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A través de la armonización curricular, el Consorcio Science Up busca impulsar el espíritu emprendedor e innovador en las facultades de ciencias para potenciar la transferencia tecnológica y fortalecer la articulación entre la academia y el sector productivo para el desarrollo del país.

El emprendimiento y la innovación son herramientas clave para la activación económica y la generación de empleo. De acuerdo al informe Radar Pyme de Red Capital realizado en 2019, en Chile existen más de 900 mil empresas, de las cuales 220 mil son pymes y unas 680 mil, microempresas. Por otro lado, la innovación se ha transformado en el motor que impulsa la transformación y el crecimiento, ya que permite aprovechar los recursos para obtener mayores beneficios de manera sostenible.

Por lo mismo, uno de los principales objetivos de Science Up es motivar el espíritu emprendedor e innovador de las y los alumnos/as, académicos/as e investigadores de las facultades de ciencias. Para lograr este y otros desafíos, se trabajará en conjunto para armonizar las mallas curriculares de pre y postgrado, lo que permitirá impulsar y fortalecer las capacidades desde la formación académica.

En esa línea, se busca desarrollar nuevas metodologías pedagógicas y distintas convocatorias que impulsen proyectos de innovación docente que, luego, puedan ser implementados, a nivel piloto, en las aulas. Asimismo, también se llevarán a cabo programas de capacitación docente en metodologías de aprendizaje activo para la innovación educativa en carreras científicas, lo que permitirá modernizar los procesos formativos.

Waldo Quiroz, director del Programa de Magíster en Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, considera que la transversalización de las mallas es primordial para lograr este desafío: “Es muy beneficioso cuando los estudiantes tienen la opción de tomar asignaturas interdisciplinarias, ya que es importante tener experiencias formativas en diversas áreas, como economía e innovación. Por lo mismo, es primordial realizar, primero, una alfabetización económica. En general, en Chile somos analfabetos económicamente, muchas personas no saben cómo funciona el sistema y desconocen, por ejemplo, que inversión más innovación genera crecimiento. De allí la importancia de la interdisciplinariedad en las mallas curriculares”.

Carol Joglar, profesora asociada del Departamento de Biología de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, complementa esta postura, asegurando que es necesario contar con equipos que sean multidisciplinarios. “Son claves las asignaturas transversales, no adscritas a un departamento, facultad o universidad en específico que, además, sean dictadas por equipos multidisciplinares, en los que participen profesionales e investigadores y que, en conjunto, aborden la resolución de problemas legítimos, desde estudios de casos, provenientes de la comunidad, empresas, escuelas, etc.”.

Del mismo modo, Science Up también se enfocará en la implementación de un modelo de trabajo consorciado entre las casas de estudio. “El trabajo en conjunto entre las tres universidades permite compartir distintas experiencias y necesidades de regiones que son completamente distintas: Valparaíso, Coquimbo, Antofagasta y Santiago. Por ello, la oportunidad de realizar tesis o investigaciones en conjunto puede ser muy beneficioso para los estudiantes de postgrado y para potenciar la vinculación entre las universidades y el sector productivo de zonas diferentes, atender a sus necesidades y potenciar la transferencia tecnológica”, asegura Rodrigo Castillo, profesor asociado, director del Magíster en Ciencias con Mención en Química de la Universidad Católica del Norte.

Finalmente, y entre otras acciones, también se busca potenciar la colaboración internacional para el desarrollo de los estudiantes. Para Galina García, Vicedecana de Docencia de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Santiago de Chile, es fundamental “potenciar el inglés a través de las mallas, pero también de los contenidos. Es decir, aumentar la bibliografía en inglés, incentivar a que los alumnos vean videos educativos en ese idioma y llevar a cabo una serie de capacitaciones con un enfoque más científico, que les permita entender artículos que tienen un lenguaje más específico y que los estudiantes sepan qué está pasando en otros países”, concluye.

De esta forma, a través de la armonización curricular, el Consorcio Science Up podrá impulsar el espíritu emprendedor e innovador en las aulas, para potenciar la transferencia tecnológica y fortalecer la articulación y vinculación entre la academia y el sector productivo para el desarrollo del país.

Articulación con el ecosistema nacional e internacional, habilitación de espacios de prototipado, estrategias de difusión y programas que fomenten y apoyen el emprendimiento de base científica tecnológica son algunos de los objetivos de Science Up para vincular a las facultades de ciencias con el entorno.

