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Durante la actividad, organizada por el Departamento de Química de la Universidad Católica del Norte y respaldada por el Consorcio Science Up, se profundizó en las problemáticas y desafíos que enfrentan las mujeres en un mundo en constante cambio.

Reflexión y análisis sobre el rol y posicionamiento de la mujer en áreas clave de la sociedad y el desarrollo nacional, abordó el conversatorio “Política, Educación y Ciencia desde una Mirada Femenina”, organizado por el Departamento de Química de la Universidad Católica del Norte (UCN).

El encuentro, abierto a la comunidad, se desarrolló en el marco de un proyecto de vinculación con el medio que implementa esa unidad académica, y que buscó profundizar en las problemáticas y desafíos que enfrentan las mujeres en un mundo en constante cambio y donde tienen un creciente protagonismo.

Participaron como expositoras las destacadas académicas y expertas nacionales, Paula Orellana, Lorena Escudero, Silvana Moris y Esther Aguirre, quienes desde distintas miradas dieron a conocer sus puntos de vista y relataron sus experiencias.

La actividad consideró el respaldo de Atacama Minerals, Consorcio Science Up, Cicitem y de la Dirección General de Vinculación con el Medio de la UCN.

MUJERES LÍDERES

La doctora en Antropología y dirigente social, Paula Orellana, se refirió al tema de la representatividad, y a la necesidad de aumentar los presupuestos en educación y ciencia, y a cómo focalizarlos en el desarrollo de la mujer en estas áreas.

Asimismo, abordó problemáticas como el déficit de salas cunas y jardines infantiles y la invisibilización de las labores domésticas, entre otros aspectos, que dificultan la inserción de las mujeres. También apuntó a la necesidad de “levantar programas educacionales inclusivos, ecológicos y no sexistas”, entre otros temas.

Otra mirada la aportó la doctora en Microbiología e investigadora de Cicitem, Lorena Escudero, quien se enfocó en las brechas que aún existen entre hombres y mujeres. La profesional, quien es exalumna del Departamento de Química de la UCN, expuso que el aporte de las científicas es todavía poco valorado en el país. “Nosotras como mujeres no necesitamos que nos regalen las cosas, tenemos la capacidad y no tenemos techo para seguir creciendo”, enfatizó.

Se refirió al tema de la maternidad y al problema que significa que las políticas públicas no estén diseñadas para facilitar el desarrollo de las mujeres cuando deciden ser madres. Planteó la problemática de la brecha salarial, la cual, sostuvo, aumenta más cuando la mujer tiene mayores estudios.

El tema de la brecha educacional, económica y social, también fue un eje central de la intervención de la doctora en Química, Silvana Moris. “Como mujer siempre la carga es mayor, independiente si una lo quiera o no”, resaltó la académica al indicar el complejo escenario que enfrentan en la tarea de compatibilizar familia, trabajo e hijos. No obstante, agregó que “hoy en día la mirada está cambiando”, añadiendo en la necesidad que las nuevas generaciones fomenten este cambio.

En el ámbito de la investigación, mencionó cómo muchas mujeres deben postergar su carrera científica. “Deben existir políticas púbicas que nos apoyen”, expresó.

En materia de educación apuntó a fomentar la divulgación de las ciencias y dar oportunidades, en especial entre las niñas. “Terminar con los roles de género desde la enseñanza básica”, y trabajar no sólo con referentes masculinos, sino también incorporar los femeninos.

La profesora en Historia y Geografía y magíster en Educación y Gestión Educacional, Esther Aguirre, se refirió al concepto “topo de la historia”, o cómo, en forma subterránea, distintos movimientos han avanzado entre los cuales se incluye el camino recorrido por las mujeres. Señaló la existencia de un “estallido femenino”, y a los movimientos internos que finalmente afloran.

En su intervención, nombró distintas luchas y pasos que las mujeres han dado a través de la historia en el país, y a las que están dando en la actualidad para fortalecer su posicionamiento.

En el ámbito educacional, puso como ejemplo que las profesoras constituyen el 75% de los equipos docentes en el país, sin embargo, en los cargos de dirección y rectoría el porcentaje baja considerablemente. La realización del conversatorio incluyó el intercambio de ideas y también preguntas a las expositoras planteadas por las y los asistentes a la actividad desarrollada en formato online.

