Este programa de acompañamiento ofrece financiamiento de hasta 1 millón de pesos. Su objetivo es que las y los estudiantes seleccionados(as) maduren sus proyectos de emprendimiento científico-tecnológico.
¿Tienes un proyecto científico-tecnológico y quieres realizar validaciones iniciales?
Hasta el 18 de agosto se extiende el plazo para postular al Programa “Growing Up: ¡Ejecuta tu idea!” de Science Up, el cual busca fortalecer los proyectos de emprendimiento científico-tecnológico de estudiantes de pre y postgrado de las facultades de ciencias adscritas al Consorcio (UCN, PUCV y USACH).
Las y los estudiantes seleccionados(as) recibirán financiamiento de hasta 1 millón de pesos para realizar actividades de validación. Además, durante el período de ejecución de 5 meses recibirán asesoramiento y tendrán acceso a una serie de talleres y mentorías por parte del equipo Science Up.
¿Cuáles son los requisitos para postular?
¿Cómo postular?
Los y las estudiantes interesados en postular al programa, deberán completar el formulario de postulación aquí (crea una copia directamente en Google Sheets).
En el formulario deberán completar cuatro secciones:
El link del formulario de Google Sheets debe ser compartido y enviado a más tardar el 18 de agosto a las 23:59 al correo electrónico postulaciones@scienceup.cl, incluyendo en el ASUNTO: Postulación Growing Up Ejecuta/Nombre del director o directora del proyecto postulante.
*Guía explicativa del uso del formulario:




En el auditorio de la Escuela de Negocios y Economía PUCV, se llevó a cabo la Ceremonia de Cierre de la etapa 2021-2023 del Consorcio Science Up, proyecto integrado por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), la Universidad de Santiago (Usach) y la Universidad Católica del Norte (UCN), financiada por CORFO y la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile.
Durante la instancia, las autoridades universitarias de cada Universidad firmaron el compromiso de renovación del acuerdo de ejecución consorciada del proyecto para el periodo 2024-2026, acto que fue encabezado por el Rector de la PUCV, Nelson Vásquez Lara; el Vicerrector de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Universidad Católica del Norte, Rodrigo Sfeir Yazigi, y el Vicerrector de Investigación, Innovación y Creación de la Universidad de Santiago de Chile, Jorge Pavez Irrazabal.
Sobre esta firma de convenio, el Rector de la PUCV, agradeció los esfuerzos realizados por las personas que conforman el Consorcio, destacando el impacto que esto podría generar en el sello que cada universidad.
“Estos desafíos que se emprenden son relevantes para el país y en definitiva para los estudiantes que se forman con nosotros. Las tres universidades tenemos una vocación pública, como instituciones generamos las oportunidades a las personas, el cambio, que es finalmente donde está la verdadera justicia social”, expresó el Rector.
Asimismo, el Vicerrector de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Universidad Católica del Norte, Rodrigo Sfeir Yazigi, rescató la relevancia del proyecto, porque permite funcionar colaborativamente con la PUCV y la USACH, compartir experiencias e ir avanzando en conjunto.
“Creo que las transformaciones curriculares que estamos gestando desde este proyecto son muy relevantes para nuestros estudiantes. Buscamos que estos conceptos sean un componente más y que cuando el medio vea a nuestros estudiantes identifiquen en ellos, en su forma de pensar, en su forma de actuar, estas características”, expresó el vicerrector Sfeir.
El Vicerrector de Investigación, Innovación y Creación de la Universidad de Santiago de Chile, Jorge Pavez Irrazabal, señaló que “para nuestra institución, formar parte de este Consorcio ha sido una experiencia realmente notable y revitalizadora, ya que le dio un nuevo impulso y un nuevo sentido a la investigación en ciencia y tecnología que nuestras unidades académicas realizan”.
En esta ocasión, la autoridad aprovechó de compartir un mensaje entregado por el Rector de la USACH, Dr. Rodrigo Vidal Rojas: “él me transmitió su interés por seguir aportando y entregando lo mejor de nuestra institución para seguir acercando el mundo de la ciencia a las personas. Sigamos trabajando juntos y juntas para avanzar hacia el futuro de la ciencia, más conectada, innovadora y comprometida con los desafíos de nuestro país”.
Cuenta Periodo 2021-2023 de Science Up
En la ocasión, el Director Ejecutivo del Consorcio Science Up, quien desde enero de este año asumió como Vicerrector de Investigación, Creación e Innovación (VINCI), Dr. Luis Mercado Vianco, realizó la cuenta pública de los avances alcanzados en los tres años de ejecución.
