuentro Regional de Estudiantes STEM en la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV).

La actividad reunió a estudiantes de segundo medio de diez establecimientos educacionales de la Región de Valparaíso, quienes participaron en una jornada de intercambio de experiencias y aprendizaje, presentando mediante pósteres los proyectos socio-científicos desarrollados durante su participación en el programa.

El encuentro permitió que las estudiantes conocieran de cerca el entorno universitario, las instalaciones del campus y, además, compartieran los resultados de sus investigaciones con sus pares. 

Corina Gónzalez, académica del Instituto de Biología de la PUCV e integrante del Centro de Investigación en Didáctica de las Ciencias y Educación STEM (CIDSTEM) –organismo encargado de realizar el Programa Ciencia Sin Límites–, mencionó que la iniciativa contó de ocho sesiones de talleres a cargo de científicas e ingenieras de la Universidad, quienes ayudaron a las estudiantes a formular sus ideas de proyecto socio-científicos. 

“Este Programa tiene por objetivo estrechar las brechas de género, romper los estereotipos y promover la participación de mujeres en las áreas STEM. En estos talleres, las estudiantes levantaron un proyecto socio-científicos de su entorno, los cuales abordan problemáticas directamente del liceo, cosas que afectan a las estudiantes de forma explícita y a partir de eso intentaron llegar a una solución o a una mayor comprensión del problema”. 

“Este programa culmina con esta actividad, con la presentación de sus ideas. Estamos muy entusiasmados, esperamos que se pueda hacer de nuevo en otra oportunidad”, finalizó la académica, mencionando que este programa se llevó a cabo de forma piloto en cuatro regiones del país, siendo la PUCV la institución a cargo de la Región de Valparaíso. 

Visita al Curauma Makerspace

Como parte de la jornada, las participantes visitaron el Curauma Makerspace, el laboratorio tecnológico y creativo de la Facultad de Ciencias PUCV, impulsado por Science Up. Durante el recorrido, las estudiantes conocieron las herramientas, tecnologías y capacidades disponibles para apoyar el desarrollo de proyectos innovadores, además de explorar las posibilidades que ofrece la fabricación digital para transformar ideas en soluciones concretas, como los modelos 3D. 

La visita buscó acercar a las estudiantes a espacios de innovación presentes en la Universidad, mostrando cómo la creatividad, el trabajo colaborativo y el uso de nuevas tecnologías pueden convertirse en herramientas para abordar desafíos científicos y tecnológicos.

Vania Riquelme, profesional del Eje de Liderazgo y Participación Femenina de Science Up, indicó que: “Sabemos que las diferentes realidades presentes en las comunidades escolares muchas veces imposibilitan la existencia de laboratorios o equipos que permitan al estudiantado ejercitar la experimentación con el ensayo y error, aspecto crucial en estas disciplinas. Por ese motivo, este tipo de visitas son fundamentales para conocer o lograr un esbozo de los procesos de materialización que están detrás de los grandes hallazgos en la ciencia y en la tecnología”. 

Asimismo, la profesional destacó el papel fundamental que desempeñan los modelos de rol en la motivación de las estudiantes y en la formación de futuras vocaciones: “Estos espacios permiten imaginar cómo las soluciones de base científica pueden nacer a partir de bosquejos de diversa índole, por ejemplo, mediante la técnica del prototipado. Aportar a hacer vívida esa experiencia me parece valioso, sobre todo para lograr conectar aquellos aspectos de la ciencia que muchas veces se perciben más abstractos. Por último, la presencia de referentes femeninas en estas visitas es otro componente relevante, en tanto moviliza futuras vocaciones desde el modelo de rol”. 

El Programa Ciencia Sin Límites es organizado por el Centro de Investigación en Didáctica de las Ciencias y Educación STEM (CIDSTEM) de la PUCV, con la participación de académicas e investigadoras, estudiantes y alumnis de la Escuela de Educación Diferencial, el Instituto de Biología y la Escuela de Pedagogía de la PUCV.

Como parte de una visita orientada al intercambio de buenas prácticas en innovación y transferencia tecnológica, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso recibió el pasado 6 de julio a una delegación de la Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica de la Universidad Católica del Norte (UCN).

Durante el recorrido, las y los representantes visitaron diversos espacios de la Universidad, entre ellos, el Curauma Makerspace –el laboratorio tecnológico y creativo de la Facultad de Ciencias PUCV–, impulsado por el proyecto Ciencia 2030, Consorcio Science Up. 

Sobre este recorrido, Nicolás Mora, gestor de Creatividad e Innovación de Science Up, señaló: “Recibimos esta visita de la delegación UCN con el fin de mostrarles la capacidad ya instalada en la PUCV y parte de nuestra forma de trabajo, apoyando las labores de la Facultad de Ciencias en cuanto a desarrollo de ideas, prototipado y pensamiento de diseño”. 