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Formar estudiantes de ciencias más integrales, que puedan contar con capacidades que los ayuden a vincularse con la industria y la comunidad, es hoy un desafío que aborda un equipo cada vez más diverso en miras a 2030.

Con el objetivo de potenciar su alcance, el viernes 3 de septiembre la Universidad de Santiago de Chile (USACH) incorporó nuevos profesionales al Consorcio Science Up, el que ejecuta junto a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y la Universidad Católica del Norte (UCN), dando inicio a una etapa donde la transdisciplina será fundamental.   

“Tras un proceso de selección, al cual decenas de personas postularon, logramos conformar el equipo transdisciplinario, necesario para transitar hacia un desarrollo más conectado con la sociedad y el sector productivo”, señaló el decano de la Facultad de Ciencia, Dr. Juan Escrig.

La iniciativa tiene como finalidad potenciar las competencias de las nuevas generaciones de estudiantes de ciencias en I+D+i+e+tt —investigación, desarrollo, innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica—, y en esta segunda etapa también incorpora como eje estratégico la participación y el liderazgo femenino. 

“El trabajo que comenzamos hoy busca que desde nuestras diversas disciplinas logremos articularnos, apuntando a la sinergia no solo en nuestra universidad, sino del consorcio mismo, para que estudiantes, académicos/as y también quienes egresan se involucren”, expresó la decana de la Facultad de Química y Biología, Dra. Leonora Mendoza.

Sobre Science Up

El Consorcio Science Up —impulsando capacidades de innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica para el desarrollo del país— es una iniciativa impulsada por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad de Santiago de Chile y la Universidad Católica del Norte. 

La propuesta es financiada por CORFO en su línea de Implementación de Plan Estratégico – Ciencia e Innovación 2030. Está compuesto por tres etapas: Stage 1 (2018-2019) que consistió en un Benchmarking y el desarrollo del plan estratégico; Stage 2 (2020-2026) en la que se implementa el plan estratégico, y Stage 3 (2027-2030) de seguimiento. 

La investigación liderada por la doctora Carol López de Dicastillo ha resultado en varias publicaciones  en revistas científicas de alto impacto como Polymer Testing y Carbohydrate Polymers, y se ha llevado a cabo en el Centro de Innovación en Envases (LABEN) del Departamento de Ciencia y Tecnología de Alimentos en la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y CEDENNA (Centro para el Desarrollo de Nanociencia y Nanotecnología).

Por Lorenzo Palma | Ciencia en Chile

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La ciencia avanza para entregar nuevos materiales menos contaminantes con el medio ambiente y con funcionalidades. Este año, un grupo de investigación de la Universidad de Santiago de Chile (USACH) logró producir fibras antimicrobianas uniformes con estructura concéntrica pared/núcleo con una técnica conocida como “electrospinning” o electrohilado coaxial, una técnica novedosa que permite producir y mejorar la obtención de fibras poliméricas con elevada área superficial.

Con el uso innovador de la técnica de electrohilado coaxial se pueden incorporar agentes antimicrobianos o antioxidantes, pero también, se logran fibras muy pequeñas, de diámetros en el rango nano- y micrométrico, lo que amplía su utilización, por ejemplo, en el área de la medicina o del envasado de alimentos.

En palabras simples, en la técnica de electrohilado se utiliza una bomba que inyecta un polímero en disolución, una fuente de alto voltaje y un colector que reúne el material producido. La disolución polimérica al recibir un alto voltaje se estira, el disolvente se evapora y el material resultante se recoge a modo de fibras.

La académica de la USACH Carol López de Dicastillo explica en detalle el proceso: “La novedad del electrohilado coaxial es que permite trabajar con dos disoluciones poliméricas de distinta naturaleza y obtener fibras concéntricas. Esta estructura conocida como de “núcleo/pared” permite encapsular sustancias de interés, como agentes antimicrobianos, en el núcleo de la fibra, y de esta forma protegerlos y permitir su liberación al alimento a una velocidad adecuada”.

Otra ventaja de esta técnica, explica la especialista de la USACH, es que permite procesar los plásticos a temperatura ambiente y de esta forma proteger algunos polímeros y aditivos que se deterioran al aplicarles calor, y además, se obtienen capas muy finas. Estas fibras formarían parte de un material de envase de alimentos que liberaría esta sustancia antimicrobiana al alimento, evitando el crecimiento de bacterias y hongos y, de esta forma, extendiendo su vida útil.