El avance de la Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCi) es un pilar fundamental para potenciar el desarrollo económico y social de un país, por lo que el Consorcio Science Up trabajará consensuadamente para impulsar la vinculación entre sus facultades de ciencias y los distintos actores que componen el ecosistema nacional. En ese escenario, es fundamental el papel que juega la Transferencia Tecnológica, ya que permite poner en valor las capacidades de investigación de las facultades, al incorporar los resultados al quehacer del país.

Entendemos por Transferencia Tecnológica aquel proceso que permite que el conocimiento tecnológico sea transferido desde una organización a otra, para que esta última lo integre de forma exitosa en sus procesos productivos. Pese a sus beneficios, aún existen diversas brechas y desafíos para seguir impulsando esta estrategia en las universidades.

Por lo mismo, es primordial el trabajo que se realizará desde Science Up para promover capacidades de innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica en sus facultades de ciencias.  El diagnóstico interno realizado entre las universidades que ejecutan el Consorcio (PUCV, USACH y UCN), deja en evidencia que las tres casas de estudio disponen de una sólida estructura institucional para fomentar la innovación, como incubadoras, aceleradoras, laboratorios de fomento a la creatividad, oficinas de transferencia tecnológica, entre otras.

En ese sentido, parte del desafío es mejorar la articulación entre dichas unidades y las facultades de ciencias. “Tenemos mucho potencial, gente joven con el entusiasmo de innovar y emprender. Y ahí el rol de las universidades es impulsar los procesos y darles herramientas a los estudiantes. De algún modo, hay que lograr la integración entre los proyectos, tratar de masificarlos y guiar a los alumnos, abriéndoles las puertas y facilitándoles el camino, porque la ruta del emprendimiento o de proyectos científicos-tecnológicas no es simple”, explica Roberto Bastías, doctor en Microbiología, Profesor del Instituto de Biología de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Por lo anterior, el Consorcio generará programas que fomenten y apoyen el emprendimiento de base científica tecnológica, enfocándose en promover y detectar habilidades en los estudiantes de las facultades e impulsar equipos con talento, que sean capaces de desarrollar proyectos de innovación y emprendimiento en base a tecnologías.

Del mismo modo, también se trabajará en la habilitación de espacios y equipamiento que fomenten un encuentro multidisciplinario, físico y virtual, donde se potencie la creatividad y la posibilidad de aplicación de las ideas y proyectos que se generan a propósito de estos espacios colaborativos.

Para Dora Altbir, Premio Nacional de Ciencias Exactas 2019 y académica de la Facultad de Ciencia de la Universidad de Santiago de Chile, este punto es primordial: “Cuando uno habla de innovación tecnológica, tiene que estar en el laboratorio. Por lo que, además de estos espacios de difusión común, ojalá multidisciplinarios dentro de las universidades, tenemos que tener más laboratorios de acceso libre, con buen equipamiento y sistemas de prototipado para que, efectivamente, nuestros alumnos puedan desarrollar sus ideas. A veces, uno tiene proyectos muy interesantes, pero al llevarlos a la práctica, los problemas que se enfrenta son múltiples, y por eso tenemos que ofrecer un espacio para que esas ideas puedan concretarse”, asegura.

 El papel de la comunicación

Science Up también trabajará para vincular a las facultades de ciencias con la comunidad alumni, el sector productivo, la sociedad y la educación básica y técnica. Al mismo tiempo, se potenciarán los esfuerzos por visibilizar el trabajo del Consorcio con stakeholders y se abordarán estrategias para vincular y comunicar a la sociedad civil, el desarrollo científico y tecnológico de las facultades.

Mario Pereira, académico del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad Católica del Norte, es enfático en ese punto: “La labor de las comunicaciones es fundamental. Las universidades debemos romper todo tipo de cercos para para poder llegar a los distintos grupos de intereses que identifiquemos. En ese escenario, debemos ser muy perseverantes para lograr acercarnos a las comunidades y tenemos que valorar el potencial de las comunicaciones. Hay que dejar de creer que quienes venimos del mundo de las ciencias, o de la ingeniería, estamos en condiciones de enfrentar todas las tareas. Creo que allí los lenguajes, mensajes, modos y herramientas para comunicarnos son esenciales”.