Fue justamente él quien realizó el discurso de apertura de la ceremonia, expresando el anhelo del Consorcio Science Up desde sus inicios: “que tanto estudiantes como académicos y académicas, adquieran las competencias necesarias para el desarrollo de la innovación y el emprendimiento de base científica-tecnológica”.
Dentro de los logros, se destaca el cumplimiento de los objetivos e indicadores propuestos, en torno a las actividades desarrolladas por los cuatro ejes de trabajo; Liderazgo y Participación Femenina (LPF), Armonización Curricular (AC), Vinculación con el Entorno Socioeconomico (VESE) y Gobernanza.
“Hemos tenido una progresión importante en estos últimos años, gracias a que en los primeros, hubo mucho trabajo y muchas actividades que buscaban preparar las herramientas que finalmente se desarrollaron de forma masiva en 2023, que con su consolidación, esperamos que en la siguiente etapa estos números se incrementen”, señaló el Dr. Mercado.
En ese contexto y a modo de ejemplo, se destacó que durante la etapa 2021-2023, 721 estudiantes y 558 académicos y académicas resultaron beneficiados por iniciativas, convocatorias y programas Science Up. Asimismo, existieron 39 proyectos liderados por mujeres en I+D, 35 empresas participaron en actividades del Consorcio, y se generaron y/o actualizaron 3 minors en i+e a partir del panel de competencias y resultados de aprendizaje consorciado.
Finalmente, con la firma de este convenio, se da inicio al período 2024-2026 de la ejecución del proyecto, el cual presenta nuevos desafíos y objetivos.





El pasado 9 de junio concluyó el ciclo de talleres del programa de apoyo al emprendimiento de base científico-tecnológica “Growing Up: ¡Cuéntanos tu idea!” en su versión 2026.
Durante cinco semanas, estudiantes de las facultades de ciencias de la PUCV, Usach y UCN participaron en una serie de sesiones orientadas a fortalecer conocimientos, habilidades y capacidades en innovación y emprendimiento (i+e), adquiriendo herramientas prácticas para transformar sus ideas en propuestas con potencial de impacto.
A través de metodologías participativas, los talleres abordaron temáticas clave para el desarrollo de proyectos científico-tecnológicos, promoviendo una mirada centrada en la identificación de problemas, el análisis de las necesidades de los usuarios, la validación temprana y la comunicación efectiva de las ideas.
Testimonios
Las y los participantes valoraron positivamente los talleres, tanto el enfoque práctico como teórico. Una de ellas es Escarlet Miranda, estudiante de Química y Farmacia de quinto año de la Universidad Católica del Norte (UCN), quien destacó la entrega de herramientas para desarrollar un emprendimiento desde una perspectiva más estratégica, con foco en el usuario: “Además, el acompañamiento de los expositores y el intercambio de experiencias con otros emprendedores hicieron que cada sesión fuera muy valiosa y motivadora para seguir avanzando con nuestro proyecto. El principal aprendizaje que me llevo es que es más importante comprender profundamente el problema que enamorarse de una solución. Aprendí que validar constantemente con los usuarios, escuchar sus necesidades y estar dispuesto a adaptar la propuesta cuando sea necesario es clave para desarrollar una innovación que realmente genere impacto”.
Finalmente, la estudiante agradeció el espacio: “Gracias a ese aprendizaje pudimos replantear nuestro proyecto y orientarlo hacia una solución con mayor potencial de aportar valor en el ámbito de la salud”.
Por su parte, Cristóbal González, estudiante de quinto año de Bioquímica PUCV, destacó el valor práctico del proceso formativo y el acompañamiento recibido durante las sesiones. Sobre su experiencia, señaló: “Aunque algunas cosas ya las sabía de antemano, verlas explicadas por profesionales y que ellos te corrijan tus ideas resultó mucho más efectivo que investigar del tema por mi cuenta: que no importa si tienes una buena o mala propuesta de proyecto, al final es más importante el poder comunicar tu idea de manera sencilla y clara para que cualquier persona la pueda entender, más aún si la estás proponiendo a una empresa que no sabe mucho del tema, y también que es importante investigar el mercado al cual te estás metiendo, si tienes competidores, si tu idea ya había sido implementada previamente etc. En si, hacer una buena investigación previa antes de irte de lleno con tratar de implementar tu idea”.
Con el cierre de esta etapa formativa, el programa continúa avanzando en el fortalecimiento de capacidades de estudiantes interesados en explorar el camino del emprendimiento científico-tecnológico.