La investigación liderada por la doctora Carol López de Dicastillo ha resultado en varias publicaciones  en revistas científicas de alto impacto como Polymer Testing y Carbohydrate Polymers, y se ha llevado a cabo en el Centro de Innovación en Envases (LABEN) del Departamento de Ciencia y Tecnología de Alimentos en la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y CEDENNA (Centro para el Desarrollo de Nanociencia y Nanotecnología).

Cabe destacar que los resultados de esta investigación forman parte del proyecto Fondecyt Regular 1200766, financiado por ANID, y permitirá obtener sistemas multicapas, biodegradables y con actividad antimicrobiana. En este proyecto se plantea el desarrollo con distintos polímeros biodegradables como el ácido poliláctico, el acetato de celulosa y el quitosano, y el uso de sustancias naturales con elevada capacidad antioxidante, como la curcumina y quercitina, y antimicrobiana como el etil lauroil arginato, más conocido como LAE.

La especialista Carol López Dicastillo, química y doctora en Ciencia y Tecnología de Alimentos en la Universidad Politécnica de Valencia (España), explica los alcances del proyecto planteando que este trabajo de investigación se direcciona hacia dos importantes objetivos que impactarían de forma positiva en nuestra sociedad, y son tanto la disminución de la pérdida de alimentos perecibles por deterioro microbiano, como el impulso hacia una mayor presencia de envases biodegradables que tienen un menor impacto en el medioambiente, concluyó la académica.

Pueden descargar el paper aquí

La Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica (DITT) de la UCN, se reúne periódicamente con académicos/as para conocer acerca de sus investigaciones y proyectos. Este procedimiento permite registrar los resultados obtenidos y realizar análisis para establecer los pasos necesarios que apunten a convertirlos en innovaciones con impacto y generar valor a partir de nuevas tecnologías, productos servicios o procesos.

Por DITT UCN

Exploración es la traducción del concepto de “scouting”, un proceso esencial de la labor que lleva adelante la DITT, consistente en un rastreo a través de la Universidad para descubrir resultados de investigación con potencial innovador que puedan ser puestas a disposición de la sociedad.

Gracias a esta práctica que se ha instaurado y sistematizado en el tiempo, el equipo ha logrado visitar -durante lo que va del año 2021- a 48 investigadores e investigadoras, levantando a través de entrevistas un total de 10 “declaraciones de invención” o “disclosures”, que consisten en formularios que contienen la información necesaria para evaluar y establecer una hoja de ruta para el desarrollo de los proyectos. En tanto, la iniciativa del scouting permitió que el año pasado se visitaran a 54 profesionales y se registraran 15 declaraciones, las que resultaron en 3 nuevas tecnologías protegidas mediante patente de invención, además de 1 software y 3 protocolos registrados por derechos de autor. 

Según menciona Pablo Garrido, gestor de propiedad intelectual de la Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica, el proceso de scouting se determina a través de una priorización efectuada mediante el sistema de información de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo Tecnológico “SIVRIDT”, visitando a aquellos investigadores que ya cuentan con proyectos en curso, que han hecho publicaciones, o que incluso tienen ideas de futuros proyectos de investigación aplicada y que no saben si podrían llegar a ser tecnologías protegibles. Asimismo, consideran a académicos gracias a sugerencias entregadas por sus propios colegas. 

Llamado esencial: acercarse a la DITT para potenciar proyectos de investigación

Gracias al conocimiento integral que el equipo de la Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica posee sobre los proyectos que se están desarrollando en la universidad a nivel general y aspectos técnicos vinculados a la propiedad intelectual, comercialización, tecnológica, entre otros; es muy importante que todo proyecto que inicie algún investigador o investigadora sea informado y no se espere a ser contactado por la DITT. “Ante la duda, es esencial que nos contacten”, indica el gestor tecnológico Fabián Cabezas, que participa de las entrevistas de los procesos de scouting llevados a cabo por la DITT, y que junto a Pablo Garrido, encargado de esta materia, entregan una serie de razones por las cuáles es vital acudir al apoyo de este equipo:

¿Cómo recibir la asesoría de la DITT? 

En el caso de querer asesoría del equipo de la Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica respecto a lo anteriormente mencionado o cualquier duda, el encargado de los procesos de “scouting” es Pablo Garrido, gestor de propiedad intelectual, a quien podrán contactar directamente a su correo electrónico.

