Los/as estudiantes de pre y postgrado interesados/as deben enviar ideas que ayuden a resolver problemáticas de la sociedad a través de la ciencia y la tecnología. Así, podrán optar a una beca para el programa “Growing up”, donde serán certificados en distintas materias.
Con el objetivo de impulsar proyectos de emprendimiento de base científica-tecnológica que impacten de manera positiva en la sociedad, el Consorcio Science Up abre la convocatoria oficial para postular, hasta el viernes 26 de noviembre, al programa ¡Growing Up!, dirigido a estudiantes de pre y postgrado de las facultades de ciencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Universidad Católica del Norte (UCN) y Universidad de Santiago de Chile (USACH).
“Esta convocatoria se enmarca en el principal objetivo del Consorcio, que busca formar estudiantes altamente competentes en la formación disciplinar de las ciencias con capacidades para desarrollar investigación aplicada, transferencia y desarrollo tecnológico, innovación de vanguardia y emprendimientos de base científica tecnológica”, explica Etienne Choupay, director ejecutivo de Science Up y director de Incubación y Negocios de la PUCV.
Los/as estudiantes interesados/a deben enviar ideas que ayuden a resolver problemáticas de la sociedad a través de la ciencia y la tecnología. Aquellos/as postulantes que sean seleccionados/a ganarán una beca para participar del programa “Growing up”, donde aprenderán y serán certificados en el desarrollo de Modelo de Negocios, Propiedad Industrial, Power Pitch, entre otras materias. De esta manera, al finalizar el programa, los/a participantes podrán presentar su propuesta mejorada en un “Pitch Day” a realizarse en enero 2022, donde se premiarán las mejores presentaciones.
“A través de este programa tendremos la posibilidad de identificar y acompañar, de manera temprana, distintas ideas que puedan llevar al desarrollo de un emprendimiento de base científica-tecnológica. Por su parte, los/as estudiantes podrán adquirir conocimientos y capacidades que les permitirán tener éxito en sus proyectos”, explica Choupay.
Si tienes dudas, pueden escribir a contacto@scienceup.cl

Sobre Science Up
Cabe recordar que el Consorcio Science Up, integrado por la PUCV, USACH y UCN, se enmarca en el Programa Ciencia e Innovación para el 2030 y tiene como objetivo impulsar capacidades transversales de innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica en sus facultades de ciencias para el desarrollo del país.
La iniciativa cuenta con el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID) y la Corporación de Fomento y la Producción (CORFO), y actualmente se encuentra trabajando en su segunda etapa —2021 a 2026—, en la que se implementará el plan estratégico diseñado en el primer período —2018 a 2020—, que permitirá a las facultades de ciencias transitar a un desarrollo más conectadas con la sociedad y el sector productivo.
La iniciativa contempla la realización de diversos talleres dirigidos a estudiantes y docentes para fomentar la innovación y la creatividad. Cada uno será dictado por profesionales de las unidades de prototipado de las universidades que conforman el Consorcio.
Con la participación de académicos/as de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Universidad de Santiago de Chile (USACH) y Universidad Católica del Norte (UCN), el pasado miércoles 17 de noviembre se inició, de manera exitosa, el ciclo de talleres Maker_Labs, realizados de manera colaborativa entre las universidades que conforman el Consorcio Science Up.
La primera actividad, denominada “Hola a la Ciencia Creativa: Creación de ideas para innovar con Design Thinking”, fue dirigida por profesionales de Valparaíso Makerspace PUCV y estuvo enfocada a docentes de las facultades de ciencias, con el objetivo de estimular la creatividad e incorporar el desarrollo de competencias de innovación y emprendimiento, a modo de fortalecer el proceso formativo mediante prácticas de prototipado.
En ese sentido, Etienne Choupay, director ejecutivo de Science Up y director de Incubación y Negocios de la PUCV, hizo hincapié en la importancia de impulsar esta metodología: “Como Consorcio estamos trabajando de manera colaborativa para complementar el trabajo que se realiza en las aulas y, de esta forma, fomentar la creatividad y el trabajo en equipo multi e interdisciplinario, a modo de fortalecer las capacidades de creatividad, innovación y prototipaje”.
Durante la actividad virtual, los/as participantes tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre cómo estimular la pluralidad en los modos de pensar, introducir metodologías de innovación y emprendimiento en la formación de los/las estudiantes, ofrecer métodos novedosos de enseñanza y aprendizaje para la docencia, y cambiar, desde un enfoque centrado en la identificación de problemas, a uno que integre la visión externa al desarrollo de soluciones.
De esa manera, Dayan Echeverría, coordinadora general de Valparaíso Makerspace, explicó que “el secreto de la innovación es el prototipado, ya que es un proceso de aprendizaje y experimentación, que permite probar, de manera creativa, las distintas capacidades de generar ideas para hacer algo distinto”.
