Los talleres permitirán adquirir nuevos conocimientos sobre herramientas para incorporar perspectiva de género en la docencia universitaria.
Durante el mes de agosto, el proyecto InES Género, Dirección de Género, Consorcio Science Up y Conexión 2030 de la Universidad Católica del Norte, desarrollarán el ciclo de talleres “¿Cómo desarrollar y promover un proceso formativo más equitativo en nuestra Universidad?”, que está dirigido a académicos/as, docentes, profesionales de apoyo a la docencia, equipos curriculares y directivos de la Universidad.
“Esta colaboración entre proyectos nos permite tener una visión mucho más integral y contextualizada para diseñar este ciclo de talleres sobre una temática tan importante como lo es la perspectiva de género aplicada a la docencia, sobre todo porque impacta directamente en el quehacer de académicos y académicas que muchas veces desean realizar cambios, pero no saben por dónde empezar”, comenta Yamile Molina Meriño, Gestora del Eje de Liderazgo y Participación Femenina de Science Up UCN.
MÓDULOS
El ciclo de talleres contempla tres módulos formativos, orientados a fortalecer la incorporación de la perspectiva de género en los procesos educativos: el Módulo I, “Comprendiendo la perspectiva de género en la educación”, se realizará el jueves 20 de agosto, a las 11:40 horas; el Módulo II, “Incorporando la perspectiva de género al diseño curricular”, tendrá lugar el miércoles 26 de agosto, a las 09:55 horas; y el Módulo III, “Docencia con perspectiva de género: estrategias para el aula”, se desarrollará el jueves 3 de septiembre, a las 09:55 horas.
“Estos talleres tienen la relevancia de entablar un diálogo respecto de los sesgos de género que están presentes en la cultura y que reproducimos a través de los procesos educativos. Evidenciarlos, analizarlos y comprenderlos nos permite descubrir que la verdadera equidad se juega en el aula, en las prácticas cotidianas y las decisiones que tomamos al momento de ejercer la docencia”, explicó la Dra. Carolina Salinas, directora del InES Género UCN.
El ciclo de talleres contará con cupos limitados, por lo que las inscripciones estarán abiertas hasta el 17 de agosto o hasta completar los cupos disponibles. Para participar, completa el siguiente formulario de inscripción: AQUÍ.
El Programa VincuLAB del Consorcio Science Up, iniciativa del eje de Vinculación con el Entorno Socioeconómico (VESE), cuyo objetivo es fomentar la colaboración entre la academia y la industria, en su quinta versión, dio a conocer los resultados de su convocatoria 2026.
Tras el proceso de evaluación de las 33 propuestas recibidas y la verificación del cumplimiento de las bases de la convocatoria, fueron adjudicados 25 proyectos entre las tres universidades del Consorcio, alcanzando la cifra más alta de adjudicaciones desde la creación del programa.
La distribución de los proyectos adjudicados por institución fue la siguiente:
Vinculación con el entorno socioeconómico
A través del Programa VincuLAB, Science Up continúa fortaleciendo el vínculo entre las universidades y el entorno socioeconómico, apoyando proyectos que buscan transformar conocimiento científico en soluciones concretas para empresas, instituciones públicas y organizaciones sociales.
En ese sentido, algunas de las empresas que serán parte de este nexo son: Agrosuper, ANASAC, Biotecnología Sustentable Innovacell SpA, Capel, Lithium Ing, NATIVEX SpA, Nanotecnología Chile SpA, Santepharma, Singularis SpA, Blue Food SpA, Sepritec, Sociedad Agrícola Las Vertientes SpA, ACLIN, SustainBioTech SpA, Vitapro Chile S.A., entre otras.
Asimismo, participan instituciones públicas, centros tecnológicos y organizaciones sociales tales como; Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), el Servicio Nacional de Salud, el Hospital Carlos Van Buren y el Sindicato de Trabajadores Independientes Pescadores Artesanales y de Rivera Caleta Sud Americana.
Impresiones adjudicados
Sobre los resultados de la adjudicación, Luciano Dibona, académico del Instituto de Química de la PUCV, menciona que recibe esta noticia con satisfacción: “Representa un reconocimiento a una propuesta que busca conectar capacidades científicas con una problemática concreta de la industria alimentaria. Para nuestro equipo también es relevante que el proyecto permita trabajar junto con Agrosuper y CREAS, además de incorporar activamente a estudiantes en un contexto de investigación aplicada. La adjudicación nos entrega la oportunidad de transformar conocimiento que inicialmente se ha desarrollado a escala de laboratorio en evidencia que pueda comenzar a responder preguntas de interés productivo”.