Postulación a la segunda etapa del Programa
Hasta el 30 de junio se extiende el plazo para que las y los estudiantes postulen a la segunda etapa del programa “Growing Up: Ejecuta tu Idea” 2026. Esta convocatoria está orientada a apoyar proyectos científico-tecnológicos en etapas tempranas que busquen avanzar desde una idea hacia su validación y desarrollo con potencial de impacto.
Las iniciativas seleccionadas podrán acceder a financiamiento de hasta $1 millón de pesos, además de un proceso de acompañamiento especializado durante cinco meses y un ciclo de talleres online en innovación, emprendimiento y propiedad intelectual.
El programa está dirigido a estudiantes de pre y postgrado de las facultades de ciencias adscritas al Consorcio Science Up de PUCV, UCN y Usach. Revisa las bases, requisitos y más información en el enlace aquí.
La plataforma reúne cursos y herramientas prácticas para potenciar capacidades de innovación, emprendimiento, pensamiento creativo y comunicación científica para el desarrollo de proyectos.
El Consorcio Science Up impulsa la formación en innovación y emprendimiento (i+e) mediante la plataforma educativa Academia Maker, dirigida a estudiantes de pre y postgrado, académicas, académicos y profesionales de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Universidad Santiago de Chile (Usach) y Universidad Católica del Norte (UCN).
La Academia Maker ofrece una oferta de cursos online orientados al aprendizaje práctico y al desarrollo de habilidades transversales para enfrentar los desafíos actuales. Para ello, se organizan los contenidos en cuatro áreas de aprendizaje: desarrollo creativo, innovación, diseño y comunicación, e inmersión tecnológica y emprendimiento.
De esta forma, las y los usuarios pueden construir su propia ruta formativa según sus intereses, necesidades y disciplinas. A continuación se presenta una lista de los ocho cursos disponibles en la Academia Maker:
A través de Academia Maker, Science Up busca promover en las tres universidades adscritas, competencias clave para fomentar el espíritu innovador, desarrollar la creatividad, el pensamiento crítico, el trabajo colaborativo y la formulación de proyectos con impacto, con miras a resolver las problemáticas del entorno.
Experiencias
En conversación con usuarios de la Academia Maker, uno de los aportes de esta plataforma es ayudar a complementar la formación universitaria con los intereses propios.
Francisca San Martín, estudiante de Licenciatura en Biología de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, destacó que la Academia Maker le permitió visualizar nuevas posibilidades para sus ideas y proyectos. “Lo que más destaco es que alimenta las ideas de emprendimiento, el camino de convertir un pensamiento en un proyecto y poder avanzar con el acompañamiento de guías”, indicó la estudiante.
Con una modalidad flexible y acceso online, Academia Maker se posiciona como una herramienta que acerca la innovación y el emprendimiento a la comunidad universitaria, fomentando una cultura de creatividad, colaboración y aprendizaje continuo.
Ingresa a la plataforma Academia Maker y comienza a aprender hoy mismo.
Columna El Mostrador por Juan Escrig, director Science Up Usach
Creemos que el Mundial trata de fútbol. En realidad, es una de las mayores demostraciones de conocimiento humano jamás organizadas. Y quizás la mejor metáfora para entender el verdadero desafío que enfrenta Chile en el siglo XXI.
El Mundial ya ha comenzado y millones de personas ya lo están viviendo. Se nota en las conversaciones de pasillo, en las discusiones sobre los favoritos, en los pronósticos imposibles y, sobre todo, en el ritual que se repite generación tras generación: abrir un sobre de láminas y buscar con ansiedad esa imagen que tanto anhelabas para completar el álbum.
Hay algo extraordinario en ese momento. Un niño observa la fotografía de su jugador favorito. Un padre recuerda el Mundial que vio cuando tenía su misma edad. Un grupo de personas intercambia láminas repetidas. Durante algunas semanas, personas que no comparten casi nada encuentran un lenguaje común.
Creemos que estamos hablando de fútbol, pero en realidad estamos observando algo mucho más profundo: la capacidad humana para generar conocimiento, compartir experiencias y construir relatos colectivos que atraviesan generaciones y fronteras.
Porque detrás de cada lámina, de cada partido y de cada transmisión existe una historia que rara vez aparece en las portadas deportivas. De hecho, es posible que detrás de una sola transmisión del Mundial exista más capacidad científica y tecnológica que la que acompañó a toda la organización de la primera Copa del Mundo en 1930.
El balón que rodará por las canchas es resultado de décadas de investigación en materiales avanzados y aerodinámica; los jugadores serán acompañados por sistemas capaces de monitorear en tiempo real su rendimiento físico y prevenir lesiones; los árbitros contarán con tecnologías de visión artificial que hace apenas unos años parecían propias de la ciencia ficción; y para que miles de millones de personas puedan observar simultáneamente un partido desde cualquier rincón del planeta, deberán funcionar de manera coordinada satélites, fibras ópticas, centros de datos, algoritmos de inteligencia artificial y algunas de las infraestructuras tecnológicas más complejas que la humanidad ha construido.