Finalmente, Flavia Perazzo, encargada de diseño en Valparaíso Makerspace, se refirió a la aplicación del Design Thinking: “Una metodología para crear soluciones innovadoras basadas en las necesidades del usuario, que también se puede aplicar en el aula para acercarse a las problemáticas que tienen los estudiantes o las instituciones”.

Próximos talleres
Cabe mencionar, que el ciclo en su totalidad contempla la realización de cuatro charlas dirigidas a estudiantes y académicos/as de forma paralela, dictados por las unidades de prototipado de cada universidad.
De esta manera, el próximo martes 23 y miércoles 24 de noviembre, a las 16 horas (estudiantes) y a las 16:30 (docentes) respectivamente, se llevará a cabo “Virtualiza tu proyecto y conviértelo en una App”, dirigida por Valparaíso Makerspace, donde se expondrán las potencialidades de los dispositivos inteligentes y aplicaciones, entregando herramientas para crear mockups.
Posteriormente, se realizarán las sesiones: “Iniciándonos en diseño e impresión 3D”, dictada por Laboratorio Physalis del Departamento de Física de la USACH, el día martes 1 de diciembre a las 16 horas (estudiantes) y el miércoles 6 de enero a las 16:30 horas (docentes). Durante la actividad, se abordará la herramienta Tinkercad, una de las más utilizadas en los inicios del modelado e impresión 3D.
Para finalizar, la cuarta actividad, denominada “Bienvenidos al planeta Arduino”, será dictada por la UCN, y se enseñará a programar distintas variables de sensores y a desarrollar sistemas inteligentes. La charla para estudiantes se llevará a cabo el martes 7 de diciembre a las 16 horas, y para docentes el miércoles 12 de enero a las 11 horas.
Los cupos para estas instancias son limitados. Los/as interesados pueden inscribirse en el siguiente formulario.
En una columna publicada en el Mercurio de Valparaíso, el director de Science Up y vicerrector de Investigación y Estudios Avanzados de la PUCV, Joel Saavedra, destacó la capacidad y compromiso de los profesores por enseñar, investigar, descubrir y generar nuevo conocimiento.
No es casualidad que en la última encuesta del CEP, las universidades estén en el primer lugar de las instituciones en las cuales la ciudadanía más confía. Si miramos la historia de la humanidad, las organizaciones que se ocupan del cultivo del conocimiento y de la formación de personas, se han ido ganando un espacio importante en la sociedad, transformándose en pilares fundamentales para su desarrollo.
De esta manera, los procesos de generación de conocimiento liderados por las universidades y el desafío de formar profesionales de excelencia, capaces de empatizar con su entorno y con altas capacidades profesionales y humanas, tiene un alto impacto en el desarrollo de la sociedad. Esto se traduce en diversos aportes, que se observan por ejemplo en la fuerza y energía con que los noveles profesionales impulsan el crecimiento y, en etapas más avanzadas, cuando vinculan toda la experiencia y sabiduría obtenida en el peregrinaje de la vida, para transformar este crecimiento en desarrollo.
La importancia de estas labores que son parte de la tradición histórica de las instituciones formadoras, fue puesta a prueba en estos últimos casi dos años por el COVID-19. El resultado que es de dominio público, no solo consolidó la posición de las universidades como pilares de la sociedad, sino que evidenció que los centros de generación del conocimiento vinculados a las casas de estudios de educación superior, donde se investiga, desarrolla y crean soluciones efectivas a las diversas problemáticas de la sociedad, fueron fundamentales a la hora de entregar respuestas efectivas y pertinentes a los diversos desafíos planteados por la pandemia global.
Desde esta perspectiva, las universidades desarrollaron un trabajo mancomunado y colaborativo con un solo objetivo: derrotar al COVID-19. En este proceso, investigadores de todo el mundo que, en su mayoría además son profesores universitarios, trabajaron desinteresadamente para poner el conocimiento generado en sus laboratorios, al servicio de la humanidad. Los grandes beneficiados de este proceso fueron los estudiantes universitarios, quienes tuvieron acceso a este conocimiento de primera fuente (acelerando un proceso que se venía observando hace unas décadas), ya sea de manera online o integrando diversos equipos de investigación científica que se enfocaron en enfrentar los desafíos de la pandemia.
En este punto, quisiera destacar la labor de los profesores universitarios de todo el mundo y, en especial de la PUCV, quienes combinaron su pasión por enseñar, investigar, descubrir y generar nuevo conocimiento. En estos años complejos, continuaron formando a sus estudiantes de la misma forma que un artista da vida a sus esculturas, con dedicación y prolijidad, pero ahora exigidos por el tiempo y la urgencia de ver como a diario la pandemia desintegraba a muchas familias en todo el mundo, poniendo a prueba a la investigación científica.