Sobre el trabajo con Agrosuper y el CREAS, el académico destacó que cada equipo se encargará de tareas que serán fundamentales para establecer una hoja de ruta y posible escalabilidad del proyecto: “Agrosuper aporta la problemática industrial, las muestras y los criterios que permiten orientar el desarrollo hacia condiciones que sean realmente pertinentes para la industria. Desde la universidad desarrollaremos y evaluaremos la tecnología inicialmente a nivel de laboratorio, mientras que CREAS aportará su experiencia e infraestructura en alimentos para avanzar hacia su evaluación sobre una matriz cárnica real”.
Asimismo, mencionó que algunos de los desafíos de este proyecto radican en aspectos mismos del proyecto y la evaluación de la tecnología a nivel de laboratorio, a esto se suma: “Considero que un desafío importante, y también uno de los aspectos más valiosos del proyecto, será lograr que las estudiantes experimenten de manera directa cómo una pregunta científica debe adaptarse cuando comienza a enfrentarse a requerimientos productivos reales. Esperamos que esta experiencia contribuya a su formación en investigación aplicada y en la interacción universidad-industria, que es justamente uno de los objetivos centrales del programa VINCULAB”.
Por su parte, Rodrigo Poblete, académico de la Facultad de Ciencias del Mar en la UCN, ejecutará el proyecto titulado “Descontaminación y recuperación de aguas residuales provenientes de las vinazas de la industria del pisco” junto a la empresa CAPEL de la Región de Coquimbo.
“Capel apoyará entregando información relevante para el proyecto, otorgará el residuo industrial líquido (vinaza), además de participar en reuniones en las cuales dará su opinión y punto de vista respecto de la viabilidad operativa de las soluciones propuestas y sus potenciales de escalamiento”, indicó el académico, señalando que el mayor desafío de este proyecto será llevar a cabo todos los hitos en el tiempo planificado.
Composición de equipos de trabajo
Entre los principales resultados de esta convocatoria, destaca el énfasis en el trabajo interdisciplinario y la generación de redes de colaboración. Por ello, entre los proyectos adjudicados, 13 cuentan con equipos multidisciplinarios, integrando conocimientos provenientes de distintas áreas del saber.
Además, cinco proyectos corresponden a iniciativas interuniversitarias, promoviendo la colaboración y el intercambio de experiencias y conocimientos entre las instituciones que conforman el Consorcio Science Up.
Respecto al área temática de los proyectos, 22 iniciativas se enfocan en innovación científica y tecnológica, mientras que 3 proyectos abordan desafíos de innovación social.
En cuanto al impacto a la comunidad estudiantil, los proyectos incorporarán un total de 40 estudiantes en modalidad de pasantía en empresas, fortaleciendo su formación mediante experiencias en entornos reales de investigación, desarrollo e innovación.
Sobre la participación femenina, 11 (44%) proyectos son liderados por mujeres, reflejando el compromiso del programa con el fortalecimiento del liderazgo femenino en ciencia, tecnología e innovación. Por último, el 48% de los proyectos cuenta con equipos de trabajo con paridad de género, evidenciando un compromiso con la conformación de equipos más equilibrados e inclusivos.
Lista de proyectos adjudicados:
En su segunda versión del Concurso Women UP I+D, dos investigadoras adjudicaron sus proyectos, los cuales deberán ser ejecutados durante los próximos meses.
Con el fin de fortalecer el liderazgo de mujeres investigadoras de la Universidad Católica del Norte y promover la equidad de género en la ciencia, tecnología e innovación, el Consorcio Science Up, a través de su Eje de Liderazgo y Participación Femenina, junto al proyecto InES Género de la UCN, realizaron la segunda versión del concurso Women UP I+D: Ciencia con Perspectiva, quienes anunciaron los resultados.
La convocatoria fue dirigida a académicas investigadoras de la Facultad de Ciencias, Facultad de Ciencias del Mar y del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad Católica del Norte, quienes postularon su proyecto de investigación aplicada durante el primer semestre de este año.
Si bien el concurso estuvo orientado a estas unidades académicas, uno de los principales atributos de las iniciativas seleccionadas es su carácter interdisciplinario, integrando conocimientos, metodologías y capacidades provenientes de distintas áreas. “Esta articulación fortalece la calidad científica de los proyectos, potencia su capacidad de innovación y contribuye a generar soluciones con mayor impacto para los desafíos del territorio y la sociedad”, explicó Pilar Gómez Yoma, Project Manager de Science Up UCN.
Tras la revisión de los proyectos postulados, las investigadoras ganadoras son:
“Estamos muy felices de poder realizar esta nueva versión de Women Up. Es muy enriquecedor empaparse de los proyectos que postulan, como siempre son excelentes proyectos (…) Felicitar a las flamantes adjudicadas y a sus equipos. Esperamos que esta instancia permita aportar un granito de arena al desarrollo de los proyectos y confiamos en que seguirán impulsando investigaciones lideradas por mujeres en la macro zona norte”, comentó Yamile Molina Meriño, Gestora del Eje de Liderazgo y Participación Femenina.