Lo más interesante es que nada de esto nació pensando en el fútbol. Los descubrimientos que hoy admiramos comenzaron mucho antes, en laboratorios, centros de investigación y universidades donde científicas y científicos intentaban responder preguntas cuya utilidad práctica muchas veces era desconocida.
La historia de la ciencia está llena de ejemplos similares: investigaciones que parecían abstractas en su origen terminaron transformando industrias completas y redefiniendo la forma en que vivimos, trabajamos, nos comunicamos e incluso disfrutamos del deporte.
Esa es, probablemente, la lección más importante que nos deja el Mundial. Las grandes transformaciones no aparecen de un día para otro ni responden a ciclos de corto plazo. Se construyen durante décadas y requieren inversión sostenida, formación de talento, instituciones sólidas y una convicción colectiva de que el conocimiento importa incluso cuando sus beneficios todavía no son visibles.
Lo que hoy admiramos como innovación, suele ser el resultado de decisiones tomadas muchos años antes por personas que apostaron por comprender el mundo sin saber exactamente cuáles serían las aplicaciones futuras de ese esfuerzo.
Pero existe una dimensión aun más fascinante. Lo extraordinario del Mundial no es solamente que reúna a los mejores futbolistas del planeta, sino que logre sincronizar la atención de miles de millones de personas alrededor de una experiencia compartida. Esa capacidad de cooperación masiva es una de las características más notables de nuestra especie. Es la misma capacidad que permitió construir universidades, desarrollar vacunas, crear internet, explorar el espacio y producir el conocimiento que hoy hace posible el propio Mundial.
Por eso resulta tan llamativa una contradicción que aparece una y otra vez en el debate público chileno. Celebramos la innovación cuando llega convertida en tecnología. Admiramos los países que lideran el desarrollo científico. Nos sorprendemos con los avances de la inteligencia artificial, la medicina o las telecomunicaciones. Sin embargo, todavía discutimos la ciencia y la tecnología como si fueran gastos que deben justificarse permanentemente, cuando el propio Mundial demuestra exactamente lo contrario.
Ninguna de las tecnologías que veremos durante las próximas semanas habría existido si alguien hubiera exigido resultados inmediatos a quienes las desarrollaron. Las sociedades que hoy lideran la economía del conocimiento entendieron algo fundamental: la prosperidad del futuro depende de las preguntas que una generación se atreve a formular en el presente. Mientras discutimos cómo aumentar la productividad, incorporar inteligencia artificial, diversificar nuestra economía o enfrentar el cambio climático, existe una pregunta previa que rara vez formulamos: ¿de dónde surgirán las ideas capaces de hacerlo posible?
La respuesta, en el fondo, siempre es la misma: las ideas que transforman sociedades surgen del conocimiento. Surgen de las escuelas donde se despierta la curiosidad, de las universidades donde se forman profesionales y se generan descrubrimientos, y de los laboratorios donde investigadoras e investigadores exploran problemas que muchas veces parecen abstractos, hasta que un día terminan transformando industrias completas.
Por eso el verdadero partido del siglo XXI no se juega en una cancha, sino en la capacidad de los países para crear conocimiento, atraer talento, desarrollar ciencia y transformar ideas en oportunidades.
Dentro de algunas semanas una selección levantará la Copa del Mundo. Las cámaras apuntarán a los jugadores, los estadios celebrarán y millones de personas recordarán ese instante durante años. Pero cuando se apaguen las luces de los estadios y termine la celebración, seguirá existiendo otra competencia mucho más decisiva: la que enfrenta a los países que producen conocimiento con aquellos que dependen del conocimiento generado por otros; la que separa a las naciones que diseñan el futuro de aquellas que simplemente se adaptan a él.
Esa es la verdadera copa del siglo XXI.
Y es, probablemente, la única que Chile no puede darse el lujo de perder.
Con la presentación de los resultados y avances alcanzados durante los últimos seis meses, este jueves se realizó el hito de cierre de la primera versión de Women Up I+D: Ciencia con Perspectiva, iniciativa impulsada por el Consorcio Science Up y el proyecto InES Género UCN, que tuvo como objetivo fortalecer el liderazgo de mujeres investigadoras y promover la equidad de género en ciencia, tecnología e innovación en el norte de Chile.