Fue así como en tiempo record, el conocimiento generado en diversos centros de investigación de todo el mundo, permitió generar las vacunas que nos posibilitaron hacer frente al COVID-19. Sin embargo, no podemos olvidar que en Chile y en la Región de Valparaíso, también entregamos respuestas efectivas a los principales desafíos asociados a este fenómeno global que, hasta el día de hoy, nos sigue impactando.
Por todo lo expresado, soy un convencido de que pase lo que pase y sin importar cuán grande sea el desafío, las universidades chilenas y sus centros de investigación, han llevado a la educación superior a un nuevo nivel y, sin duda, continuarán trabajando de manera colaborativa e interdisciplinaria para seguir generando conocimiento que permita fomentar el respeto al medioambiente y, de igual manera, contribuir con el desarrollo del país y con el bienestar de todos los ciudadanos.
Columna Publicada por el Mercurio de Valparaíso el viernes 15 de octubre de 2021
Hasta el 06 de agosto se encontrarán abiertas las postulaciones al Premio L’Oréal Chile UNESCO For Women in Science 2021, que premia a dos científicas de excelencia que cursan estudios doctorales y post doctorales en Ciencias de la Vida, de la Materia y Matemáticas, con un monto de $7 millones de pesos destinados a apoyar sus carreras científicas.
El Premio L’Oréal Chile – UNESCO “For Women in Science” ha logrado consolidarse como una de las más importantes iniciativas para promover la carrera de mujeres científicas de todos los continentes, con la fuerte convicción de que el mundo necesita de la ciencia y la ciencia necesita de la mujer.
En Chile, el programa ha contado con un equipo de evaluación de primer nivel y un Jurado con las figuras más reconocidas del mundo académico. Como presidente del Jurado, Gloria Montenegro, ganadora del Premio Internacional L’Oréal UNESCO FWIS 1998; Juan Asenjo Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas 2004; Rosa Devés, en Representación de Comisión UNESCO, Mónica Rubio, Vicepresidenta del Consejo de CONICYT, Liliana Cardemil, Directora del Laboratorio de Biología Molecular y Fisiología Vegetal del Departamento de Biología de la Universidad de Chile y María Teresa Ruiz, Premio Nacional de Ciencias Exactas 1997 y Ganadora de FWIS internacional 2017.
Requisitos
• Trabajadores de L’Oréal Chile
• Cualquiera de los cinco miembros del Jurado
• Ganadoras de los Premios Internacionales L’Oréal UNESCO “For Woman in Science”.
Durante sus 20 años de historia, el programa internacional ha premiado a más de 1700 mujeres científicas originarias de 108 países y en nuestro país ya son 23 las jóvenes que lo han recibido desde diversas áreas de la ciencia; como física, química, biología, enfermería, geología, ciencias forestales, biotecnología y ecología, entre otras.
Descarga las bases AQUÍ.
“Para realizar innovación se requiere de científicos con una mirada amplia, que vayan más allá de los papers, con capacidad de conexión con el ámbito privado de manera de resolver problemas reales. Esto requiere profesionales con empatía, capacidad de liderazgo y sobre todo con una capacidad de estar en constante búsqueda de mejoras”.
Por Leda Guzmán Maluenda, Ph. D en Bioquímica y Biología Molecular, académica Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
Suena casi un cliché decir que Chile debe dar un salto sustantivo en el desarrollo tecnológico e industrial para ganar el tiempo perdido en la diversificación de su economía. Durante los siglos XIX y mitad del siglo XX, hubo en nuestro país una floreciente industria manufacturera en el rubro textil. En el año 1965, la actividad industrial representó un 18 % de nuestra economía, donde el sector textil tuvo la capacidad de abastecer un 97 % de las necesidades internas. Otro ejemplo relevante fue el desarrollo de las industrias automotriz y electrónica hace 50 años aproximadamente. Lamentablemente, dichas industrias no lograron mantener su competitividad frente a productos importados provenientes del mercado asiático, lo cual llevó a que estas industrias agonizaran hasta su muerte.
Aunque es posible especular que la pérdida de competitividad en dichos casos pudo ser afectada por factores políticos, con la perspectiva del tiempo es posible señalar qué carencias en innovación fueron las verdaderas causas detrás de dicha decadencia en nuestra industria.
Pero ¿qué entendemos por innovación? Innovación es la capacidad de generar un proceso, producto o servicio nuevo o mejorado, que resuelva un problema o una necesidad. En ese sentido, debe señalarse que la necesidad no sólo puede provenir del cliente, sino que también puede tener su origen en la empresa misma; por ejemplo, la industria chilena de los años 70 decayó por ser incapaz de innovar en sistemas de producción, en el desarrollo de productos y en la expansión de su mercado.