Dora Altbir plantea una idea similar: “La sociedad y las empresas tienen que saber qué es lo que estamos haciendo. Para ello hemos aprendido la importancia del uso del lenguaje adecuado. Como científicos estamos acostumbrados a presentar nuestro trabajo ante audiencias disciplinarias, pero ahora tenemos que ser capaces de llevar esa misma comunicación a un ambiente que no es de expertos. Debemos seguir aprendiendo a desarrollar esta vinculación efectiva con el medio y entregar los conceptos en forma clara, sencilla y comprensible para todos”, puntualiza.

De este modo, y en concordancia con los otros ejes que se trabajarán desde el Consorcio Science Up, será posible articular el ecosistema de emprendimiento e innovación y formar estudiantes altamente calificados que potencien la articulación entre la academia, la sociedad y el sistema productivo en favor del desarrollo socioeconómico de nuestro país.

El Consorcio se ha comprometido a trabajar, con estrategias transversales a todos los ejes del proyecto, para incentivar y aumentar la participación femenina en sus facultades de ciencias, tanto en la comunidad universitaria como en roles de liderazgo.

El aumento de la participación y el liderazgo femenino en la ciencia y la tecnología es clave para superar los principales desafíos globales, ya que los equipos diversos en cuanto a género son más productivos, estables y aportan puntos de vista más sostenibles para el desarrollo de las comunidades. Sin embargo, a nivel mundial y nacional, las mujeres siguen subrepresentadas en las carreras denominadas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Según el Reporte de Participación Femenina realizado el año 2018 por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica de Chile (CONICYT), sólo un 20% de las adjudicaciones del Programa de Investigación Asociativa, en el área de ciencias naturales son lideradas por investigadoras. Desde esa línea, la doctora María Jesús Aguirre, académica de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, confirma que esta brecha se visibiliza mucho más en los estudios de postgrado:

“En el pregrado esta brecha prácticamente desaparece, pues ahora, a diferencia de 20 o 30 años antes, el ingreso de mujeres a carreras científicas del área de la química y la biología es cada vez más alto. Sin embargo, las jóvenes científicas que se están iniciando en el campo de la investigación y que su productividad es medida por los papers, aún tienen como desventaja la maternidad, puesto que todavía culturalmente es un asunto femenino, por lo que tienen menos tiempo, autonomía y oportunidades que sus colegas varones para dedicarse tiempo completo a postdoctorados, estadías de investigación y otros aspectos”, asegura la docente.

Por lo mismo, Science Up se ha comprometido a trabajar, con estrategias transversales a todos los ejes del proyecto, para incentivar y aumentar la participación femenina en sus facultades de ciencias, tanto en la comunidad universitaria como en roles de liderazgo. En ese sentido, entre otras iniciativas, se generarán protocolos de contrataciones del personal académico, profesional y funcionario, que incentiven una mayor participación femenina y se generarán espacios que favorezcan la reflexión y la sensibilización acerca de temáticas de género.

En esa misma línea, Joseline Tapia, profesora asociada de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Geológicas de la Universidad Católica del Norte, asegura que es primordial generar protocolos de postnatal, que permitan equiparar la participación de mujeres. “Es fundamental, ya que eso impacta directamente en la productividad de las científicas. En vez de tener criterios de contratación relacionados directamente a la competitividad y a la producción, es necesario considerar otras aristas que son igual de importantes. Quizás las mujeres no publicamos más, pero lo hacemos en revistas de mejor índice, primamos la calidad ante la cantidad, hemos hecho más cátedras o tenemos experiencia en vinculación con el medio. Hay un montón de temas que a veces no se consideran en las contrataciones, por lo que tener un protocolo bien definido va a equiparar las competitividades”.

 Paralelamente, Science Up también trabajará para visibilizar el trabajo de las académicas, investigadores y docentes, por lo que se difundirán permanentemente las contribuciones que han realizado las mujeres en las áreas científicas, de innovación y emprendimiento.

 “Es necesario llevar científicas a los colegios para demostrar que las mujeres sí hacen ciencia y lideran proyectos. La visualización es una de las estrategias más potentes. La brecha de género viene desde la niñez, cuando los niños y niñas están en el colegio ya existe una diferencia y predisposición inequitativa, por lo que es importante que los profesores y profesoras les demuestran a las niñas que ellas también pueden y que en la ciencia participan hombres y mujeres”, opina María Argudo, profesora asociada del Instituto de Física de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y presidenta de la Sociedad Chilena de Astronomía.