En esta primera convocatoria fueron adjudicados cinco proyectos, tres de la Casa Central, Antofagasta y dos del Campus Guayacán, Coquimbo, los cuales recibieron financiamiento de hasta $5 millones para el desarrollo de sus investigaciones.
Durante la ceremonia, el director del Consorcio Science Up, Dr. Luis del Campo Conejeros, destacó el impacto de esta iniciativa en el fortalecimiento de la investigación liderada por académicas de la Universidad Católica del Norte.
“Cuando las instituciones crean las condiciones adecuadas, el talento encuentra el espacio para desarrollarse y generar impacto de forma muy natural. Agradezco a todas las investigadoras que han participado y están llevando adelante sus proyectos, porque fortalecen a la universidad, a nuestras facultades y a cada uno de los departamentos a los que pertenecen. Pero lo más importante, es que se fortalecen a sí mismas para demostrar las capacidades que tienen y que pueden hacer ciencia con mucha más fuerza”, señaló.
Por su parte, la directora del Proyecto InES Género UCN, Dra. Carolina Salinas Alarcón, destacó el carácter colaborativo y participativo del concurso. “Hoy celebramos el compromiso de quienes se atrevieron a transformar sus ideas en proyectos, desafíos y conocimientos en soluciones con impacto para nuestra sociedad. Este concurso fue colaborativo entre dos proyectos de la Universidad Católica del Norte, distintas unidades académicas e investigadoras de diferentes disciplinas, dándole un sello interdisciplinario”.
PROYECTOS
Durante la jornada, las investigadoras y sus equipos compartieron los principales avances de sus iniciativas.
La Mg. Patricia Pozo Sanhueza, representó a su equipo explicando el proyecto “Evaluación de una película híbrida de quitosano alginato para su uso en heridas crónicas”, el cual tiene como objetivo desarrollar un biomaterial innovador para tratar heridas crónicas con potencial terapéutico en úlceras por pie diabético y lesiones por presión, favoreciendo el proceso de cicatrización.
Por su parte, la Dra. Yuvineza Gómez Leyton, directora del proyecto “Neutrinografía volcánica: simulación computacional utilizando neutrinos como sondas para explorar cámaras magmáticas”, expuso su investigación que busca utilizar neutrinos como herramienta no invasiva para explorar cámaras magmáticas en volcanes activos de Chile, generando nuevas alternativas para el monitoreo y conocimiento de sistemas volcánicos, con potencial aplicación en las geociencias y la gestión del riesgo.
El Dr. Luis Rojas Araya, en representación de la Dra. Liey-si Wong Pinto, directora del proyecto “Bionanocopper: la nueva minería”, explicó los avances de la investigación que busca crear un proceso sustentable para recuperar nanocobre desde relaves mineros, reduciendo el impacto ambiental y fomentando la minería circular con innovación científica.
En tanto, la Dra. Fadia Tala González presentó su proyecto “Macroalgas chilenas: un recurso natural con potencial terapéutico para alteraciones en el neurodesarrollo”, que busca evaluar el potencial terapéutico de compuestos obtenidos de macroalgas chilenas para contribuir al tratamiento o mitigación de alteraciones del neurodesarrollo.
Mientras que la Dra. Karina Véliz Rojas dio a conocer el proyecto “Desarrollo de biomateriales funcionales y estructuras 3D para potenciar una acuicultura más sostenible y eficiente en algas y moluscos”, que busca soluciones innovadoras combinando biopolímeros funcionales y estructuras de impresión 3D para favorecer el cultivo de algas y abrir nuevas oportunidades para el desarrollo de moluscos, aportando en soluciones para una acuicultura más sostenible, eficiente y resiliente.
EXPERIENCIA
Sobre la experiencia vivida en esta primera versión de Women Up I+D, Mg. Stefanía Mite Calibar, co-directora del proyecto “Neutrinografía volcánica”, destacó la posibilidad de realizar investigaciones interdisciplinarias y agradeció el apoyo del equipo organizador. “Está bueno visibilizar que aquí también se hace ciencia innovadora, no sólo tradicional, y que es liderada por mujeres”, finalizó.
Apasionada desde la infancia por la naturaleza, la actual Vicerrectora Académica de la Universidad Católica del Norte repasa su camino en la ciencia, reflexionando sobre género y liderazgo.
Una destacada académica, investigadora y lidereza en las ciencias que trabaja con pasión, curiosidad y fuerza es la Dra. Martha Hengst López, quien actualmente es Vicerrectora Académica de la Universidad Católica del Norte (UCN), institución donde ha consolidado una relevante trayectoria docente y de investigación, fortaleciendo además un liderazgo marcado por el trabajo colaborativo, la convicción y el impulso permanente hacia el desarrollo académico y científico.