Contacto para proceso de “scouting”

Levantamiento de información sobre investigaciones y/o invenciones para generar nuevo valor y determinar estrategias para generar proyectos de innovación.

Pablo Garrido Soto – gestor de propiedad intelectual 

pablo.garrido@ucn.cl   

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COLUMNA DE OPINIÓN

Cabe preguntarse por qué no nos damos cuenta de lo maravilloso que resulta cultivar la ciencia y la tecnología en el contexto de una economía globalizada. La ciencia no solamente es maravillosa porque nos hace pensar y desafiar nuestra curiosidad y elevar nuestro intelecto, sino también porque puede crear valor a partir de la nada, los casos son innumerables.

Por Dr. Leonel Rojo Castillo, académico de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile.

En Chile se ha hablado mucho de las vacunas contra el COVID-19, especialmente si debemos o no construir centros para su fabricación en nuestro país, una discusión que fue instalada con motivo del confinamiento, las cuarentenas, las muertes y la falta de recursos tecnológicos en todos los niveles del sistema de salud durante esta pandemia por SARS CoV 2. La economía se contrajo severamente, muchas empresas quebraron o debieron reducir su tamaño al mínimo posible. ¡Vaya, qué fuerza tiene un virus microscópico!

Para los científicos chilenos resulta evidente que hemos mejorado en los últimos treinta años: la inversión en ciencia y tecnología ha crecido desde los años ochenta hasta la fecha, pero seguimos estando en un pantano frío y lleno de incertidumbre, en una realidad paralela, donde se invierte menos del 0.4 por ciento del PIB en ciencia y tecnología. Además, la velocidad a la cual ocurre la transferencia tecnológica desde las universidades está disociada de la tremenda velocidad que la industria necesita; la burocracia a veces sobrepasa al sentido común y perdemos oportunidades de desarrollo. Esto se refleja en que casi la totalidad de las patentes de invención generadas en la universidades no llega a ver la luz, es decir, no son transferidas a empresas o generan nuevas empresas “spin off”.

Pensemos, por un momento, en los inicios de la pandemia COVID-19 en Chile. Por aquel entonces, todos corríamos despavoridos esperando la forma más adecuada de protegernos o continuar con nuestras vidas en medio de un virus potencialmente mortal. Allá por los inicios de 2020, escaseaban las mascarillas de alta calidad, los guantes, alcohol gel, test rápidos, ventiladores mecánicos, fármacos de cuidados intensivos, purificadores de aire, entre otros utensilios médicos. 

Mientras tanto, en pocas semanas, China, Corea, Israel, Inglaterra, Japón y Estados Unidos ya disponían de tecnologías de diagnóstico rápido, aparatos de PCR de alta eficiencia, purificadores de aire, etc. Meses más tarde, algunos centros en Europa, China y Estados Unidos ya disponían de los primeros prototipos de vacunas. Al poco tiempo, tuvimos la opción de acceder parcialmente al goteo de las primeras vacunas y pudimos mejorar nuestro manejo de esta pandemia. Aprendimos a usar nuevas formas de comunicación y desarrollamos el teletrabajo, como nunca pensamos que fuera posible. TODO esto gracias a la ciencia y la tecnología.

Cabe preguntarse por qué no nos damos cuenta de lo maravilloso que resulta cultivar la ciencia y la tecnología en el contexto de una economía globalizada. La ciencia no solamente es maravillosa porque nos hace pensar y desafiar nuestra curiosidad y elevar nuestro intelecto, sino también porque puede crear valor a partir de la nada, los casos son innumerables: Apple. Microsoft, SINOVAC, Moderna, Facebook, Twitter, Instagram, Tesla, entre otros. Este valor económico debidamente gestionado y protegido es la clave para una sociedad con más oportunidades y menos desigualdad.

Valorar la ciencia y el trabajo de los científicos es CLAVE. Por ejemplo, cuando salieron las vacunas, muchos propusieron que se debían levantar los derechos de patentes, que suena del todo razonable, porque se trata de salvar vidas en todo el mundo. Sin embargo, la posición impopular de mantener dichos derechos no es del todo mala. Me explico: si decidiéramos eliminarlos, le estaríamos dando un pésimo mensaje a la humanidad, estaríamos diciendo que el capital intelectual no debe ser reconocido y, probablemente, tendríamos tecnologías gratuitas por un tiempo, pero luego de eso, desaparecería el incentivo para desarrollar el talento humano de alto nivel porque no habría una retribución económica adecuada a las mentes brillantes y esforzadas que decidieron luchar para que podamos hacer frente a problemas tan graves como la pandemia por COVID-19.