Por su parte, Paola Arias, profesora asociada del Departamento de Física de la Universidad de Santiago de Chile considera que, para disminuir la brecha, es necesario que los hombres también se comprometan: “Una cosa es realizar talleres con enfoque de género, pero otra muy diferente es que los hombres participen. Por ello, hay que motivarlos para que se interesen en conocer realidades y derribar mitos”. Asimismo, también destaca la labor de las iniciativas de mentoring: “es necesario incluir mujeres que ya han roto esta brecha, que son emprendedoras o académicas exitosas para que acompañen a otras mujeres en el proceso y no se sientan perdidas y tengan alguien a quien recurrir en caso de encontrar dificultades en el camino”, puntualiza.

De esta manera, Science Up seguirá impulsando capacidades de innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica, motivando la participación femenina en sus facultades de ciencias de manera transversal, incorporando enfoque de género en la docencia, desarrollando proyectos de I+D+i+e encabezados por mujeres y vinculando a científicas líderes con stakeholders y el entorno socioeconómico.

A través de la armonización curricular, el Consorcio Science Up busca impulsar el espíritu emprendedor e innovador en las facultades de ciencias para potenciar la transferencia tecnológica y fortalecer la articulación entre la academia y el sector productivo para el desarrollo del país.

El emprendimiento y la innovación son herramientas clave para la activación económica y la generación de empleo. De acuerdo al informe Radar Pyme de Red Capital realizado en 2019, en Chile existen más de 900 mil empresas, de las cuales 220 mil son pymes y unas 680 mil, microempresas. Por otro lado, la innovación se ha transformado en el motor que impulsa la transformación y el crecimiento, ya que permite aprovechar los recursos para obtener mayores beneficios de manera sostenible.

Por lo mismo, uno de los principales objetivos de Science Up es motivar el espíritu emprendedor e innovador de las y los alumnos/as, académicos/as e investigadores de las facultades de ciencias. Para lograr este y otros desafíos, se trabajará en conjunto para armonizar las mallas curriculares de pre y postgrado, lo que permitirá impulsar y fortalecer las capacidades desde la formación académica.

En esa línea, se busca desarrollar nuevas metodologías pedagógicas y distintas convocatorias que impulsen proyectos de innovación docente que, luego, puedan ser implementados, a nivel piloto, en las aulas. Asimismo, también se llevarán a cabo programas de capacitación docente en metodologías de aprendizaje activo para la innovación educativa en carreras científicas, lo que permitirá modernizar los procesos formativos.

Waldo Quiroz, director del Programa de Magíster en Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, considera que la transversalización de las mallas es primordial para lograr este desafío: “Es muy beneficioso cuando los estudiantes tienen la opción de tomar asignaturas interdisciplinarias, ya que es importante tener experiencias formativas en diversas áreas, como economía e innovación. Por lo mismo, es primordial realizar, primero, una alfabetización económica. En general, en Chile somos analfabetos económicamente, muchas personas no saben cómo funciona el sistema y desconocen, por ejemplo, que inversión más innovación genera crecimiento. De allí la importancia de la interdisciplinariedad en las mallas curriculares”.

Carol Joglar, profesora asociada del Departamento de Biología de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, complementa esta postura, asegurando que es necesario contar con equipos que sean multidisciplinarios. “Son claves las asignaturas transversales, no adscritas a un departamento, facultad o universidad en específico que, además, sean dictadas por equipos multidisciplinares, en los que participen profesionales e investigadores y que, en conjunto, aborden la resolución de problemas legítimos, desde estudios de casos, provenientes de la comunidad, empresas, escuelas, etc.”.

Del mismo modo, Science Up también se enfocará en la implementación de un modelo de trabajo consorciado entre las casas de estudio. “El trabajo en conjunto entre las tres universidades permite compartir distintas experiencias y necesidades de regiones que son completamente distintas: Valparaíso, Coquimbo, Antofagasta y Santiago. Por ello, la oportunidad de realizar tesis o investigaciones en conjunto puede ser muy beneficioso para los estudiantes de postgrado y para potenciar la vinculación entre las universidades y el sector productivo de zonas diferentes, atender a sus necesidades y potenciar la transferencia tecnológica”, asegura Rodrigo Castillo, profesor asociado, director del Magíster en Ciencias con Mención en Química de la Universidad Católica del Norte.