En la infancia, siempre estuvo rodeada de naturaleza, lo que le permitió cultivar su curiosidad. “Tuve la posibilidad de observar mucho. En ese momento no era consciente de que eso era un privilegio y me ofrecía múltiples oportunidades de encontrar misterios en las cosas más simples”, puntualiza.
Ingresó a Licenciatura en Educación en la Universidad de Concepción, y siguiendo su interés por la naturaleza desarrolló una fructífera carrera en Biología, lo cual fue un total acierto, ya que esta experiencia le abrió dos mundos: la educación y la investigación.
En el pregrado, mientras realizaba la tesis sobre la contaminación producida por la industria pesquera, decidió dedicarse a la investigación, por lo que estudió un Magíster en Zoología en la Universidad de Concepción. Durante esa experiencia, conectó con otras áreas de la ciencia, participando en diversas actividades de campo con otros científicos como botánicos, oceanógrafos, entre otros. “Todo me gustaba (…) era bien dispersa. Debo haber sido terrible como estudiante, no lograba enfocarme en una sola cosa”, comenta.
Desde el año 2000 comenzó su carrera docente en la UCN, posteriormente también desarrolló investigación en la Universidad de Antofagasta (UA). “Ahí empecé a trabajar con microorganismos y me encantó. Descubrí el tremendo potencial de la Biotecnología y la necesidad que existía en Chile de fortalecer esa área, la que en ese tiempo era incipiente. Por ello me fui a Santiago -a la Pontificia Universidad Católica de Chile- en donde cursé un Doctorado en Genética molecular y Microbiología, y me especialicé en Ecología Microbiana, que no existía en esos años en Chile como una disciplina”, señala. Posteriormente volvió a Antofagasta, donde fue fundadora y Directora del Centro de BioInnovación de la UA.
Luego asumió como Directora de Investigación y Análisis de la Producción Científica en la UCN, institución donde se desempeñó en otros cargos como Secretaria de Investigación de la Facultad de Ciencias, miembro fundador del Comité de Bioseguridad de la UCN, en el que participó hasta 2015, y actualmente como Vicerrectora Académica de la Universidad.
¿Cómo ha vivido este camino de liderazgo en la academia y específicamente en el área de la ciencia?
“Me da pudor esa pregunta, porque cuando tú haces las cosas con pasión, no miras si lideras algo o no. Sin embargo, es una gran responsabilidad ya que pasas a ser referente para otros, especialmente para los estudiantes que están en formación y los investigadores jóvenes. De esa interacción surgen las mejores ideas y se va aclarando el camino; siempre con la convicción que los desafíos nos deben movilizar”, comenta.
Asimismo, destaca que su principal motivación para asumir responsabilidades radica en la posibilidad de contribuir en la visión de mejorar y construir colaborativamente. “Mi esencia es moverme con energía, con fuerza y el desafío es que trabajemos juntos, con miradas diferentes pero con un objetivo común”, explica.
A lo largo de su trayectoria, ha sido distinguida en Mujeres Líderes en Ciencias en 2015 por El Mercurio de Antofagasta, también como Referente Mujer STEM Antofagasta en 2024 por LIQCAU, destacada en “Ingeniosas: Ciencia y Tecnología para todas” de Escondida | BHP en 2023 y reconocida en la tabla periódica de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile en su segunda edición.
Dada su importante trayectoria en docencia, investigación y liderazgo, ¿Qué reflexión nos podría dejar sobre la perspectiva de género en ciencia?
“(Personalmente) nunca sentí que por ser mujer tenía menos posibilidades. Nunca me di cuenta. Ahora cuando doy vuelta y miro atrás digo ´oye, sí, eso era como raro´”, afirma, explicando que tuvo una infancia marcada por experiencias que permitieron cultivar su curiosidad y empoderamiento. “Tuve un ejemplo de una madre muy fuerte y de un padre muy libre donde jamás me dijeron ´no, tú por ser mujer no lo puedes hacer´”, comenta.
En ciencias, reconoce la histórica falta de visibilidad del aporte de la mujer, atribuyendo logros a hombres, ejemplificando a Marie Curie (radioactividad) y Rosalind Franklin (Fotografía 51), además de otras mujeres pioneras en Chile como Eloísa Díaz Insunza (primer médico chilena), Justicia Acuña Mena (primer ingeniera chilena), Isidora Goyenechea (empresaria chilena, dueña de la Compañía Explotadora de Lota y Coronel).
“Ellas fueron quienes abrieron los caminos para que nosotras hoy tengamos la certeza de que se puede, que somos parte importante en la sociedad y que somos capaces de contribuir al más alto nivel en cualquier ámbito en el que nos aventuremos”, enfatiza.