Con la adjudicación del concurso, cada proyecto recibirá un monto máximo de $5.000.000.- para su desarrollo y ejecución, que tendrá una duración de cinco meses y contará con el seguimiento y apoyo del Consorcio Science Up.
“Conectadas por la Ciencia” emitió su primer capítulo con la participación de la académica del Departamento de Química de la UCN, Dra. Claudia Núñez Soto.
Con el propósito de visibilizar el aporte de mujeres en ciencias, promover referentes femeninos en investigación e inspirar a nuevas generaciones, el Proyecto InES Género, junto al Consorcio Science Up de la Universidad Católica del Norte, estrenaron el primer capítulo de “Conectadas por la Ciencia: Las mujeres que impulsan la investigación de la UCN”.
A través de un formato podcast, “Conectadas por la Ciencia” abre un espacio para divulgar y reconocer el trabajo de investigadoras UCN, así como sus trayectorias, experiencias y los desafíos que han marcado su camino en la academia.
“Nos pareció importante poder divulgar lo que están haciendo y conocer también sus trayectorias desde lo humano, lo profesional y lo académico. Creemos que las trayectorias académicas son relevantes de visibilizar porque no son lineales, sino que también cuentan las historias de vida de las mujeres investigadoras”, comentó la Directora del InES Género, Dra. Carolina Salinas Alarcón.
Por su parte, la Gestora del Eje de Liderazgo y Participación Femenina de Science Up UCN, Yamile Molina Meriño, destacó que la iniciativa “es un espacio que nos permite mostrar a niñas, adolescentes, investigadoras noveles e incluso a investigadoras consolidadas, referentes que podrían ser su inspiración en el mundo de las ciencias, no solo para embarcarse en este maravilloso camino sino también para considerar líneas que quizás jamás pensaron como viables”.
En el primer capítulo cuenta con la participación de la Dra. Claudia Núñez Soto, académica del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias de la UCN, quien recorre su experiencia como investigadora de procesos de extracción del litio y desarrollo de sensores para estudio de enfermedades en mujeres.
Los capítulos de Conectadas por la Ciencia estarán disponibles en Youtube (UCN_Chile), Spotify (Conectadas por la Ciencia UCN) y LinkedIn (Universidad Católica del Norte).
Académicas presentaron sus proyectos de ciencia aplicada con perspectiva de género, que ya dialogan con empresas, pacientes y comunidades y se nutren de redes entre mujeres científicas.
En la Universidad de Santiago de Chile se realizó, el pasado miércoles 22 de julio de 2025, la ceremonia de cierre y conversatorio de la primera versión de Women Up I+D Usach, programa semillero de proyectos científicos liderados por académicas, organizado por el Consorcio Science, proyecto Ciencia e Innovación para el 2030 financiado por ANID, de la Facultad de Ciencia y la Facultad de Química y Biología de la Usach.
Durante la jornada, autoridades, equipos de investigación e integrantes de los tres estamentos de la comunidad universitaria revisaron los avances de los proyectos apoyados por el programa, cuyo enfoque no solo fue impulsar iniciativas de I+D, sino también incorporar los desafíos de género en sus propuestas.
“Promover una mayor participación de mujeres en investigación no responde únicamente a un principio de equidad. También significa ampliar perspectivas, enriquecer las preguntas de investigación y generar mejores soluciones para los desafíos científicos, tecnológicos y sociales de nuestro país”, señaló la vicerrectora de Investigación, Innovación y Creación de la Usach, Dra. Andrea Mahn Osses.
Agregó que el financiamiento inicial es relevante, pero que también lo son las redes, el acompañamiento, la mentoría y la posibilidad de colaborar con otras personas, porque estos apoyos pueden marcar la diferencia entre una buena idea y un proyecto capaz de consolidarse y crecer.
En la misma línea, el director del Consorcio Science Up en la Usach, Dr. Juan Escrig Murúa, destacó el carácter de fondo semilla de Women Up I+D.
“Existen varios programas, tanto a nivel nacional como institucional, que apoyan proyectos de investigación. Sin embargo, muy pocos salen a buscar las ideas de nuestras académicas para impulsar pequeñas iniciativas, muchas de ellas desarrolladas junto a estudiantes, que luego pueden transformarse en proyectos de mayor alcance. Ese es precisamente el gran aporte de Women Up I+D”, afirmó.
Las investigadoras valoraron que el programa no sólo proporciona recursos, sino también acompañamiento en gestión, mentoría, administración de proyectos y redes entre mujeres científicas, ampliando la capacidad de proyectar investigaciones en etapas tempranas.