Finalmente, y entre otras acciones, también se busca potenciar la colaboración internacional para el desarrollo de los estudiantes. Para Galina García, Vicedecana de Docencia de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Santiago de Chile, es fundamental “potenciar el inglés a través de las mallas, pero también de los contenidos. Es decir, aumentar la bibliografía en inglés, incentivar a que los alumnos vean videos educativos en ese idioma y llevar a cabo una serie de capacitaciones con un enfoque más científico, que les permita entender artículos que tienen un lenguaje más específico y que los estudiantes sepan qué está pasando en otros países”, concluye.

De esta forma, a través de la armonización curricular, el Consorcio Science Up podrá impulsar el espíritu emprendedor e innovador en las aulas, para potenciar la transferencia tecnológica y fortalecer la articulación y vinculación entre la academia y el sector productivo para el desarrollo del país.

El Consorcio Science Up integrado por las universidades PUCV-USACH-UCN, implementará el plan estratégico diseñado en la primera etapa 2018-2020, que permitirá a las Facultades de Ciencias transitar a un desarrollo más conectadas con la sociedad y el sector productivo. Para ello, se pondrá especial atención a las comunidades en que cada una de estas universidades se encuentran inmersas (Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso y Santiago).

Las tres universidades, todas con una fuerte vocación social y regional, se han propuesto como objetivo general para esta segunda etapa formar estudiantes altamente competentes en la formación disciplinar de las ciencias con capacidades para desarrollar investigación aplicada, transferencia y desarrollo tecnológico, innovación de vanguardia y emprendimientos de base científica tecnológica. Fruto de la sinergia generada en la primera etapa del proyecto, las tres universidades buscarán además posicionar el Consorcio Science Up a nivel nacional e internacional.

El proyecto plantea objetivos específicos en tres ámbitos fundamentales a implementar en su plan estratégico:

– Armonización curricular: Diseñar e implementar cambios curriculares y extracurriculares en programas de formación de estudiantes de pre y postgrado de las Facultades de Ciencia del Consorcio Science Up. Esto con un particular énfasis en el desarrollo de competencias de I+D+i y emprendimientos de base científico tecnológico.

– Vinculación con el entorno socioeconómico: Consolidar la vinculación de las tres universidades con la sociedad civil y organizaciones del sector productivo público y privado nacional e internacional.

– Liderazgo y participación femenina: Aumentar y fomentar la participación y el liderazgo de las mujeres en la docencia, proyectos de investigación, transferencia tecnológica, innovación y emprendimientos de base científico tecnológico, al interior de las Facultades de Ciencia.

Cabe mencionar que para el buen desarrollo de este trabajo se contará con un Consejo Consultivo Internacional, compuesto por destacadas profesionales del ámbito de la innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica de las Universidades de Pittsburgh y Carnegie Mellon de Estados Unidos, y de la Universidad de Bristol de Reino Unido, quienes aportarán no solo desde la perspectiva de sus competencias, sino también desde la experiencia en la construcción y diseño de estrategias que permitan, en todo momento, fomentar la participación y liderazgo femenino al interior de las Facultades de Ciencia. Asimismo, las universidades conscientes que el desarrollo de la ciencia y la tecnología no solo tiene un impacto a nivel económico, si no que también pueden influir y mejorar la calidad de vida de los habitantes, incluirán en su trabajo actores clave que faciliten una vinculación bidireccional permanente con el medio productivo.

Para Joel Saavedra, Vicerrector de Investigación y Estudios Avanzados, “el Consorcio Science Up nos permite dar una mirada renovada a la formación de los científicos, de aquellos que desarrollan ciencia básica, y buscar cómo, a través de la innovación, la transferencia tecnológica, y de los futuros emprendimientos, podemos acercar los desarrollos científicos a la sociedad. De esta manera se puede ir en directo beneficio de las personas, de los más necesitados, de lo que realmente requiere el mundo de la ciencia, es decir, una transferencia tecnológica que permita avanzar en un futuro pleno, que no nos coloque en las incertidumbres como hoy día tenemos en la pandemia”.

En este contexto, para Saavedra, “uno de los ejemplos claros en los últimos tiempos de la importancia de las ciencias y sus derivados es exactamente la pandemia. Esta pandemia muestra que la forma de combatir los distintos desafíos y/o amenazas que tenemos en el mundo viene de la mano de la ciencia. Y en particular este proyecto nos permite pensar de una manera distinta cómo establecer un trabajo interdisciplinario y transformar la formación de los científicos de manera que puedan adquirir herramientas más allá de las ciencias. De esta manera podrán involucrarse con científicos de otras carreras y disciplinas, muchas veces tan distintas a las ciencias, pero que en conjunto son capaces de resolver problemáticas mayores”.