A pesar de que nuestro país tiene la capacidad de hacer desarrollos tecnológicos mayores, sigue siendo esencialmente un exportador de commodities, principalmente cobre, con poca innovación aplicada para aumentar el valor agregado a sus productos y hacer más competitivos los procesos de fabricación.
Situaciones extremas como la actual pandemia de Covid-19 pueden golpear fuertemente a economías basadas en commodities. Esta debilidad genera muchas incertezas para el desarrollo del país; fortalecer mediante la innovación y el desarrollo industrial nuestro país debe ser tomado como un desafío prioritario para las nuevas generaciones de científicos. Un reto particularmente interesante es el desarrollo y fabricación de vacunas en nuestro país; la presente pandemia ha revelado cuán necesario y estratégico es contar con infraestructura y capital humano para enfrentar este desafío. Aunque es cierto que concretar el sueño de desarrollar una industria de vacunas nos llevará muchos años, es un desafío innovador que debe ser enfrentado desde ahora para no depender eternamente de soluciones importadas.
Este reto no le cabe solo al estado (el cual debe brindar las condiciones adecuadas), sino que, al mundo privado empresarial y obviamente a la universidades, las cuales deben tomar una posición de liderazgo no sólo en la formación de profesionales, sino que también en la acumulación de conocimiento y creación de tecnología que impacte en el desarrollo económico.
En relación al rol del Estado, durante la última década se ha impulsado la innovación a través de CORFO mediante una serie de fondos concursables e incentivos tributarios a las empresas para que desarrollen I +D+ i. Por otro lado, a través de CONICYT se ha promovido la contratación de personal altamente calificado en la empresa privada. Dichos programas han encontrado acogida en una serie de empresas, permitiendo poco a poco expandir el desarrollo tecnológico a nivel de la industria nacional.
Curiosamente, la participación de científicos en dicho desarrollo tecnológico parece ser uno de los eslabones débiles; la participación de científicos en emprendimientos destinados a generar valor y nuevos productos es menos amplia que lo aparente. Para realizar innovación se requiere de científicos con una mirada amplia, que vaya más allá de los papers, con capacidad de conexión con el ámbito privado de manera de resolver problemas reales. Esto requiere profesionales con empatía, capacidad de liderazgo y sobre todo con una capacidad de estar en constante búsqueda de mejoras. En mi visión, se requiere de profesionales con una mentalidad equivalente a la de un montañista, escala y escala hasta llegar a la cima sabiendo los riesgos, los costos y la necesidad permanente de contar con planes alternativos para lograr el objetivo; en eso consiste el espíritu emprendedor, el cual se ve reflejado en empresas que surgieron a partir del sueño de algunos visionarios.
Yo diría que una década atrás, para quienes nos gusta movernos en este ámbito de I+D+ i+ e, era una lucha constante el obtener fondos para implementar esas ideas visionarias. Te sientes que hablas otro idioma o que estás en otro planeta. Tus pares te miran como un bicho raro, te dicen por qué no postulas a fondos tipo Fondecyt, que esos son los únicos fondos para un científico, pero si miras fuera de Chile, la conexión entre Ciencia e Industria es abismante y es una de las razones por qué son países desarrollados, por qué se apoyan entre ellos, son interdisciplinarios. Todavía existe, por un lado, una desinformación sobre el desarrollo de algunas empresas en Chile y el rol de algunos científicos que tienen otra manera de hacer ciencia.
A pesar de todo, la innovación llegó para quedarse y ha puesto a las universidades en ese camino, es decir, tener un rol más activo y, por lo tanto, apoyar esa nueva ciencia que quiere ser parte del desarrollo económico del país, esa ciencia que desde lo básico apunta a resolver un problema particular o de la sociedad; por lo tanto, es una ciencia que se debe conectar con el mercado, justamente para darle un valor agregado a un producto y dejar de vender comodities.
Hoy se pueden hacer reales aportes en el ámbito de la agricultura, la cosmética, el laboratorio clínico y un sinnúmero de rubros; me alegro y veo con buenos ojos que ANID sintonice con el rol de la ciencia y su papel en la innovación. Pero en esta materia hay mucho por hacer y para ello es necesario ser visionario y arriesgarse a llegar a la cima de la montaña.
La iniciativa, financiada con fondos de Educación Superior Regional del Mineduc, considera un plan de trabajo de dos años para el diseño e implementación de un plan para potenciar la transferencia tecnológica basada en innovación.
“Fortalecimiento de las Capacidades Institucionales para la Transferencia del Conocimiento Basada en Innovación de la Universidad Católica del Norte”, UCN2095 es el nombre del proyecto llevado a cabo desde la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo Tecnológico (VRIDT) de la Universidad Católica del Norte (UCN), que busca instaurar un modelo institucional de transferencia tecnológica para la promoción de la innovación y el emprendimiento en procesos formativos y de investigación aplicada de la casa de estudios.