“Esta iniciativa es una consolidación de lo que el Eje de Liderazgo y Participación Femenina de Science Up ha generado en nuestra universidad. Estamos muy contentas y el hecho de que, junto con cerrar esta primera etapa lancemos la segunda convocatoria, es una muestra de que vamos por buen camino”, expresó la Dra. Karen Manquián Cerda, Coordinadora de este eje en la Usach.
Mujeres que convierten la ciencia en solución
Las presentaciones técnicas mostraron iniciativas en distintas áreas del conocimiento, todas orientadas a fortalecer procesos de maduración temprana de investigación con proyección aplicada.
Entre ellas se presentó el trabajo liderado por la Dra. Claudia Ortiz Calderón, enfocado en la estandarización de la producción de biomasa en cultivos de cianobacterias autóctonas de interés biotecnológico mediante control de temperatura, con el objetivo de aportar soluciones sustentables desde la biotecnología y responder a necesidades concretas de una empresa de base científica tecnológica vinculada a la universidad, la spin-off REMA SpA.
“Para nosotros, como empresa REMA, este proyecto Women Up fue fundamental para poder resolver una problemática dentro de la I+D de la empresa con perspectiva de género, permitiendo la inserción de una estudiante en práctica para abordar este problema”, rescató la cofundadora y CTO de esta empresa, Dra. Darlyng Pontigo Gallardo.
Otra de las exposiciones fue la de la Dra. Dhanalakshmi Radhalayam, quien desarrolló un proyecto centrado en nanocompuestos para remoción avanzada de contaminantes en agua. En su presentación, la investigadora describió Women Up como una experiencia que amplió su comprensión sobre liderazgo en investigación, gestión de proyectos, mentoría y comunicación científica.
La Dra. Estíbaliz Ampuero Llanos presentó, por su parte, un proyecto de validación de péptidos orientados a modular la matriz extracelular neuronal, con potencial aplicación en el estudio de enfermedades neurológicas e inflamatorias crónicas. Valoró este tipo de apoyo que sirve para iniciativas que muchas veces no encuentran cabida en otros instrumentos de financiamiento.
También expuso la Dra. María Pilar Sánchez Olavarría, quien lideró un proyecto orientado a la transformación y rehumanización de la salud mediante un aula abierta para formar monitores ambientales mayores en Estación Central, bajo el enfoque Una Salud y a través de baños de bosque. La académica subrayó que se trata de una iniciativa pensada para mejorar la calidad de vida y el bienestar integral de las personas mayores, promoviendo prácticas de salud accesibles, conciencia ambiental y equidad en territorios urbanos marcados por la vulnerabilidad social.
En representación de la Dra. Catalina Sandoval Altamirano, el Dr. Fabián Martínez expuso un proyecto sobre microesferas bioactivas para tratamientos antimicrobianos en patologías periodontales, basado en materiales naturales y con proyección en salud bucal. La Dra. Sandoval, en el conversatorio, destacó que programas como Women Up I+D permiten dar pasos concretos desde la experimentación hacia soluciones aplicadas en salud, acercando el trabajo de laboratorio a las necesidades de pacientes y equipos clínicos.
Más que financiamiento
Uno de los ejes más reiterados en la jornada fue que el programa no solo entregó recursos para ejecutar proyectos, sino que también abrió espacios de formación, acompañamiento y colaboración entre investigadoras.
Tras las exposiciones técnicas, la actividad continuó con un conversatorio moderado por Luciana Cerna Sciaccaluga, profesional del Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Consorcio Science Up en la Usach, quien invitó a reflexionar sobre las trayectorias personales detrás de la producción de conocimiento científico.
En ese diálogo, las expositoras compartieron experiencias vinculadas al estrés académico, la conciliación entre vida laboral y personal, la construcción de redes de apoyo, la mentoría entre mujeres y la necesidad de abrir espacios más cómodos, diversos y colaborativos dentro de la academia.
Una de las participantes resumió esa idea al señalar que “la vida es hostil y cansadora y uno necesita esa liberación”, en referencia al valor de construir redes donde no sea necesario demostrar permanentemente capacidades o legitimidad profesional.
En otro momento del conversatorio, se subrayó que los equipos liderados por mujeres también pueden aportar formas de trabajo marcadas por el cuidado, la colaboración, el manejo de conflictos y la creación de ambientes laborales más acogedores.
La Dra. Radhalayam destacó que el programa le permitió conectarse con otras mujeres inspiradoras de distintas disciplinas y reforzar habilidades que no siempre se adquieren durante la formación doctoral, como la administración financiera, la conducción de equipos y la comunicación accesible de la ciencia. “I realized that if people don’t understand our research, it has much less impact”, señaló la académica, al remarcar la importancia de comunicar la investigación en un lenguaje simple y accesible para públicos más amplios.