Es imposible pensar en una sociedad que quiera dar importancia a un “nuevo modelo de desarrollo” si no respetamos la propiedad intelectual en todas sus formas (patentes, registros de marca, secretos industriales,entre otras), porque esto es el resultado de dar libertad y oportunidades a los talentos entrenados al más alto nivel, personas que son capaces de apostar una vida de trabajo y entrega total por descubrir la cura para virus letales, desarrollar superalimentos, crear nuevos fármacos o tecnologías de comunicación social. Si no comprendemos esto, siempre vamos a vivir en un país que exporta los denominados “commodities” y no exporta al mundo el talento de sus científicos.

De la instancia participaron, además, la Seremi de Ciencia de la Macrozona Centro, representantes del Consorcio Science Up, Nodo CIV-VAL y las Oficinas de Transferencia y Licenciamiento (OTL) de la zona.

Hasta la Dirección de Incubación y Negocios (DIN) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso llegaron la directora nacional de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), Aisen Etcheverry, junto a la seremi de Ciencias de la Macrozona Centro, María José Escobar, para conocer el trabajo que se desarrolla en la región de Valparaíso en materias de fomento de la ciencia, tecnología, conocimiento e innovación (CTCi), específicamente relacionado al desarrollo del Consorcio Science Up, además del Nodo CIV-VAL y al trabajo de las Oficinas de Transferencia Tecnológica de la región. 

En la oportunidad, el director ejecutivo de Science Up y director de Incubación y Negocios, Etienne Choupay, se refirió a la labor del Consorcio Science Up integrado por la Universidad Católica del Norte, Universidad de Santiago de Chile y la PUCV, en el marco del programa Ciencia e Innovación para el 2030, en cuanto a la segunda fase de implementación del Plan de Desarrollo Estratégico que busca la transformación de sus facultades de ciencias en actores relevantes de la transferencia tecnológica, innovación y emprendimiento de base científica-tecnológica.

Adicionalmente, expuso el trabajo desarrollado por el Nodo CIV-VAL, iniciativa ejecutada entre ocho instituciones (Pontificia Universidad, Católica de Valparaíso, Universidad Santa María, Universidad de Valparaíso, Universidad Católica del Norte, Universidad de La Serena, Centro Regional de Estudios en Alimentos Saludables, Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas y el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso) de las regiones de Coquimbo y Valparaíso y financiada por ANID, para acelerar el impacto territorial de la CTCi en la macrozona centro.

“Como Universidad estamos muy contentos con esta reunión, donde pudimos discutir y conversar temas que sin duda ayudarán a fortalecer nuestras capacidades institucionales en torno al desarrollo tecnológico y a propiciar un vínculo más colaborativo con la sociedad y el sector privado desde la CTCi, en particular desde nuestra región de Valparaíso”, sostuvo Choupay.

Finalmente, la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL) de la PUCV, en conjunto con el mismo organismo de la Universidad Santa María (USM) y Universidad de Valparaíso (UV), hablaron sobre su trabajo conjunto, desafíos y oportunidades futuras, considerando que la ANID lanzó a comienzos de año un concurso para dar continuidad y fortalecer las capacidades de estas oficinas y potenciar su aporte a la transferencia de tecnologías desde el sistema CTCi.

COOPERACIÓN Y COORDINACIÓN

Desde este año, las capacidades que tenía la Corfo para apoyar la innovación y el fomento productivo comenzaron a ser administrados y evaluados por la ANID, ahora enfocada en promover el desarrollo científico y tecnológico, la innovación y el emprendimiento de base científica-tecnológica en todo el territorio nacional. Para su directora, esto es un hecho inédito de gran relevancia en la institucionalidad pública, pues les permite interactuar con todos los actores del sistema, incluyendo a las instituciones de educación superior.

