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Dra. Galina García Mokina: “El desafío es construir acuerdos sin borrar las diferencias”

En su trayectoria se cruzan investigación, docencia, innovación y gestión universitaria. Hoy, al frente de la Facultad de Ciencia Usach, asume el desafío de ampliar esa mirada hacia la política científica y fortalecer el trabajo coordinado con nuevos actores.

Desde sus primeros años, Galina García Mokina entendió el aprendizaje, la representación y el trabajo con otras personas como experiencias que iban de la mano. Hoy, como decana de la Facultad de Ciencia de la Universidad de Santiago de Chile, reconoce que esas experiencias dieron forma a su liderazgo: no como una tarea individual, sino como la capacidad de coordinar equipos, dialogar entre diferentes puntos de vista y avanzar hacia objetivos comunes.

Su vínculo con la ciencia surgió tempranamente. Desde la secundaria en su natal Cuba, se interesó por la física y las matemáticas, participó en olimpiadas y luego ingresó a un preuniversitario de ciencias exactas. Junto a su formación académica, también participó en instancias de liderazgo, desde ser representante de su curso hasta jefa de escuela, equivalente a ser la presidenta de un centro de alumnos.

Con sus amigas, siempre estaban metidas en alguna actividad del colegio. “En ese tiempo también era jefa de escuela, que sería como el centro de estudiantes. Teníamos cargos desde la primaria: jefe de escuela, jefe de estudios y jefa de actividades. Era por votación, tenían que votar por ti, tenían que confiar en ti. Me gustaba organizar, ser representante de curso, del colegio”, recuerda.

Esa lógica de trabajo compartido también estuvo presente en sus primeros acercamientos a la ciencia. Sus padres, ambos ingenieros, la llevaban ocasionalmente a sus lugares de trabajo. Junto a su madre observó los grandes computadores que funcionaban con tarjetas perforadas, en un entorno donde distintas personas contribuían a un objetivo común.

Una dinámica que también reconocía en su hogar, donde la corresponsabilidad no era una aspiración, sino parte de la vida cotidiana. “Era una vida más paritaria, porque ambos padres trabajan y compartían las responsabilidades”, señala. Aunque su padre era también militar y tenía menos tiempo en la casa, recuerda que se ocupaba de llevarlas al colegio, acompañarlas a ella y su hermana en los estudios y leerles cuentos antes de dormir. ‘’Todo dividido”, resume.

En 1993 obtuvo la Licenciatura en Física en la Universidad de La Habana. Tras trabajar en investigación en el Instituto de Oceanografía, llegó a Chile para cursar un Doctorado en Ciencias con mención en Ingeniería Matemática. Buscaba profundizar en problemas que pudiera abordar desde su formación en física, pero desde un área más abstracta.

Modelando la diversidad

En su trayectoria académica, la Dra. García encontró en la matemática aplicada una forma de vincular su formación en física con problemas provenientes de distintas áreas. Su investigación se desarrolla principalmente en Teoría de control y Problemas Inversos. Estos últimos, explica de manera sencilla, consisten en “tomar datos de lo que ocurre después e invertir el modelo para tratar de determinar aquello que inicialmente no conocemos”. Un enfoque que también ha aplicado en su experiencia profesional vinculada a la oceanografía.

Desde la docencia universitaria comenzó a transitar por distintos espacios, ampliando su relación con otras disciplinas y personas. Primero coordinó cursos y participó en la actualización de planes de estudio; luego asumió como vicedecana de Docencia de la Facultad de Ciencia y, desde 2021, coordinó el Eje de Armonización Curricular de Science Up. En 2025 ejerció como decana suplente y, en 2026, asumió la decanatura de la Facultad.

“Los cargos me permitieron empezar a conocer una universidad mucho más compleja. Me ayudaron a entender cómo hablar con otras personas, no solamente desde el nicho de mi disciplina, sino también con otras carreras. Uno va conociendo el mundo de cada persona y cómo se puede trabajar de forma coordinada”, expresa.

Desde esa experiencia, su liderazgo se ha ido construyendo en el reconocimiento de que una Facultad reúne trayectorias, intereses y necesidades distintas. Docencia, investigación, innovación, gestión y vinculación con el medio no son ámbitos aislados, sino espacios donde conviven personas, saberes y prioridades que necesitan ser escuchadas y consideradas.

En su rol de coordinación del Eje de Armonización Curricular, asumió el desafío de promover vínculos entre carreras y abrir nuevas posibilidades dentro de la formación científica. Allí visibilizó la necesidad de reconocer que no todas las personas recorren el mismo camino ni buscan desarrollarse de la misma manera.

“No digo que estas vocaciones las compartan todos, pero la universidad debe ser capaz de reconocer esas inquietudes, darles un espacio y acompañarlas”, explica. Para la Dra. García, asumir la diversidad implica reconocer esas diferencias, respetarlas y generar condiciones para que cada persona pueda desarrollar sus intereses, sin que una trayectoria se imponga sobre las demás.

La diversidad de trayectorias que busca reconocer en la formación científica también atraviesa su mirada sobre la participación de las mujeres en ciencia. García advierte que las posibilidades de avanzar no están distribuidas de la misma manera: “Somos muy pocas las que logramos terminar el pregrado y el postgrado, y menos aún las que llegamos a cargos de responsabilidad”, plantea.

Ha participado en el Colectivo de Mujeres Matemáticas en Chile, en el comité científico de Womaths y en el Programa Piloto de Formación para Investigadoras de la Usach. En 2026 fue incluida en la segunda edición de la Tabla Periódica de las Mujeres Científicas Chilenas, iniciativa de la Biblioteca del Congreso Nacional.

Frente a ello, destaca el valor de las redes y de los espacios de acompañamiento. “Hoy existen redes que antes no existían. La igualdad de género ya no es solamente un discurso, sino un eje estratégico explícito”, señala.

Hoy, al frente de la Facultad de Ciencia, su desafío se amplía. La diversidad de áreas, personas y opiniones exige un trabajo articulado, capaz de construir acuerdos sin borrar las diferencias. Para la Dra. García, liderar implica confiar en los equipos, reconocer distintos puntos de vista, abrir espacios de participación y fortalecer las capacidades colectivas para responder a las necesidades que surjan.

“El desafío es construir acuerdos sin borrar las diferencias. Aspiro a construir una Facultad que escuche antes de decidir; que integre distintas miradas; que reconozca el valor de cada persona y que entienda que el liderazgo universitario no consiste en dirigir desde arriba, sino en generar las condiciones para que el talento colectivo florezca”, finaliza.