La cuarta revolución industrial representa para las universidades del Consorcio Science Up, volver a pensar y modernizar los procesos de enseñanza, con metodologías de aprendizaje activo para la innovación educativa en carreras científicas, además de contar con programas e infraestructura que permitan la promoción del pensamiento crítico. Por ende, el trabajo que se desarrollará también debe ser acompañado por cambios culturales que permitan disminuir las brechas en términos de las desigualdades de género en el ámbito profesional y en las propias disciplinas y trabajar mancomunadamente con el sector productivo en la resolución de problemáticas a partir de proyectos de investigación aplicada desarrollados tanto por estudiantes como académicos.

Fuente: https://www.pucv.cl/uuaa/ciencias/noticias/consorcio-science-up-formado-por-las-universidades-pucv-usach-ucn-se

Un encuentro para dar cierre formal a la primera etapa del proyecto Consorcio Ciencia 2030, -en el que participan la Universidad Católica del Norte (UCN), la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV)-, se lleva a cabo esta semana en el campus Guayacán de la UCN, con participación de  vicerrectores, docentes y funcionarios vinculados a la iniciativa, quienes ratificaron su intención de colaborar estrechamente y contribuir con el desarrollo de las capacidades de emprendimiento e innovación en el área científica a nivel nacional.

La propuesta, financiada por la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), comenzó en 2018 con giras tecnológicas por Estados Unidos y Europa, lo que permitió hacer una comparativa internacional, y en paralelo desarrollar el plan estratégico, que sería implementado entre el 2020 y 2025 (segunda etapa del proyecto).

En términos generales, el proyecto apunta a generar capacidades en el área de pre y postgrado para el desarrollo de iniciativas de innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica de base científica.

De esta forma, las tres universidades esperan aportar en torno a las problemáticas surgidas de un diagnóstico realizado por CORFO, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, donde fueron visualizados los bajos niveles de transferencia tecnológica de las facultades de ciencias existentes en Chile.

María Cecilia Hernández, Vicerrectora de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la UCN, considera que el Consorcio es una gran oportunidad de trabajo asociativo. “(…) Estamos finalizando nuestra primera etapa y de hecho los informes que hemos recibido por parte de CORFO nos tienen muy contentos, porque no tenemos ni siquiera observaciones, por eso estamos bastante optimistas respecto de los resultados que pudiéramos llegar a alcanzar al postular a la segunda etapa”, acotó.

Desafío para carreras científicas

Por su parte Julio Romero, Vicerrector de Investigación Desarrollo e Innovación de la USACH, explicó que el nuevo objetivo será elaborar un proyecto que incorpore los aspectos de innovación y emprendimiento en las carreras de ciencia.

“Justamente este taller es un esfuerzo mancomunado después de haber realizado giras tecnológicas a Estados Unidos y a Europa para poder consensuar acá las experiencias, y ejecutar un proyecto con un esquema coherente de trabajo que haga llegar estas nuevas capacidades a todos los estudiantes de las carreras de ciencia, contribuya con la generación de conocimiento y luego trasferir ese mismo conocimiento hacia la industria y sociedad”, dijo

En la misma línea se expresó Joel Saavedra, Vicerrector de Investigación y Estudios Avanzados de la PUCV, quien comentó que la aspiración más grande de las tres universidades que participan en el proyecto es trabajar en conjunto por el desarrollo del país.

“Chile necesita más que nunca la incorporación de las capacidades científicas al mundo productivo. O sea, si nosotros queremos avanzar en lo que se llama sociedad del conocimiento, necesitamos colocar todas las capacidades y esfuerzos que han desarrollado las distintas universidades en beneficio del país”, apuntó.

Finalmente señaló que es fundamental impulsar una nueva cultura de innovación y emprendimiento entre los estudiantes de ciencia, “carreras que, por definición, son más bien conservadoras”, reconoció. “Queremos que ellos sepan el aporte que pueden realizar al país y en particular a los sectores más vulnerables de la sociedad”, subrayó Joel Saavedra.

Fuente: https://www.noticias.ucn.cl/noticias/academia/consorcio-ciencia-2030-la-alianza-de-tres-universidades-por-el-desarrollo-del-pais/