“Hoy desde la Agencia podemos ver todo el desarrollo del conocimiento, desde la formación hasta la transferencia tecnológica, y eso nos permite vislumbrar mucho mejor a qué tipo de profesionales necesitamos formar, cuáles son las necesidades de las universidades y los ‘cuellos de botella’ que impiden que la ciencia básica avance a la aplicada”, señaló Etcheverry. 

En este sentido, calificó como “su principal socio estratégico” en el desarrollo del sistema CTCi a las universidades. “Las universidades hoy en día tienen un mandato claro de formación, de generación de conocimiento e investigación, y han avanzado muchísimo en los temas de transferencia e innovación. Nuestro rol es acompañar ese proceso y fortalecer su trabajo, para que su impacto dentro del ecosistema pueda potenciarse en beneficio del país”, manifestó.

Asimismo, enfatizó que uno de los principales desafíos a enfrentar es la cooperación y coordinación de todos los actores. “La conversación de hoy habló de eso, cómo teniendo equipos maduros, con conocimientos y capacidades, podemos apuntar a un crecimiento coordinado y no competitivo. Ese es el desafío: generar modelos de financiamiento que permitan esta colaboración, es decir, que acompañemos esta maduración desde el fomento para facilitar un trabajo que ya está ocurriendo en los territorios”.

“Lo que vemos en Valparaíso es muy prometedor, hay un ecosistema robusto, existe confianza entre los distintos actores, equipos de trabajo que se movilizan en conjunto y para beneficio de la región”, acotó la Directora Nacional de ANID, resaltando la labor del Nodo CIV-VAL, el Consorcio Science Up y las distintas OTLs en la zona.

En este sentido, la seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macrozona Centro, María José Escobar, sostuvo que en la región se tiene “una visión compartida, que es consolidar a Valparaíso como un polo tecnológico, y la única forma de poder lograr eso es trabajar de manera colaborativa. No tan solo en la creación de conocimiento científico, sino en cómo ese conocimiento sale de la academia y se instala en el sector productivo y sector público”.

Hasta el 31 de agosto, todas y todos están invitadas a postular a mujeres destacadas de las distintas áreas de las Ciencias, la Tecnología, el Conocimiento y la Innovación a través de la Consulta “Mujeres destacadas de nuestra tierra”.

El Proyecto Explora Valparaíso, del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, con el apoyo de la Secretaría Regional Ministerial de la Mujer y Equidad de Género, la Secretaría Regional Ministerial de Ciencia de la Macrozona Centro; además de científicas, investigadoras y especialistas en diversas disciplinas; invitan a toda la comunidad regional a ser parte de la consulta ciudadana “Mujeres destacadas de nuestra tierra”

Esta consulta busca visibilizar a las mujeres generadoras del conocimiento de las distintas provincias de la región, con el objetivo de contribuir a la disminución de la brecha de género en nuestro territorio.

Puedes auto-postularte o postular a mujeres mayores de 18 años, de cualquiera de las ocho provincias de la Región de Valparaíso, que se desempeñen en cualquiera de las siguientes áreas:

De esta forma, la ciudadanía podrá postular a quienes trabajan en diversos oficios, a quienes se desempeñan en educación; a quienes realizan investigación desde sus emprendimientos, a aquellas mujeres que trabajan por el cambio climático, por la salud mental, en la agricultura, deportes, y en muchísimas otras áreas. También podrán postular a mujeres que hayan tenido o tengan un rol importante en el combate de la pandemia contra el COVID-19, como doctoras, enfermeras, sicólogas, técnicas en enfermería, y muchas otras.

Para ser parte de la consulta, visita las bases disponibles en este enlace  y completa hasta el 31 de agosto el siguiente formulario pinchando aquí.

El científico, que hoy se dedica a impulsar diversas actividades relacionadas al mundo del emprendimiento y la innovación, se refiere a la importancia de una iniciativa como Science Up para vincular a las facultades de ciencias con la sociedad y el sector productivo.

Pablo Zamora, bioquímico de la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y cofundador de la reconocida startup The Not Company, hoy también es parte del Directorio Estratégico del Consorcio Science Up, desde donde acompaña el trabajo realizado por el Comité Ejecutivo como uno de los tres representantes del sector privado. 

Su experiencia de éxito al fundar una de las empresas más innovadoras de Chile y el mundo, es un claro ejemplo de cómo la ciencia puede vincularse con el sector productivo para resolver problemáticas sociales. “Es necesario reenfocar el tipo de investigación que hacen las facultades de ciencias y, de esa forma, impactar a la sociedad en temas que le atañen y que son urgentes”, explica.