“Estos proyectos hablan de fortalezas individuales, pero también colectivas. Creo que son esenciales estas instancias formativas y también culturales, conversacionales sobre cómo es hacer ciencia hoy en día en Chile”, finalizó Cerna.
El programa invita a académicas a desarrollar iniciativas con impacto social y productivo, combinando financiamiento semilla, mentorías y una instancia final tipo demo day abierta a la comunidad.
El Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Consorcio Science Up, proyecto de la Facultad de Ciencia y la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, lanzó la segunda versión de Women Up I+D Usach – Semillero de Proyectos Científicos Liderados por Académicas. La iniciativa busca potenciar el liderazgo a través del desarrollo de proyectos de investigación con potencial de I+D aplicada y una conexión con la perspectiva de género. Las postulaciones estarán abiertas hasta el 31 de agosto de 2026.
Women Up I+D Usach acompaña a las investigadoras en la maduración temprana de resultados de investigación, facilitando la transición desde la investigación básica hacia la generación de valor aplicado con impacto social, tecnológico y público. Enmarcada en los principios de equidad de género, innovación y desarrollo sostenible, la convocatoria promueve una ciencia de excelencia, inclusiva y con fuerte vinculación con el entorno.
Al igual que en su primera versión, se seleccionarán cinco proyectos, cada uno con un financiamiento semilla de $2.000.000, destinados a apoyar la ejecución de iniciativas durante tres meses: octubre, noviembre y diciembre de 2026. Adicionalmente, las académicas seleccionadas accederán a formación y herramientas estratégicas orientadas a fortalecer la viabilidad, el impacto y la sostenibilidad de sus proyectos, así como su articulación con el ecosistema de innovación, transferencia tecnológica y emprendimiento.
La convocatoria está dirigida a académicas de la Facultad de Ciencia y de la Facultad de Química y Biología de la Usach, quienes pueden postular de forma individual o en equipos, liderados siempre por una académica como directora del proyecto. Se bonificará la conformación de equipos diversos y multidisciplinarios, con diversidad de género y participación de estudiantes de pregrado y posgrado, con énfasis en la inclusión de mujeres.
Las postulaciones se podrán realizar hasta el 31 de agosto de 2026, a las 17:00 horas, exclusivamente a través de la web: Postulaciones Science Up aquí.
El proceso contempla etapas de evaluación, ejecución financiera y entrega de informe final técnico, incluyendo una instancia tipo demo day en la ceremonia de cierre, donde las académicas presentarán los principales resultados de sus proyectos.
Con el propósito de evaluar los avances alcanzados y proyectar los desafíos de la etapa de consolidación del Consorcio Science Up, autoridades y equipos directivos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), la Universidad Católica del Norte (UCN) y la Universidad de Santiago de Chile (Usach) participaron en la reunión anual del Directorio Estratégico.
El encuentro se realizó en el Centro de Estudios de Postgrados y Educación Continua (CEPEC) de la Usach, instancia en la que se revisaron los principales indicadores del proyecto, se compartieron las iniciativas desarrolladas en las tres instituciones y se analizaron posibles lineamientos para el futuro del proyecto.
Durante la jornada, las autoridades destacaron los avances logrados tras seis años de trabajo colaborativo para fortalecer las capacidades de investigación, desarrollo, innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica (I+D+i+e+tt) en las facultades de ciencias, así como la importancia de proyectar la continuidad del proyecto más allá de su actual etapa de ejecución.
Sobre este encuentro, Luis Mercado, Vicerrector de la Vicerrectoría de Investigación, Creación e Innovación (VINCI) de la PUCV, mencionó su parecer sobre la etapa de Consolidación: “Esta actividad es muy importante, porque nos permite un encuentro entre los directivos y representantes junto con los ejecutivos del proyecto y coordinadores de las tres universidades, en donde podemos integrar resultados, integrar metas y ver de qué manera podemos llegar a un término exitoso luego de estas diferentes fases que ha tenido el proyecto y donde prácticamente estamos al borde de alcanzar el 2030”.
Por su parte, María José Henríquez, directora ejecutiva de Science Up, añadió que: “Esta jornada fue muy eficiente, tomamos determinaciones importantes para el cierre, para la relación con los externos al Consorcio, y para la consolidación de este importante proyecto en las tres universidades”.
En tanto, el director del proyecto en Usach, Juan Escrig, indicó que: “Estamos en nuestro último año de la segunda etapa, por lo tanto, estamos analizando un proceso consolidado de lo que han sido estos primeros seis años, y estamos esperanzados respecto de lo que se viene como una futura etapa tres del Consorcio Science Up”.