El programa, que se ejecuta gracias a fondos de Educación Superior Regional de Mineduc, considera un trabajo de 24 meses en el que se impulsarán una serie de iniciativas que partirán desde la base de las fortalezas, oportunidades y capacidades actuales de la Universidad disponibles, con el fin de consolidar los avances ya registrados.
Según indica Bárbara Torres Vallejos, Directora (i) de Innovación y Transferencia Tecnológica de la UCN, “a través de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo Tecnológico se han ido desarrollando una serie de iniciativas que nos han permitido potenciar la investigación aplicada, que se han traducido en un aumento de adjudicación de fondos de I+D, patentes concedidas, contratos de I+D con vinculación a la industria nacional e internacional, y licenciamiento de tecnologías desarrolladas en la UCN; así como el destacado trabajo en la promoción del emprendimiento estudiantil impulsado por el Laboratorio de Emprendimiento, USQAI”.
No obstante, añade que a través de este proyecto se incorpora la implementación de acciones que permitan fomentar una cultura de la innovación y emprendimiento al interior de la Universidad e impulsar la transferencia tecnológica, contribuyendo a la tercera misión de la Universidad, para así crear y difundir el conocimiento a través de la docencia, la investigación y la vinculación con el medio.
PLAN DE TRABAJO
El primer objetivo del proyecto considera el diseño e implementación del modelo de Transferencia del Conocimiento de la Universidad Católica del Norte, que incluye la creación del Comité Institucional de Innovación -que ya tuvo su primera sesión y busca liderar el trabajo para la aprobación del modelo e implementación- y análisis de experiencias externas respecto a la implementación de políticas, para la elaboración y aprobación final del Modelo. Asimismo, integra la generación de planes de capacitación y el fortalecimiento del actual sistema informático de información de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la UCN (SIVRIDT).
El segundo paso se relaciona con la cultura organizacional de la institución, incluyendo la implementación de acciones de fomento a la I+D+i+e registradas en el modelo, junto con la difusión, divulgación y formación de conocimientos sobre transferencia tecnológica.
Además, destaca la misión de trabajar el emprendimiento desde una perspectiva diferenciadora en la experiencia formativa de los estudiantes de la Universidad.
Sobre este punto, se incorpora una de las actividades más novedosas de este proyecto: la construcción, puesta en marcha e implementación del edificio del Laboratorio de Emprendimiento y Cowork USQAI en el Campus Guayacán, ubicado en Coquimbo. “Esta iniciativa permitirá trabajar con los estudiantes de ambas sedes de manera conjunta, fortaleciendo la cultura emprendedora en toda la Universidad para favorecer las competencias asociadas a esta actividad, así como el emprendimiento de base tecnológica, que es uno de los objetivos de este proyecto”, agrega Nicolás Rojas, director del Laboratorio de Emprendimiento USQAI.
Finalmente, el tercer objetivo persigue robustecer la vinculación con el medio externo, creando un Comité Asesor Externo en el que participen actores del ecosistema de innovación nacional y regional (Antofagasta y Coquimbo), el sector productivo y la comunidad, que permitan consolidar una mirada científico-industrial con el propósito de propender a la transferencia tecnológica de los resultados de ciencia y tecnología que permitan un desarrollo sostenible de la sociedad.
El detalle de las acciones que incorporará el Modelo de Transferencia Tecnológica, irá siendo informado a la Comunidad Universitaria tras el lanzamiento oficial de la iniciativa.
CONSEJO
Una de las actividades que marca un hito en este proyecto es la sesión durante mayo del primer Consejo Institucional de Innovación (CII), que está conformado por Paulina Gutiérrez, de la Vicerrectoría de Sede (Coquimbo) y Claudio Leiva de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Geológicas, en representación de los académicos de la Universidad; Cecilia Demergasso, del Centro de Biotecnología “Profesor Alberto Ruiz” (CBAR); y Fadia Tala, del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Algas y Otros Recursos Biológicos (CIDTA), en representación de los centros de I+D; junto a Moira Negrete, del Consorcio Heuma (Ingeniería 2030), Sebastián Herrera, de la Corporación Centro de Innovación en Economía Circular (CIEC); José Guerra, del Centro Interdisciplinario para la Productividad y Construcción Sustentable (CIPYCS); y Sergio Curilef, del Consorcio Science Up (Ciencia 2030); quienes participan en representación de los proyectos institucionales de innovación de los que forma parte la UCN.
El Consejo es liderado por el Vicerrector de Investigación y Desarrollo Tecnológico, Rodrigo Sfeir; junto a Bárbara Torres, Directora (i) de Innovación y Transferencia Tecnológica (DITT); y Nicolás Rojas, Director del Laboratorio de Emprendimiento USQAI; a quienes se suman Francisca Bornscheuer e Ignacio Moraga; administradora y encargado de Comunicaciones del proyecto.