 —Actualmente, ¿cuál cree que es el mayor desafío o dificultad a la hora de vincular a las facultades de ciencias con el sector privado?

—El gran desafío está relacionado con multifactores. Uno de ellos es la vocación de la investigación que se hace en las facultades de ciencias, donde hay un enfoque bastante ortodoxo respecto a cómo se mira la ciencia y siento que a veces no existe la vocación de poner el conocimiento al servicio de problemáticas industriales. El mix match entre las capacidades intelectuales de los grupos de investigación, versus la voluntad de esos propios grupos de resolver problemáticas que están afuera en la sociedad. 

Y por otro lado, debido a esa falta de visión, muchas veces el sector privado no tiene conocimiento sobre lo que hacen las facultades de ciencias, ni cuenta con profesionales dentro de las empresas que permitan visualizar el rol y la relevancia de lo generado desde la academia para ser implementado en el sector productivo. Hay una distorsión en la comunicación, en el foco y el entendimiento de ambas partes.

—¿Cuál es la importancia de que existan iniciativas como Science Up y de qué manera se debería enfocar el trabajo para avanzar en este escenario? 

—Iniciativas como Science Up, que trata de generar capacidades para aumentar la relación entre el mundo académico de las facultades de ciencias y el mundo privado, son sumamente importantes, no solamente porque impulsan competencias en el alumnado, sino también porque pueden generar una narrativa que permita que estos mundos se encuentren. Al mismo tiempo, provoca que la gente perciba el valor de generar vínculo entre la sociedad con un articulador, que en este caso es la universidad, y el usuario de una potencial tecnología.

Es importante que esto ocurra, y que estas capacidades y las distintas competencias sean bien articuladas. Para vincularse con el sector privado no solo basta con tener conocimiento, sino que hay que entender las dinámicas de la implementación de la tecnología, así como los tiempos, los presupuestos, la economía. Por lo mismo, se requieren una serie de atributos para perfilar correctamente esas voluntades y esa vocación de poner el conocimiento al servicio de un sector productivo. 

—¿Cuán importante es vincular a la comunidad alumni con el trabajo que se hace en las facultades?

—Cada uno de los alumni ha recorrido su propio camino y muchos de ellos se encuentran en la vereda de enfrente, es decir, en el sector productivo. Por lo tanto, es una diáspora fuera de la universidad, que puede catalizar ciertos procesos. Es importante que tengan un rol activo, pero no solo de manera individual, sino que puedan ser concertados en algún tipo de orgánica que permita desarrollar el lenguaje común que tiene que existir entre el mundo académico aplicado y el mundo de la tecnología propia de la industria.

En este caso, pueden jugar un rol importante solo si son capaces de articularse a través de un eje que les de una conducción desde el punto de vista del desarrollo técnico y científico y, al mismo tiempo, permita que las demandas del sector tengan resonancia con estas capacidades que están contenidas en las facultades de ciencias.

—¿Por qué es necesario mantener informada a la sociedad civil respecto a las investigaciones científicas y al trabajo que se hace en la academia?

—Creo que la gente debe mantenerse informada, no solamente de lo que ocurre en torno a los avances científicos, sino que también tienen que ver reflejada una mejora en su calidad de vida. Para eso, es necesario reenfocar el tipo de investigación que hacen las facultades de ciencias y, de esa forma, impactar a la sociedad en temas que le atañen y que son urgentes al ciudadano que, finalmente, paga las contribuciones y los impuestos para que la investigación científica del mundo público funcione. 

Por lo mismo, creo que debiese haber una responsabilidad inherente por parte de los investigadores de hacerse cargo de las problemáticas sociales y no solo de resolver curiosidades individuales. Es importante que esta mentalidad exista, que se sientan responsables y parte de la sociedad para poder disponer del conocimiento y resolver los desafíos existentes en Chile. 

Esta nueva edición se realizará de manera 100% virtual y mantendrá el método formativo de años anteriores, en un formato “bootcamp”, orientado a adquirir conocimientos a través de la práctica. Science Up entregará becas a estudiantes de postgrado asociados a las universidades del Consorcio (UCN – PUCV – USACH)

El Programa de Doctorado en Acuicultura de la PUCV y Ceinnova PUCV, en colaboración con la U. de Chile y la U. Católica del Norte, invita a participar del Curso Intensivo de Herramientas de la Innovación para la Acuicultura versión 2021.

