Académicas presentaron sus proyectos de ciencia aplicada con perspectiva de género, que ya dialogan con empresas, pacientes y comunidades y se nutren de redes entre mujeres científicas.
En la Universidad de Santiago de Chile se realizó, el pasado miércoles 22 de julio de 2025, la ceremonia de cierre y conversatorio de la primera versión de Women Up I+D Usach, programa semillero de proyectos científicos liderados por académicas, organizado por el Consorcio Science, proyecto Ciencia e Innovación para el 2030 financiado por ANID, de la Facultad de Ciencia y la Facultad de Química y Biología de la Usach.
Durante la jornada, autoridades, equipos de investigación e integrantes de los tres estamentos de la comunidad universitaria revisaron los avances de los proyectos apoyados por el programa, cuyo enfoque no solo fue impulsar iniciativas de I+D, sino también incorporar los desafíos de género en sus propuestas.
“Promover una mayor participación de mujeres en investigación no responde únicamente a un principio de equidad. También significa ampliar perspectivas, enriquecer las preguntas de investigación y generar mejores soluciones para los desafíos científicos, tecnológicos y sociales de nuestro país”, señaló la vicerrectora de Investigación, Innovación y Creación de la Usach, Dra. Andrea Mahn Osses.
Agregó que el financiamiento inicial es relevante, pero que también lo son las redes, el acompañamiento, la mentoría y la posibilidad de colaborar con otras personas, porque estos apoyos pueden marcar la diferencia entre una buena idea y un proyecto capaz de consolidarse y crecer.
En la misma línea, el director del Consorcio Science Up en la Usach, Dr. Juan Escrig Murúa, destacó el carácter de fondo semilla de Women Up I+D.
“Existen varios programas, tanto a nivel nacional como institucional, que apoyan proyectos de investigación. Sin embargo, muy pocos salen a buscar las ideas de nuestras académicas para impulsar pequeñas iniciativas, muchas de ellas desarrolladas junto a estudiantes, que luego pueden transformarse en proyectos de mayor alcance. Ese es precisamente el gran aporte de Women Up I+D”, afirmó.
Las investigadoras valoraron que el programa no sólo proporciona recursos, sino también acompañamiento en gestión, mentoría, administración de proyectos y redes entre mujeres científicas, ampliando la capacidad de proyectar investigaciones en etapas tempranas.
“Esta iniciativa es una consolidación de lo que el Eje de Liderazgo y Participación Femenina de Science Up ha generado en nuestra universidad. Estamos muy contentas y el hecho de que, junto con cerrar esta primera etapa lancemos la segunda convocatoria, es una muestra de que vamos por buen camino”, expresó la Dra. Karen Manquián Cerda, Coordinadora de este eje en la Usach.
Mujeres que convierten la ciencia en solución
Las presentaciones técnicas mostraron iniciativas en distintas áreas del conocimiento, todas orientadas a fortalecer procesos de maduración temprana de investigación con proyección aplicada.
Entre ellas se presentó el trabajo liderado por la Dra. Claudia Ortiz Calderón, enfocado en la estandarización de la producción de biomasa en cultivos de cianobacterias autóctonas de interés biotecnológico mediante control de temperatura, con el objetivo de aportar soluciones sustentables desde la biotecnología y responder a necesidades concretas de una empresa de base científica tecnológica vinculada a la universidad, la spin-off REMA SpA.
“Para nosotros, como empresa REMA, este proyecto Women Up fue fundamental para poder resolver una problemática dentro de la I+D de la empresa con perspectiva de género, permitiendo la inserción de una estudiante en práctica para abordar este problema”, rescató la cofundadora y CTO de esta empresa, Dra. Darlyng Pontigo Gallardo.
Otra de las exposiciones fue la de la Dra. Dhanalakshmi Radhalayam, quien desarrolló un proyecto centrado en nanocompuestos para remoción avanzada de contaminantes en agua. En su presentación, la investigadora describió Women Up como una experiencia que amplió su comprensión sobre liderazgo en investigación, gestión de proyectos, mentoría y comunicación científica.
La Dra. Estíbaliz Ampuero Llanos presentó, por su parte, un proyecto de validación de péptidos orientados a modular la matriz extracelular neuronal, con potencial aplicación en el estudio de enfermedades neurológicas e inflamatorias crónicas. Valoró este tipo de apoyo que sirve para iniciativas que muchas veces no encuentran cabida en otros instrumentos de financiamiento.
También expuso la Dra. María Pilar Sánchez Olavarría, quien lideró un proyecto orientado a la transformación y rehumanización de la salud mediante un aula abierta para formar monitores ambientales mayores en Estación Central, bajo el enfoque Una Salud y a través de baños de bosque. La académica subrayó que se trata de una iniciativa pensada para mejorar la calidad de vida y el bienestar integral de las personas mayores, promoviendo prácticas de salud accesibles, conciencia ambiental y equidad en territorios urbanos marcados por la vulnerabilidad social.
En representación de la Dra. Catalina Sandoval Altamirano, el Dr. Fabián Martínez expuso un proyecto sobre microesferas bioactivas para tratamientos antimicrobianos en patologías periodontales, basado en materiales naturales y con proyección en salud bucal. La Dra. Sandoval, en el conversatorio, destacó que programas como Women Up I+D permiten dar pasos concretos desde la experimentación hacia soluciones aplicadas en salud, acercando el trabajo de laboratorio a las necesidades de pacientes y equipos clínicos.
Más que financiamiento
Uno de los ejes más reiterados en la jornada fue que el programa no solo entregó recursos para ejecutar proyectos, sino que también abrió espacios de formación, acompañamiento y colaboración entre investigadoras.
Tras las exposiciones técnicas, la actividad continuó con un conversatorio moderado por Luciana Cerna Sciaccaluga, profesional del Eje de Liderazgo y Participación Femenina del Consorcio Science Up en la Usach, quien invitó a reflexionar sobre las trayectorias personales detrás de la producción de conocimiento científico.
En ese diálogo, las expositoras compartieron experiencias vinculadas al estrés académico, la conciliación entre vida laboral y personal, la construcción de redes de apoyo, la mentoría entre mujeres y la necesidad de abrir espacios más cómodos, diversos y colaborativos dentro de la academia.
Una de las participantes resumió esa idea al señalar que “la vida es hostil y cansadora y uno necesita esa liberación”, en referencia al valor de construir redes donde no sea necesario demostrar permanentemente capacidades o legitimidad profesional.
En otro momento del conversatorio, se subrayó que los equipos liderados por mujeres también pueden aportar formas de trabajo marcadas por el cuidado, la colaboración, el manejo de conflictos y la creación de ambientes laborales más acogedores.
La Dra. Radhalayam destacó que el programa le permitió conectarse con otras mujeres inspiradoras de distintas disciplinas y reforzar habilidades que no siempre se adquieren durante la formación doctoral, como la administración financiera, la conducción de equipos y la comunicación accesible de la ciencia. “I realized that if people don’t understand our research, it has much less impact”, señaló la académica, al remarcar la importancia de comunicar la investigación en un lenguaje simple y accesible para públicos más amplios.
“Estos proyectos hablan de fortalezas individuales, pero también colectivas. Creo que son esenciales estas instancias formativas y también culturales, conversacionales sobre cómo es hacer ciencia hoy en día en Chile”, finalizó Cerna.