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“El cierre de los observatorios está teniendo un impacto en la astronomía tanto nacional como internacional, ya que Chile concentra la mayoría de los telescopios más avanzados del mundo“.
La Dra. María Argudo-Fernández, astrofísica y profesora del Instituto de Física de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), fue elegida para presidir la Directiva de la Sociedad Chilena de Astronomía (SOCHIAS) para el periodo 2021-2023.
SOCHIAS fue creada en el año 2000 con el propósito de estimular el desarrollo de la astronomía en Chile, y hoy cuenta con más de 340 miembros. Te invitamos a conocer lo que nos comentó María sobre SOCHIAS y su nuevo rol como presidenta de la directiva:
¿Cuál es el papel que juega la SOCHIAS en la astronomía en Chile?
El rol de SOCHIAS ha sido fundamental para el desarrollo y el fortalecimiento de la Astronomía en Chile, así como la divulgación de esta ciencia en la sociedad. A través de reuniones científicas nacionales e internacionales congregamos a cientos de astrónomos y astrónomas profesionales en Chile para presentar y discutir sus resultados más recientes. Con la participación en comités de asignación de tiempo de telescopio en observatorios internacionales instalados en Chile y en comités de fondos para el desarrollo de la astronomía nacional, velamos por los intereses y derechos de la comunidad astronómica en Chile. SOCHIAS además defiende los intereses de la comunidad científica en materias de protección de los cielos oscuros de Chile y en hacer de la comunidad astronómica una comunidad más inclusiva, tanto al interior de la misma comunidad científica como en las actividades de educación y divulgación.
¿Qué impacto ha tenido la emergencia sanitaria para la astronomía chilena?
El cierre de los observatorios está teniendo un impacto en la astronomía tanto nacional como internacional, ya que Chile concentra la mayoría de los telescopios más avanzados del mundo. El cierre de fronteras ha limitado la contratación de investigadores extranjeros o que los jóvenes astrónomos puedan continuar su formación en el exterior y así enriquecer las redes internacionales de colaboración de la comunidad nacional. Además de todas las repercusiones que puede tener el adaptarnos al trabajo desde casa durante una crisis mundial, las dos mencionadas van a tener un gran impacto en el desarrollo de proyectos.
¿Cómo se ha adaptado SOCHIAS ante estos nuevos desafíos?
En las acciones específicas de SOCHIAS, gracias a un acuerdo con la Red Universitaria Nacional (REUNA) estamos realizando nuestras reuniones y asambleas de forma virtual, así como celebramos con éxito la XVI Reunión Científica de SOCHIAS en Diciembre 2020. Un desafío no menor son las actividades de educación y divulgación. Estamos trabajando en la edición 2021 de las Olimpiadas de Astronomía y Astronáutica, coordinadas por SOCHIAS, donde estamos evaluando estrategias para la participación de escolares de todo Chile de forma equitativa considerando la modalidad virtual.
¿Cuáles son tus propuestas para los próximos dos años de SOCHIAS, en los que serás presidenta?
Tal como expresé en mi candidatura a la Directiva, mi motivación y principal aporte ha sido en hacer de la SOCHIAS una sociedad más inclusiva, continuando su apoyo a proyectos inclusivos previamente iniciados en directivas anteriores, como el proyecto Breaking the Silence, transformado ahora en el proyecto Breaking the Barriers, y comenzando otros nuevos. Esto incluye el proyecto Ella es una Astrónoma, para visibilizar a las astrónomas en Chile y promover vocaciones científicas en niñas y mujeres jóvenes, así como la creación del Grupo de Trabajo SOCHIAS en Inclusión y Género, el cual se ha adjudicado recientemente fondos del concurso ALMA-ANID para poder desarrollar sus objetivos y actividades en los próximos dos años. Como astrónoma en regiones, continuaré aportando a las discusiones y decisiones apoyando y promoviendo la descentralización de la astronomía.
Finalmente, ¿algo más que te gustaría agregar?
Solo agradecer la confianza de los astrónomos y astrónomas de la SOCHIAS para que no solo continúe, sino que además presida la sociedad, agradecer a la Directiva saliente por todo lo que he aprendido, y agradecer a los miembros de la nueva Directiva por asumir nuevos compromisos en estos tiempos tan complicados.
Por Sebastián Castro / Periodista IFIS PUCV
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Con el objetivo de seguir trabajando para potenciar capacidades de innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica en sus facultades de ciencias, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Universidad Católica del Norte (UCN) y Universidad de Santiago de Chile (USACH), abren las convocatorias laborales para sumarse al Consorcio Science Up, enmarcado en el Proyecto Ciencia e Innovación para el 2030.
Revisa las siguientes convocatorias. Al descargar las bases, encontrarás los perfiles, requisitos y protocolos de postulación de cada una de ellas:
CONVOCATORIAS PUCV:
CONVOCATORIAS UCN:
¡Atent@s a nuestras actualizaciones! Pronto abriremos las convocatorias para USACH.
La actividad virtual tuvo como objetivo informar sobre la segunda etapa del Consorcio Science Up, en la que se implementará el plan estratégico diseñado en el primer período, que permitirá a las facultades de ciencias transitar a un desarrollo más conectadas con la sociedad y el sector productivo.
Con una alta audiencia y la participación de representantes de las tres universidades, el pasado jueves 27 de mayo se realizó el lanzamiento virtual de la segunda etapa de Science Up, consorcio integrado por las facultades de ciencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Universidad de Santiago de Chile (USACH) y Universidad Católica del Norte (UCN).
La actividad, que cuenta con el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID) y la Corporación de Fomento y la Producción (CORFO), en el marco del Programa Ciencia e Innovación para el 2030, tuvo como objetivo informar sobre la segunda etapa del Consorcio —2021 a 2026—, en la que se implementará el plan estratégico diseñado en el primer período —2018 a 2020—, que permitirá a las facultades de ciencias transitar a un desarrollo más conectadas con la sociedad y el sector productivo.
La instancia fue moderada por el director ejecutivo de Science Up y director de Incubación y Negocios de la PUCV, Etienne Choupay, quien ratificó “el gran compromiso de seguir trabajando en forma conjunta por los próximos seis años en la formación de estudiantes, enfocándonos en cómo podemos contribuir para fomentar capacidades de innovación de vanguardia, investigación aplicada, desarrollo tecnológico, y de qué manera pueden emprender a partir de resultados de investigación”.
El encuentro también contó con la participación de los rectores de las tres universidades. En esa línea, Rodrigo Alda, rector de la Universidad Católica del Norte (UCN), hizo hincapié en el enfoque regional del Consorcio, además de asegurar que “es una iniciativa muy potente para el desarrollo de los territorios y el país. Tenemos que vincularnos con el sector público y privado de manera tal que efectivamente se pueda generar mayor valor desde la ciencia aplicada”.
En esa misma línea, Juan Manuel Zolezzi, rector de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), aseguró que “este proyecto busca avanzar en la modernización de las instituciones, lo que se traduce en nuevos recursos humanos, en específico postdoctorados o académicos y académicas con experiencia en la industria, adecuación de espacios físicos para fomentar la creatividad e innovación de nuestros estudiantes”.
Del mismo modo, el rector de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Claudio Elórtegui, manifestó su satisfacción de representar a la institución en Science Up asegurando que “son universidades que tienen rasgos comunes en términos de su excelencia académica, sus niveles de investigación y su fuerte compromiso social y de vinculación con la sociedad y los territorios, tanto en las regiones de Valparaíso, Coquimbo, Atacama y Metropolitana. Por lo que este Consorcio va a permitir generar sinergias entre cada una de nuestras casas de estudio”.
En el encuentro también participó Aisén Etcheverry, directora de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), quien felicitó al Consorcio “por el foco especial que han puesto en el liderazgo de mujeres, ya que la participación de mujeres es clave si queremos una mejor ciencia y una ciencia más justa”.
Finalmente, desde Reino Unido se sumó la decano asociada de la Facultad de Ingeniería y profesora de pedagogía de la innovación y el emprendimiento de la Universidad de Bristol, Kirsten Cater, quien se refirió a su labor como miembro del Consejo Consultivo Internacional de Science Up. “Ante la actual pandemia mundial, se ha destacado la gran importancia y alcance de un proyecto como este. Tengo plena confianza en que este Consorcio podrá cumplir con esta nueva y emocionante estrategia y abordar las demandas críticas para el futuro desarrollo del país”, puntualizó la académica.
De esta forma, las tres universidades que componen Science Up, todas con una fuerte vocación social y regional, continuarán trabajando por los próximos seis años para formar estudiantes altamente competentes en la formación disciplinar de las ciencias con capacidades para desarrollar investigación aplicada, transferencia y desarrollo tecnológico, innovación de vanguardia y emprendimientos de base científica tecnológica.
Si quieres revivir el evento de lanzamiento puedes verlo AQUÍ.
Articulación con el ecosistema nacional e internacional, habilitación de espacios de prototipado, estrategias de difusión y programas que fomenten y apoyen el emprendimiento de base científica tecnológica son algunos de los objetivos de Science Up para vincular a las facultades de ciencias con el entorno.
El avance de la Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCi) es un pilar fundamental para potenciar el desarrollo económico y social de un país, por lo que el Consorcio Science Up trabajará consensuadamente para impulsar la vinculación entre sus facultades de ciencias y los distintos actores que componen el ecosistema nacional. En ese escenario, es fundamental el papel que juega la Transferencia Tecnológica, ya que permite poner en valor las capacidades de investigación de las facultades, al incorporar los resultados al quehacer del país.
Entendemos por Transferencia Tecnológica aquel proceso que permite que el conocimiento tecnológico sea transferido desde una organización a otra, para que esta última lo integre de forma exitosa en sus procesos productivos. Pese a sus beneficios, aún existen diversas brechas y desafíos para seguir impulsando esta estrategia en las universidades.
Por lo mismo, es primordial el trabajo que se realizará desde Science Up para promover capacidades de innovación, emprendimiento y transferencia tecnológica en sus facultades de ciencias. El diagnóstico interno realizado entre las universidades que ejecutan el Consorcio (PUCV, USACH y UCN), deja en evidencia que las tres casas de estudio disponen de una sólida estructura institucional para fomentar la innovación, como incubadoras, aceleradoras, laboratorios de fomento a la creatividad, oficinas de transferencia tecnológica, entre otras.
En ese sentido, parte del desafío es mejorar la articulación entre dichas unidades y las facultades de ciencias. “Tenemos mucho potencial, gente joven con el entusiasmo de innovar y emprender. Y ahí el rol de las universidades es impulsar los procesos y darles herramientas a los estudiantes. De algún modo, hay que lograr la integración entre los proyectos, tratar de masificarlos y guiar a los alumnos, abriéndoles las puertas y facilitándoles el camino, porque la ruta del emprendimiento o de proyectos científicos-tecnológicas no es simple”, explica Roberto Bastías, doctor en Microbiología, Profesor del Instituto de Biología de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
Por lo anterior, el Consorcio generará programas que fomenten y apoyen el emprendimiento de base científica tecnológica, enfocándose en promover y detectar habilidades en los estudiantes de las facultades e impulsar equipos con talento, que sean capaces de desarrollar proyectos de innovación y emprendimiento en base a tecnologías.
Del mismo modo, también se trabajará en la habilitación de espacios y equipamiento que fomenten un encuentro multidisciplinario, físico y virtual, donde se potencie la creatividad y la posibilidad de aplicación de las ideas y proyectos que se generan a propósito de estos espacios colaborativos.
Para Dora Altbir, Premio Nacional de Ciencias Exactas 2019 y académica de la Facultad de Ciencia de la Universidad de Santiago de Chile, este punto es primordial: “Cuando uno habla de innovación tecnológica, tiene que estar en el laboratorio. Por lo que, además de estos espacios de difusión común, ojalá multidisciplinarios dentro de las universidades, tenemos que tener más laboratorios de acceso libre, con buen equipamiento y sistemas de prototipado para que, efectivamente, nuestros alumnos puedan desarrollar sus ideas. A veces, uno tiene proyectos muy interesantes, pero al llevarlos a la práctica, los problemas que se enfrenta son múltiples, y por eso tenemos que ofrecer un espacio para que esas ideas puedan concretarse”, asegura.
El papel de la comunicación
Science Up también trabajará para vincular a las facultades de ciencias con la comunidad alumni, el sector productivo, la sociedad y la educación básica y técnica. Al mismo tiempo, se potenciarán los esfuerzos por visibilizar el trabajo del Consorcio con stakeholders y se abordarán estrategias para vincular y comunicar a la sociedad civil, el desarrollo científico y tecnológico de las facultades.
Mario Pereira, académico del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad Católica del Norte, es enfático en ese punto: “La labor de las comunicaciones es fundamental. Las universidades debemos romper todo tipo de cercos para para poder llegar a los distintos grupos de intereses que identifiquemos. En ese escenario, debemos ser muy perseverantes para lograr acercarnos a las comunidades y tenemos que valorar el potencial de las comunicaciones. Hay que dejar de creer que quienes venimos del mundo de las ciencias, o de la ingeniería, estamos en condiciones de enfrentar todas las tareas. Creo que allí los lenguajes, mensajes, modos y herramientas para comunicarnos son esenciales”.
Dora Altbir plantea una idea similar: “La sociedad y las empresas tienen que saber qué es lo que estamos haciendo. Para ello hemos aprendido la importancia del uso del lenguaje adecuado. Como científicos estamos acostumbrados a presentar nuestro trabajo ante audiencias disciplinarias, pero ahora tenemos que ser capaces de llevar esa misma comunicación a un ambiente que no es de expertos. Debemos seguir aprendiendo a desarrollar esta vinculación efectiva con el medio y entregar los conceptos en forma clara, sencilla y comprensible para todos”, puntualiza.
De este modo, y en concordancia con los otros ejes que se trabajarán desde el Consorcio Science Up, será posible articular el ecosistema de emprendimiento e innovación y formar estudiantes altamente calificados que potencien la articulación entre la academia, la sociedad y el sistema productivo en favor del desarrollo socioeconómico de nuestro país.