El foco de formación de este año estará puesto en la innovación medioambiental en el sector Acuícola, como herramienta fundamental para abordar los futuros desafíos de la industria y continuar produciendo alimentos saludables de una manera sustentable.

Este curso está orientado a:

Encuentra toda la información sobre aranceles, programa, descuentos e inscripción AQUÍ

IMPORTANTE: Science Up entregará becas a estudiantes de postgrado asociados a las universidades del Consorcio (PUCV – USACH – UCN). Para más información, contáctate con el/la Director/a de tu Programa de Postgrado. Ellas/os te informarán sobre cómo postular a las becas de manera interna.

“Es necesario tener una visión país que incluya a la naturaleza, al medio ambiente, a nuestro entorno, y que vaya muchísimo más allá de la visión extractivista actual y pasada”, explicó el académico de Instituto de Química de la PUCV.

Fuente: Facultad de Ciencias PUCV

En julio de este año se dio inicio a las sesiones de la Convención Constitucional, donde se deberá redactar la carta que sentará las bases para el futuro de nuestro país. Esta instancia abre las puertas para poder dar importancia a diversos temas que, quizás, no están siempre en primera línea dentro de los debates.

En este escenario, conversamos con el Docente del Instituto de Química de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Dr. Andrés Sarrazín, para conocer qué rol cree que debería tener la ciencia en la nueva Constitución.

—¿Le gustaría que la ciencia estuviera presente en la nueva constitución?
—Evidentemente que sí. De partida, con científicos o científicas como constituyentes. Y hasta donde sé, hay dos científicas, una del norte y otra del sur.

¿De qué forma?
—Me gustaría ver la ciencia en la base de toda discusión, mediante el uso de evidencia científica cuando sea necesaria. También como un derecho como chilenos a conocer y estudiar nuestro territorio, nuestra biodiversidad, nuestros recursos, para protegerlos haciendo un buen uso y no abuso de ellos. No podemos proteger lo que no conocemos. Es necesario tener una visión país que incluya a la naturaleza, al medio ambiente, a nuestro entorno, y que vaya muchísimo más allá de la visión extractivista actual y pasada.

¿Cree que la actual pandemia pandemia podría afectar de forma positiva la aparición de la ciencia en este nuevo proceso constituyente?
—La verdad no. La pandemia de hecho puede ser una nueva justificación para quitarle más recursos a la Ciencia, a pesar de lo ilógico que suene. En cuanto a eso, espero que una nueva Constitución le devuelva la lógica a las decisiones que tomamos como país. Que recuperemos algo del sentido común que hemos perdido (si es que alguna vez lo tuvimos) como nación.

¿Qué elementos son necesarios para el buen desarrollo de la ciencia en nuestro país?
—Primero, considerar lo que dice la Ciencia al tomar cualquier decisión que la involucre, como por ejemplo el uso de recursos renovables o no renovables. Segundo, financiarla. Y cuando digo financiarla me refiero a destinar fondos que permitan su crecimiento, el nacimiento de nuevas áreas, su vinculación con la producción, la creación y la educación, la creación de empleos, todo esto sostenido en el tiempo, más allá de lo que decida el gobierno de turno. Tercero, fomentarla, hacerla atractiva, no exitista, promover la curiosidad, los desafíos, las proyecciones a largo plazo. Y cuarto, descentralizarla, tanto a nivel territorial como a nivel temático. Expandir el conocimiento.

¿Cómo visualiza el futuro de la ciencia en Chile?
—Honestamente, no puedo visualizarlo. En mi experiencia siento que seguiremos luchando contra la adversidad, premiando a unos pocos, olvidando las regiones, promoviendo la continuidad, el paper por sobre las ideas. Pero no puedo negar que el proceso constituyente me da esperanzas, quizás no a corto plazo, pero sí como un proceso que recién comienza.

El proceso constituyente ya está en marcha y en un plazo máximo de 12 meses, los más de 155 personas electas popularmente para la redacción del nuevo texto para la nueva Constitución. Luego, se volverá a realizar un plebiscito para saber si los chilenos y chilenas aprueban o rechazan la nueva propuesta para nuestra Carta Magna.

Lee la nota en su portal original PUCV.