Todas tenemos mujeres que nos inspiran en la vida, pero en este caso ¿Tiene alguna científica que ha sido su referente a lo largo de su trayectoria?
Destaca a dos mujeres: Marie Curie, pionera en estudios de radioactividad que fue distinguida con dos Premios Nobel (física y química), y Rosalind Franklin, quien obtuvo la “Fotografía 51”. De ambas admira principalmente su genialidad científica y valentía por reconocer su aporte, al menos en el caso de Curie, pues Franklin no tuvo la misma suerte, puesto que a raíz de la “Fotografía 51” Watson y Crick lograron construir el modelo estructural de doble hélice del ADN, pero no se destacó la labor de Franklin hasta luego de su fallecimiento.
Además, destaca a Lola Hoffmann (Helena Jacoby), médica que estudió fisiología humana y luego psiquiatría, quien se posicionó al final de su carrera como una destacada terapeuta. Ella fue “amante del conocimiento y siempre abierta a maravillarse con la naturaleza humana”, destaca Hengst. El contraste de su historia es lo que más llamó su atención.
¿Qué le diría a una niña o joven que quiere dedicarse a la ciencia? ¿Algún consejo o mensaje para ellas?
“Yo invito a las niñas y niños a maravillarse con la ciencia. La curiosidad es el motor que te permite mirar la vida con otros ojos, desde otra perspectiva y ese camino cuando es sistemático se llama ciencia y te permite proyectar lo simple en preguntas y respuestas. El tiempo corre distinto, la luz se siente distinta, los colores del agua se ven distintos, los periodos de floración, las estaciones del año, el aroma del mar es distinto cada día”, comenta.
Asimismo, enfatiza en la importancia de generar espacios que fomenten la curiosidad e interés por la ciencia, destacando el rol de las personas adultas y comunidad científica en esta tarea. “Haz tú el cambio. Construye espacios para que los niños puedan explorar de manera segura desde la primera infancia, genera instancias en donde una persona científica tenga un espacio para crear. Abre una empresa de ciencia, una empresa de base científico-tecnológica. El país y el mundo necesitan muchos cerebros pensando y Chile tiene grandes oportunidades de crecer a luz del aporte de sus científicos y científicas”, finaliza.
El programa le entrega a estudiantes de pre y postgrado, un presupuesto de un millón de pesos, acompañamiento y talleres enfocados en la adquisición de conocimientos sobre innovación y emprendimiento.
El Consorcio Science Up invita a estudiantes de pre y postgrado de las facultades de ciencias adscritas (PUCV, UCN y USACH) a postular al Programa “Growing Up: Ejecuta tu idea” 2026, el cual tendrá sus postulaciones abiertas desde hoy 9 de junio hasta el 5 de julio.
El programa tiene por objetivo el potenciar proyectos científicos-tecnológicos que estén en etapas tempranas y busquen realizar validaciones iniciales para la maduración del emprendimiento. Para ello, se entrega un financiamiento de un millón de pesos y el acceso a un ciclo de talleres online enfocados en profundizar conocimientos en las áreas de emprendimiento, innovación y propiedad intelectual.
Sumado a ello, cada proyecto contará con un continuo asesoramiento por parte del equipo de Science Up durante el período de ejecución de cinco meses, el cual debe comenzar en agosto de 2026.
Asimismo, en esta versión del programa, cada postulante deberá seleccionar una de las dos siguientes líneas de postulación:
Requisitos para postular:
¿Cómo postular?
Los y las estudiantes interesados en postular al programa, deberán acceder al siguiente enlace aquí siguiente enlace aquí para completar el formulario de postulación a través del sitio web: https://postulaciones.scienceup.cl/
En la plataforma deberán completar las siguientes secciones:
Es importante considerar que la plataforma guardará automáticamente los avances del formulario, por lo que este podrá completarse de manera gradual, según los avances de cada postulante. El registro deberá enviarse a través de la plataforma antes del 5 de julio a las 23:59 horas.
Revisa las bases del programa a continuación:
Entre la investigación en suelos y la formación de nuevas generaciones, la especialista en recursos naturales reflexiona sobre los prejuicios que aún persisten y la necesidad de visibilizar a más referentes para motivar más vocaciones científicas desde la diversidad.
Desde su formación como Química, la Dra. Karen Manquián Cerda ha estudiado los suelos, buscando comprender las diversas interacciones que ocurren en ellos. Hoy indaga cómo las nanopartículas naturales (NNPs) y artificiales de la industria y la agricultura (ENPs) modifican la disponibilidad de metales pesados y nutrientes. Su objetivo: transformar ese conocimiento en soluciones que mejoren los procesos y la calidad de vida.