Actualmente el Curauma Makerspace apoya el desarrollo de iniciativas de innovación de estudiantes, investigadores/as, académicos y académicas, ofreciendo acceso a tecnologías de fabricación digital (impresora 3D y corte láser), acompañamiento técnico y asesoría especializada para convertir ideas en prototipos.

Intercambio de experiencias

La visita se enmarcó en una jornada de trabajo entre ambas instituciones, cuyo objetivo fue compartir experiencias y fortalecer la colaboración en ámbitos relacionados con la innovación, la propiedad intelectual, la transferencia tecnológica y el desarrollo de nuevos proyectos de investigación aplicada.

La delegación estuvo encabezada por el director de Innovación y Transferencia Tecnológica de la UCN, Víctor Malara; junto a Paola Chandía, Directora de Proyecto InES I+D y Secretaría de Investigación de Sede UCN; Joaquín Loayza, Coordinador Programa InES I+D; Melissa Gajardo, Jefa de Emprendimiento e Innovación USQAI; Celeste Cifuentes Tapia, Gestora de Proyectos I+D+i y Nuevos Negocios y Yeison Guzmán Gracia, Gestor Financiero Programa InES I+D. 

Sobre esta visita, Víctor Malara, señaló que: “Nuestro interés es compartir experiencias en materias de propiedad intelectual, transferencia tecnológica y desarrollo de nuevos negocios, fortaleciendo el trabajo que realizan ambas direcciones de innovación”. 

La actividad permitió visibilizar el aporte del Curauma Makerspace como un espacio que fomenta la creatividad, la experimentación y la innovación desde la Universidad, promoviendo el desarrollo de soluciones con impacto a la sociedad y el desarrollo del país.

 

Desde el norte de Chile y con colaboración interuniversitaria, nace “Math-IA’s”, una guía que propone integrar la Inteligencia Artificial a la docencia, con sentido pedagógico y enfoque humanizador en matemáticas.

La académica del Departamento de Matemáticas de la Universidad Católica del Norte (UCN), Dra. Cristina Manzaneda Herrera, junto a la Dra. Daniela Soto Soto, del Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación de la Universidad Santiago de Chile, lanzaron “Math-IA’s”, una guía sobre el uso de Inteligencia Artificial en docencia.

Esta iniciativa nace desde el trabajo de tesis titulado “Inteligencia Artificial en la enseñanza de las Matemáticas: Estado y orientaciones para su integración”, desarrollado por los estudiantes de Pedagogía en Matemática en Educación Media de la UCN, Marcelo Cárdenas Condori, Nicolás Ríos Vega y Lorenzo Coria Salas, trabajo que contó con la guía de la Dra. Cristina Manzaneda y co-tutoría de la Dra. Daniela Soto.

Esta guía, que contó con el respaldo del Departamento de Matemáticas de la UCN, la ANID, el Consejo Nacional CTCI e InES I+D UCN, es una herramienta de apoyo que busca acompañar al profesorado en la incorporación progresiva de la IA en la pedagogía, invitando a explorar, adaptar y resignificar su uso desde una perspectiva situada, inclusiva y humanizadora de la enseñanza de las matemáticas, reconociendo el sentido pedagógico que adquiere la tecnología cuando están al servicio del aprendizaje, reflexión y desarrollo integral de las y los estudiantes.

Sobre el proyecto, la Dra. Manzaneda explica que este proyecto fue una oportunidad de doble satisfacción, ya que logró terminar un proceso junto a sus estudiantes y, por otro lado, está el haber sido parte de su formación, que incluyó acompañarlos en su trabajo de grado e investigación, lo cual les permitió vivir “una experiencia invaluable”. Además, comenta que “estoy agradecida de la Universidad Católica del Norte y sus diferentes programas que entregan oportunidades para poder realizar investigación innovadora desde el norte de Chile”.

Tanto la Dra. Cristina Manzaneda Herrera como la Dra. Daniela Soto Soto son parte del Consorcio como Coordinadoras del Eje de Liderazgo y Participación Femenina, algo que potenció el desarrollo de este proyecto desde la visión de la académica de la Usach.

“Un proyecto como Science Up permite la sinergia académica inter y multidisciplinar. En nuestro caso con la Dra. Manzaneda, compartimos la formación de profesores de matemática como una preocupación común. Nos permitió desarrollar proyectos conjuntos, tesis y una innovación como es la guía Math-IA’s. Por tanto, el conocimiento no solo se fortalece en cada una de las instituciones, si no que se diseña, crea y desarrolla nuevo conocimiento entre los territorios”, expresó la Dra. Soto.

La guía ya está disponible para descargarse de forma gratuita en el siguiente link: Guía “Math-IA’s”.