La decana de la Facultad de Ciencias del Mar en UCN, Niris Cortés, enfatizó que: “Es una etapa no menos importante por ser la última, porque también estamos discutiendo eventuales opciones de continuidad, los indicadores, lo que hemos cumplido, lo que queremos hacer después como grupo de trabajo, y eso es muy importante”.
Paola Chandía, Secretaría de Investigación en UCN, indicó que: “Este encuentro ha sido un espacio muy significativo, ya que estamos viendo los resultados más concretos del Consorcio y también visualizando y tomando acuerdos de cómo darle continuidad para asentar todas las iniciativas, todo el movimiento que se ha hecho para ir avanzando en I+D+i+e+tt”.
La decana de la Facultad de Ciencia Usach, Galina García, mencionó los cambios de cultura que este proyecto ha significado en la facultad: “Este proyecto ha sido muy importante para la facultad de ciencias, ya que nos ha transformado, no solamente a las personas, a los académicos, a los estudiantes con nuevas ideas”.
En 2026, la iniciativa culmina la Etapa de Implementación de su Plan Estratégico (2023-2026), cuyo objetivo es fortalecer la investigación, el desarrollo, la transferencia tecnológica, la innovación y el emprendimiento de base científico-tecnológica en las facultades de ciencias, mediante la participación activa de académicos/as, investigadores y estudiantes de pregrado y postgrado.




Columna de opinión publicada en BioBio.cl, escrita por Juan Escrig Murúa, Profesor Titular del Departamento de Física de la Universidad de Santiago e Investigador del Centro de Nanociencia y Nanotecnología, CEDENNA.
Cuando plantamos un árbol, nadie espera sentarse bajo su sombra al día siguiente. Sabemos que antes de ver ramas, hojas o frutos deben crecer raíces. Durante meses, e incluso años, puede parecer que ocurre muy poco. Sin embargo, es precisamente en ese período silencioso cuando el árbol construye los cimientos que le permitirán resistir el viento, crecer con fuerza y ofrecer sombra a las generaciones que vendrán.
Las universidades funcionan de la misma manera.
Vivimos en una época en que todo parece medirse por la inmediatez. Esperamos resultados rápidos, indicadores crecientes y cambios visibles en plazos cada vez más breves. Sin embargo, los cambios más profundos de una universidad no ocurren en el tiempo que dura un proyecto. Ocurren cuando evolucionan las formas de enseñar, cuando nuevas generaciones comienzan a pensar distinto, cuando la colaboración reemplaza al trabajo aislado y cuando la innovación deja de ser una actividad excepcional para convertirse en parte de la cultura institucional.
Con esa convicción nació hace algunos años la Convocatoria Ciencia e Innovación para el 2030. Su diagnóstico era tan claro como vigente: las Facultades de Ciencias desarrollaban investigación de excelencia, pero aún existía un amplio espacio para fortalecer la innovación, la transferencia tecnológica, el emprendimiento de base científico-tecnológica y la vinculación con los desafíos del país.
El propósito nunca fue producir más publicaciones. Fue lograr que el conocimiento generado en nuestras universidades pudiera traducirse con mayor rapidez en bienestar para las personas y en oportunidades para Chile.
La apuesta era tan ambiciosa como necesaria. Porque la innovación no nace por decreto. Se construye formando personas con nuevas competencias, generando vínculos con el sector productivo, promoviendo el trabajo interdisciplinario, fortaleciendo el liderazgo de las mujeres en investigación y creando espacios donde el conocimiento pueda convertirse en soluciones concretas para la sociedad.
Todo ello exige modificar currículos, abrir nuevas oportunidades para el estudiantado y el cuerpo académico y, sobre todo, construir una cultura universitaria donde la ciencia dialogue naturalmente con la innovación.
Los resultados comienzan a ser visibles. Hoy miles de estudiantes se forman en entornos donde innovar, emprender, proteger propiedad intelectual o colaborar con empresas e instituciones públicas deja de ser una excepción para convertirse en parte de su experiencia universitaria. Existen nuevas metodologías de enseñanza, programas de investigación aplicada, redes de colaboración entre universidades y múltiples iniciativas que están ampliando el impacto de la ciencia chilena.
Hace unos días participé en el Directorio Estratégico del Consorcio Science Up, junto a representantes de las tres universidades que impulsan esta iniciativa. Más allá de los indicadores y de los desafíos propios de toda política pública, hubo una convicción compartida: los cambios culturales más importantes ya comenzaron. Y precisamente por eso, este es el momento en que más necesitan consolidarse.
Ese es, probablemente, el mayor legado de Ciencia 2030. Una estudiante de física ya no imagina necesariamente su futuro solo en un laboratorio. Un estudiante de biología puede pensar también en crear una empresa de base científica-tecnológica. Una investigadora entiende que una patente, una colaboración con la industria o el desarrollo de una tecnología también forman parte de su contribución al país. La ciencia sigue siendo ciencia, pero ahora dialoga de manera natural con la innovación, el emprendimiento y las necesidades de la sociedad.
Y ese beneficio no queda encerrado entre los muros de una universidad. Cuando un hospital incorpora una tecnología desarrollada en Chile, cuando la minería reduce su impacto ambiental gracias a investigación nacional, cuando surge un emprendimiento científico que genera empleos de alta especialización o cuando una innovación contribuye a enfrentar la escasez hídrica, detrás de esos avances hay personas capaces de transformar conocimiento en soluciones.
Ciencia 2030 busca precisamente formar ese capital humano. Aunque muchas veces pase inadvertido para la ciudadanía, sus beneficios terminan llegando a toda la sociedad.
Es precisamente aquí donde surge una pregunta que trasciende a un programa específico: ¿Qué ocurre cuando una política pública comienza a producir los cambios para los cuales fue concebida, pero su financiamiento se acerca a su fin?
Chile ya enfrentó ese desafío con Ingeniería 2030. En ese momento comprendió que cambiar la cultura de las universidades requería algo más que una etapa de implementación. Por eso creó una etapa de consolidación, permitiendo que las capacidades instaladas dejaran de depender de un financiamiento extraordinario para convertirse en parte permanente de las instituciones.
Hoy Ciencia e Innovación para el 2030 enfrenta un desafío similar. En los próximos meses, el país deberá decidir si abre un concurso de consolidación que permita desarrollar una tercera etapa, asegurando que las capacidades construidas durante estos años se integren definitivamente a las universidades.
No se trata simplemente de extender un programa. Se trata de consolidar una política pública que ya comenzó a cambiar la manera en que Chile forma a las y los profesionales que liderarán la ciencia, la innovación y el desarrollo tecnológico durante las próximas décadas.
Las universidades no producen resultados inmediatos. Forman personas. Construyen capacidades. Generan confianza. Instalan nuevas formas de colaboración. Y todo eso requiere tiempo.
Con demasiada frecuencia discutimos cuánto cuesta financiar la ciencia. Mucho menos discutimos cuánto cuesta interrumpir políticas públicas que ya demostraron su capacidad para generar capacidades permanentes. Ese costo rara vez aparece en una planilla presupuestaria. Se expresa en redes que se debilitan, innovaciones curriculares que pierden impulso, equipos que se dispersan y oportunidades que dejan de existir precisamente cuando comienzan a madurar.
En otras palabras, el mayor riesgo no es dejar de financiar un proyecto; es desaprovechar una inversión pública cuyo mayor retorno probablemente aún está por venir.
Las raíces no aparecen en las fotografías. Permanecen ocultas, trabajando silenciosamente mientras el árbol comienza a crecer. Con las políticas públicas ocurre exactamente lo mismo. Su verdadero éxito no consiste en inaugurar proyectos, sino en construir capacidades que permanezcan mucho después de que el financiamiento haya terminado.
La discusión ya no es si Ciencia 2030 fue una buena idea. La evidencia muestra que comenzó a cambiar la manera en que nuestras universidades forman científicas y científicos. La verdadera discusión es si tendremos la visión para consolidar ese cambio mediante un concurso que permita desarrollar una tercera etapa, tal como ocurrió con Ingeniería 2030, o si dejaremos que una política pública concebida para transformar el futuro concluya precisamente cuando sus raíces comienzan a afirmarse.
Las raíces no necesitan discursos. Necesitan tiempo. Chile ya tomó la decisión más difícil: apostar por una nueva manera de hacer ciencia desde sus universidades. Ahora corresponde dar el siguiente paso y consolidar esa apuesta.
Porque los países que lideran el conocimiento no son aquellos que inician más proyectos, sino los que tienen la convicción de sostener las buenas políticas públicas hasta que den sus frutos.
Desde el 15 de julio al 4 de diciembre se encuentran abiertas las postulaciones al Programa de Rápida Implementación 2026, impulsado por el Consorcio Science Up en colaboración con la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV).
El programa está dirigido a investigadoras e investigadores de la Facultad de Ciencias PUCV, que cuenten con proyectos de investigación aplicada en etapas avanzadas de desarrollo, con potencial para:
El objetivo del Programa es apoyar iniciativas científico-tecnológicas con alto grado de desarrollo, entregándoles asesoría técnica, acompañamiento profesional y un financiamiento de hasta $1.500.000 de pesos para la ejecución de actividades orientadas a:
Durante la ejecución del programa, los proyectos seleccionados contarán con seguimiento especializado por parte de profesionales del Consorcio Science Up y la OTL PUCV.
Requisitos:
¿Cómo postular?
Para postular, las y los interesados/as deberán completar el formulario de postulación disponible [descargar aquí] y enviar la documentación requerida al correo: postulaciones@scienceup.cl, indicando en el ASUNTO: Postulación Rápida Implementación PUCV/Nombre del director o directora del proyecto postulante.
Las propuestas deberán contemplar una fecha de finalización no posterior al 4 de diciembre de 2026.
Revisa las bases del Programa a continuación:




Con el objetivo de acercar a las nuevas generaciones al mundo de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), y de promover la equidad de género en las asignaturas STEM a nivel escolar, el programa Ciencia Sin Límites realizó el Encuentro Regional de Estudiantes STEM en la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV).
La actividad reunió a estudiantes de segundo medio de diez establecimientos educacionales de la Región de Valparaíso, quienes participaron en una jornada de intercambio de experiencias y aprendizaje, presentando mediante pósteres los proyectos socio-científicos desarrollados durante su participación en el programa.
El encuentro permitió que las estudiantes conocieran de cerca el entorno universitario, las instalaciones del campus y, además, compartieran los resultados de sus investigaciones con sus pares.
Corina Gónzalez, académica del Instituto de Biología de la PUCV e integrante del Centro de Investigación en Didáctica de las Ciencias y Educación STEM (CIDSTEM) –organismo encargado de realizar el Programa Ciencia Sin Límites–, mencionó que la iniciativa contó de ocho sesiones de talleres a cargo de científicas e ingenieras de la Universidad, quienes ayudaron a las estudiantes a formular sus ideas de proyecto socio-científicos.
“Este Programa tiene por objetivo estrechar las brechas de género, romper los estereotipos y promover la participación de mujeres en las áreas STEM. En estos talleres, las estudiantes levantaron un proyecto socio-científicos de su entorno, los cuales abordan problemáticas directamente del liceo, cosas que afectan a las estudiantes de forma explícita y a partir de eso intentaron llegar a una solución o a una mayor comprensión del problema”.
“Este programa culmina con esta actividad, con la presentación de sus ideas. Estamos muy entusiasmados, esperamos que se pueda hacer de nuevo en otra oportunidad”, finalizó la académica, mencionando que este programa se llevó a cabo de forma piloto en cuatro regiones del país, siendo la PUCV la institución a cargo de la Región de Valparaíso.
Visita al Curauma Makerspace
Como parte de la jornada, las participantes visitaron el Curauma Makerspace, el laboratorio tecnológico y creativo de la Facultad de Ciencias PUCV, impulsado por Science Up. Durante el recorrido, las estudiantes conocieron las herramientas, tecnologías y capacidades disponibles para apoyar el desarrollo de proyectos innovadores, además de explorar las posibilidades que ofrece la fabricación digital para transformar ideas en soluciones concretas, como los modelos 3D.
La visita buscó acercar a las estudiantes a espacios de innovación presentes en la Universidad, mostrando cómo la creatividad, el trabajo colaborativo y el uso de nuevas tecnologías pueden convertirse en herramientas para abordar desafíos científicos y tecnológicos.
Vania Riquelme, profesional del Eje de Liderazgo y Participación Femenina de Science Up, indicó que: “Sabemos que las diferentes realidades presentes en las comunidades escolares muchas veces imposibilitan la existencia de laboratorios o equipos que permitan al estudiantado ejercitar la experimentación con el ensayo y error, aspecto crucial en estas disciplinas. Por ese motivo, este tipo de visitas son fundamentales para conocer o lograr un esbozo de los procesos de materialización que están detrás de los grandes hallazgos en la ciencia y en la tecnología”.
Asimismo, la profesional destacó el papel fundamental que desempeñan los modelos de rol en la motivación de las estudiantes y en la formación de futuras vocaciones: “Estos espacios permiten imaginar cómo las soluciones de base científica pueden nacer a partir de bosquejos de diversa índole, por ejemplo, mediante la técnica del prototipado. Aportar a hacer vívida esa experiencia me parece valioso, sobre todo para lograr conectar aquellos aspectos de la ciencia que muchas veces se perciben más abstractos. Por último, la presencia de referentes femeninas en estas visitas es otro componente relevante, en tanto moviliza futuras vocaciones desde el modelo de rol”.
El Programa Ciencia Sin Límites es organizado por el Centro de Investigación en Didáctica de las Ciencias y Educación STEM (CIDSTEM) de la PUCV, con la participación de académicas e investigadoras, estudiantes y alumnis de la Escuela de Educación Diferencial, el Instituto de Biología y la Escuela de Pedagogía de la PUCV.