Su interés por la ciencia se fue armando de a poco. De niña, la curiosidad la llevó primero a la matemática, luego a la física y, finalmente, a la química, donde encontró algo que le hizo sentido: una conexión más directa entre el conocimiento y su aplicación en problemas concretos.
Luego de hacer su doctorado en Ciencias de Recursos Naturales en la Universidad de La Frontera, volvió a la Universidad de Santiago de Chile en donde estudió su pregrado. Ahí se integró al Laboratorio de Suelos y Medioambiente, de la Facultad de Química y Biología, donde comenzó a estudiar el impacto de la interacción de las NNPs y ENPs en el ambiente, desarrollando actualmente tecnologías de nanorremediación.
Actualmente es académica asistente y jefa de la carrera de Técnico Universitario en Análisis Químico y Físico, desafío al cual sumó en 2024 la coordinación del Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Consorcio Science Up.
¿En qué momento surge la docente y en qué minuto la científica? En un encuentro en los pasillos con estudiantes, demuestra que, para una académica o un académico, muchas veces son roles que se viven al unísono. ¿Pero es igual cuando se habla de maternidad o paternidad?
“Mientras me formé como científica e investigando, nunca percibí barreras. Es cuando hablamos de esto y miramos con atención que vemos las problemáticas, porque todo está muy normalizado. Desde el cómo debe ser una mujer, una científica, una madre”, reflexiona.
Desde su análisis, que las nuevas generaciones estén más empoderadas ha permitido romper con algunos estereotipos. Un contraste con lo que recuerda hace unas décadas, donde los prejuicios no solo estaban presentes, sino muchas veces legitimados.
“Para algunos, cómo era ser mujer científica tenía límites que imponía el género, por ejemplo, tener hijos, donde decían abiertamente que debería dejar de investigar y dedicarse a cuidar a los niños”, recuerda.
Opiniones que se decían abiertamente, donde incluso cómo se veía una científica quedaba en cuestión. Un ambiente en el que lo femenino era rechazado, visto como una señal de falta de capacidad. Algo que hoy en día ayuda a entender la raíz misma de la falta de visibilidad de las referentes, a pesar de que ya en esa época había una mayor presencia de mujeres en su área, reflexiona.
“Esos comentarios que antes se decían abiertamente hoy la sociedad ya no los acepta, aunque aún falta mucho. Por eso son tan importantes las referentes, para mostrar que no hay una única manera de ser científica, que no tienen que elegir entre la ciencia y tener familia; y que esas dificultades que muchas veces se viven en silencio otras ya las atravesaron. Porque, a pesar de los desafíos que impone la sociedad, han demostrado que la calidad no está en cuestión, pero tenemos que avanzar”, finaliza.
El programa le entrega a estudiantes de pre y postgrado, un presupuesto de un millón de pesos, acompañamiento y talleres enfocados en la adquisición de conocimientos sobre innovación y emprendimiento.
El Consorcio Science Up invita a estudiantes de pre y postgrado de las facultades de ciencias adscritas (PUCV, UCN y USACH) a postular al Programa “Growing Up: Ejecuta tu idea” 2026, el cual tendrá sus postulaciones abiertas desde hoy 9 de junio hasta el 5 de julio.
El programa tiene por objetivo el potenciar proyectos científicos-tecnológicos que estén en etapas tempranas y busquen realizar validaciones iniciales para la maduración del emprendimiento. Para ello, se entrega un financiamiento de un millón de pesos y el acceso a un ciclo de talleres online enfocados en profundizar conocimientos en las áreas de emprendimiento, innovación y propiedad intelectual.
Sumado a ello, cada proyecto contará con un continuo asesoramiento por parte del equipo de Science Up durante el período de ejecución de cinco meses, el cual debe comenzar en agosto de 2026.
Asimismo, en esta versión del programa, cada postulante deberá seleccionar una de las dos siguientes líneas de postulación:
Requisitos para postular:
¿Cómo postular?
Los y las estudiantes interesados en postular al programa, deberán acceder al siguiente enlace aquí siguiente enlace aquí para completar el formulario de postulación a través del sitio web: https://postulaciones.scienceup.cl/
En la plataforma deberán completar las siguientes secciones:
Es importante considerar que la plataforma guardará automáticamente los avances del formulario, por lo que este podrá completarse de manera gradual, según los avances de cada postulante. El registro deberá enviarse a través de la plataforma antes del 5 de julio a las 23:59 horas.
Revisa las bases del programa a continuación: