Apasionada desde la infancia por la naturaleza, la actual Vicerrectora Académica de la Universidad Católica del Norte repasa su camino en la ciencia, reflexionando sobre género y liderazgo.
Una destacada académica, investigadora y lidereza en las ciencias que trabaja con pasión, curiosidad y fuerza es la Dra. Martha Hengst López, quien actualmente es Vicerrectora Académica de la Universidad Católica del Norte (UCN), institución donde ha consolidado una relevante trayectoria docente y de investigación, fortaleciendo además un liderazgo marcado por el trabajo colaborativo, la convicción y el impulso permanente hacia el desarrollo académico y científico.
En la infancia, siempre estuvo rodeada de naturaleza, lo que le permitió cultivar su curiosidad. “Tuve la posibilidad de observar mucho. En ese momento no era consciente de que eso era un privilegio y me ofrecía múltiples oportunidades de encontrar misterios en las cosas más simples”, puntualiza.
Ingresó a Licenciatura en Educación en la Universidad de Concepción, y siguiendo su interés por la naturaleza desarrolló una fructífera carrera en Biología, lo cual fue un total acierto, ya que esta experiencia le abrió dos mundos: la educación y la investigación.
En el pregrado, mientras realizaba la tesis sobre la contaminación producida por la industria pesquera, decidió dedicarse a la investigación, por lo que estudió un Magíster en Zoología en la Universidad de Concepción. Durante esa experiencia, conectó con otras áreas de la ciencia, participando en diversas actividades de campo con otros científicos como botánicos, oceanógrafos, entre otros. “Todo me gustaba (…) era bien dispersa. Debo haber sido terrible como estudiante, no lograba enfocarme en una sola cosa”, comenta.
Desde el año 2000 comenzó su carrera docente en la UCN, posteriormente también desarrolló investigación en la Universidad de Antofagasta (UA). “Ahí empecé a trabajar con microorganismos y me encantó. Descubrí el tremendo potencial de la Biotecnología y la necesidad que existía en Chile de fortalecer esa área, la que en ese tiempo era incipiente. Por ello me fui a Santiago -a la Pontificia Universidad Católica de Chile- en donde cursé un Doctorado en Genética molecular y Microbiología, y me especialicé en Ecología Microbiana, que no existía en esos años en Chile como una disciplina”, señala. Posteriormente volvió a Antofagasta, donde fue fundadora y Directora del Centro de BioInnovación de la UA.
Luego asumió como Directora de Investigación y Análisis de la Producción Científica en la UCN, institución donde se desempeñó en otros cargos como Secretaria de Investigación de la Facultad de Ciencias, miembro fundador del Comité de Bioseguridad de la UCN, en el que participó hasta 2015, y actualmente como Vicerrectora Académica de la Universidad.
¿Cómo ha vivido este camino de liderazgo en la academia y específicamente en el área de la ciencia?
“Me da pudor esa pregunta, porque cuando tú haces las cosas con pasión, no miras si lideras algo o no. Sin embargo, es una gran responsabilidad ya que pasas a ser referente para otros, especialmente para los estudiantes que están en formación y los investigadores jóvenes. De esa interacción surgen las mejores ideas y se va aclarando el camino; siempre con la convicción que los desafíos nos deben movilizar”, comenta.
Asimismo, destaca que su principal motivación para asumir responsabilidades radica en la posibilidad de contribuir en la visión de mejorar y construir colaborativamente. “Mi esencia es moverme con energía, con fuerza y el desafío es que trabajemos juntos, con miradas diferentes pero con un objetivo común”, explica.
A lo largo de su trayectoria, ha sido distinguida en Mujeres Líderes en Ciencias en 2015 por El Mercurio de Antofagasta, también como Referente Mujer STEM Antofagasta en 2024 por LIQCAU, destacada en “Ingeniosas: Ciencia y Tecnología para todas” de Escondida | BHP en 2023 y reconocida en la tabla periódica de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile en su segunda edición.
Dada su importante trayectoria en docencia, investigación y liderazgo, ¿Qué reflexión nos podría dejar sobre la perspectiva de género en ciencia?
“(Personalmente) nunca sentí que por ser mujer tenía menos posibilidades. Nunca me di cuenta. Ahora cuando doy vuelta y miro atrás digo ´oye, sí, eso era como raro´”, afirma, explicando que tuvo una infancia marcada por experiencias que permitieron cultivar su curiosidad y empoderamiento. “Tuve un ejemplo de una madre muy fuerte y de un padre muy libre donde jamás me dijeron ´no, tú por ser mujer no lo puedes hacer´”, comenta.
En ciencias, reconoce la histórica falta de visibilidad del aporte de la mujer, atribuyendo logros a hombres, ejemplificando a Marie Curie (radioactividad) y Rosalind Franklin (Fotografía 51), además de otras mujeres pioneras en Chile como Eloísa Díaz Insunza (primer médico chilena), Justicia Acuña Mena (primer ingeniera chilena), Isidora Goyenechea (empresaria chilena, dueña de la Compañía Explotadora de Lota y Coronel).
“Ellas fueron quienes abrieron los caminos para que nosotras hoy tengamos la certeza de que se puede, que somos parte importante en la sociedad y que somos capaces de contribuir al más alto nivel en cualquier ámbito en el que nos aventuremos”, enfatiza.
Todas tenemos mujeres que nos inspiran en la vida, pero en este caso ¿Tiene alguna científica que ha sido su referente a lo largo de su trayectoria?
Destaca a dos mujeres: Marie Curie, pionera en estudios de radioactividad que fue distinguida con dos Premios Nobel (física y química), y Rosalind Franklin, quien obtuvo la “Fotografía 51”. De ambas admira principalmente su genialidad científica y valentía por reconocer su aporte, al menos en el caso de Curie, pues Franklin no tuvo la misma suerte, puesto que a raíz de la “Fotografía 51” Watson y Crick lograron construir el modelo estructural de doble hélice del ADN, pero no se destacó la labor de Franklin hasta luego de su fallecimiento.
Además, destaca a Lola Hoffmann (Helena Jacoby), médica que estudió fisiología humana y luego psiquiatría, quien se posicionó al final de su carrera como una destacada terapeuta. Ella fue “amante del conocimiento y siempre abierta a maravillarse con la naturaleza humana”, destaca Hengst. El contraste de su historia es lo que más llamó su atención.
¿Qué le diría a una niña o joven que quiere dedicarse a la ciencia? ¿Algún consejo o mensaje para ellas?
“Yo invito a las niñas y niños a maravillarse con la ciencia. La curiosidad es el motor que te permite mirar la vida con otros ojos, desde otra perspectiva y ese camino cuando es sistemático se llama ciencia y te permite proyectar lo simple en preguntas y respuestas. El tiempo corre distinto, la luz se siente distinta, los colores del agua se ven distintos, los periodos de floración, las estaciones del año, el aroma del mar es distinto cada día”, comenta.
Asimismo, enfatiza en la importancia de generar espacios que fomenten la curiosidad e interés por la ciencia, destacando el rol de las personas adultas y comunidad científica en esta tarea. “Haz tú el cambio. Construye espacios para que los niños puedan explorar de manera segura desde la primera infancia, genera instancias en donde una persona científica tenga un espacio para crear. Abre una empresa de ciencia, una empresa de base científico-tecnológica. El país y el mundo necesitan muchos cerebros pensando y Chile tiene grandes oportunidades de crecer a luz del aporte de sus científicos y científicas”, finaliza.